Don Segundo Sombra: un libro nostálgico
“No sé cómo puede llamarse esto, pues nunca le puse nombre por lo inesperado. Me palmean todos los días. No veo sino sonrisas que están conmigo que son casi yo mismo. Don Segundo lo hemos escrito todos. Estaba en nosotros y nos alegramos de que exista en letra impresa. No hay más que congratulaciones por estado de cosas, y estoy, ¿cómo he de estar?, contento y un poco como dormido en esta simpatía ambiente tres veces rara en la historia de mis libros. De los palos esperados ninguno ha caído. ¿Qué es todo esto? Cualquier cosa hubiera yo esperado en la vida, menos un asentimiento general por una obra mía”.
De esta manera comentaba Ricardo Güiraldes, en carta fechada el 18 de enero de 1927, a su amigo, el escritor francés Valery Larbaud, la admiración que había suscitado su nueva novela Don Segundo Sombra.
Como parte de la trilogía de la llamada novela de la tierra o novela criollista —junto con La Vorágine (1924) y Doña Bárbara (1929)—, la obra, que vio la luz en San Antonio de Areco, en Argentina, el 16 de mayo de 1926, a solo una semana de su publicación vio agotado los 2 mil ejemplares de la primera edición. Posteriormente, tendría dos tiradas más de 5 mil ejemplares cada una, que también se agotarían en las librerías.
La novela, inspirada en la vida del gaucho Segundo Ramírez —quien fuera entrañable amigo de Güiraldes—, es contada en primera persona por el joven Fabio Cáceres, quien rememora sus avatares, durante cinco años, junto al guaucho Segundo Sombra. El muchacho, bajo su tutela, aprenderá las cuestiones propias del oficio y, a la vez, mostrará una imagen perfecta del campo bonaerense de principios del siglo XX.
Escrita con un leguaje sencillo, en la obra aparecen continuamente términos del entorno campestre argentino. Según refiere la investigadora cubana Trinidad Pérez, el lenguaje de la novela “se distingue por esa extraña mezcla de vocablos e inflexiones típicas del habla regional (utilizados sobre todo en los diálogos) y de elementos de índole literarios expresados en las imágenes y metáforas a través de las cuales se evocan los recuerdos”.
La visión fascinante y hermosa del campo argentino, construida por Güiraldes no solo en esta novela, sino también en los relatos Raucho (1917), Rosaura (1918) y Xaimaca (1923) —considerados por la crítica como esenciales en su desarrollo estilístico—, constituyen la recreación de los recuerdos infantiles y de juventud en la vieja estancia La Porteña, en San Antonio de Areco.
Hijo de una familia acomodada, Güiraldes nació el 13 de febrero de 1886, en Buenos Aires. Con tan solo un año viaja con sus padres a París y vive allí durante un lustro. Al regresar al país latinoamericano su infancia transcurre entre la quinta de Caballito, propiedad de su abuelo paterno y La Porteña, que pertenecía a su padre Manuel.
Las primeras letras las aprendió bajo la tutela de institutrices y del ingeniero civil mexicano Lorenzo M. Ceballos. Luego cursaría la enseñanza secundaria en el Colegio Lacordaire, en el Instituto Verdiz y en el Instituto Libre de Segunda Enseñanza de Buenos Aires. Antes de partir, en 1910, rumbo a París, matricularía las carreras de Arquitectura y Derecho, las que nunca terminaría.
Con su salida de Argentina y su estancia en París comenzaría una nueva etapa en la vida de Güiraldes. Durante 1911 recorrería Europa, Asia y África. En 1914 volvería al continente latinoamericano para hacer un periplo por varias naciones. En los años siguientes de su vida volvería a Francia y a España. Iniciaría entonces a escribir poemas, cuentos y a publicar sus primeras obras. También colaboraría con el periódico La Nación y con las revistas Proa, Martín Fierro y Valoraciones. En 1919, comenzaría a escribir los primeros diez capítulos de Don Segundo Sombra, su obra cumbre.
“Güiraldes era de los sudamericanos que tenían el culto fervoroso de París —asegura el crítico literario y ensayista uruguayo Alberto Zum Felde—, rasgo que lo acercaba a la generación modernista, aunque él, en verdad, pertenecía ya a la siguiente. La Pampa de don Segundo era su infancia, su provincia; París, su capital, la de su cultura (…) La herencia modernista en Don Segundo se da en rasgos del estilo, pero más en la delectación estética de sus motivos”.
Don Segundo Sombra es una novela sobre las tradiciones del campo argentino, la pampa como escenario protagonista y la figura del gaucho como la más significativa dentro de ese paisaje. “Un libro —en palabras del narrador y ensayista español Francisco Ayala— nostálgico: recoge los vestigios últimos de un mundo que desaparece, y los recoge con dolor; con nostalgia, porque ese mundo es el propio”.
