Confesiones de un ingeniero humorista en Miércoles de Sonrisas

“Aprendí mucho con Armando Suárez del Villar. Me enseñó a pensar técnicamente, a escuchar qué es lo que quiere el director. Eso me ha servido después para la televisión y para el cine. Es importante cuando un director te rectifica la parte técnica, no la forma de lo que haces, sino el contenido”.
Con estas palabras recordó el actor Omar Franco su trabajo en las tablas —bajo la tutela del Premio Nacional de Teatro—, durante la tertulia Miércoles de Sonrisas, que conduce la narradora Laidi Fernández de Juan, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz.
Sobre estos años de labor junto al reconocido maestro de la escena cubana, también agregó que cuando llegó a su grupo “provenía del humor, del movimiento de artistas aficionados y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Armando nos puso a practicar ballet clásico y a recibir clases de canto. Mi libro de cabecera era Stanislavski y la clase práctica estar con él ensayando”.
Durante su trabajo en el teatro participó en las puestas Santa Camila de La Habana Vieja, Penumbra en el noveno cuarto y Viento de cuaresma. Esta experiencia actoral le sirvió para reconocer que “el reto de escribir dramatúrgicamente es un don y admiro mucho a los escritores que hacen esto, no solo para la escena, sino también en el humor”.
Sobre este tema Fernández de Juan se refirió a la relación entre texto e interpretación y cómo los actores enriquecen y hacen suyo lo que representan. Además, valoró el rigor no solo para interpretar, sino también para escoger y seleccionar un tema.
“Ocasionalmente sucede que el tema se enriquece con tal magnitud que la interpretación es mejor que el texto original —afirmó. El texto de Arturo Sotto sobre el policía que viene a La Habana en el Festival de Cine realmente es muy bueno, pero siempre va a ser de Omar Franco”.
En el espacio el reconocido humorista, graduado de ingeniero electrónico, también contó anécdotas sobre los premios que recibiera, el pasado año, como mejor actor de reparto en el Festival Internacional de Cine de Nueva York y como mejor actor protagónico de película extranjera en el Festival Internacional de Cine de Puerto Rico, obtenidos por su trabajo en los largometrajes de ficción cubanos Pablo y Penumbras, respectivamente.
