Carta de Rilke a José Kozer
Nota del compilador:
Estas cartas fueron encontradas en el metro de París por una anciana de la que se me negó su nombre. Se dice que estaban en un cofrecito de ébano y marfil, unidas por una cinta de color rosa, y que la nieve había borrado todo vestigio de quién las había escrito. Por mis investigaciones pude esclarecer que fueron vendidas en subasta, a un precio casi insignificante, por un comerciante a un turista, el cual las trajo en un viaje a Cuba y se las entregó a un escritor de provincia, cuyo nombre quiero conservar en el anonimato, quien las tradujo al reconocer la firma de Rainer Maria Rilke. Pero era muy difícil augurar si se trataba de sólo diez cartas o si existían más; por las investigaciones que realicé, opino que eran un muestrario del tractus poético de la Isla, que el autor de las cartas de Franz Xaver Kappus había destinado a unos escritores cubanos; pero el poseedor de las mismas, después de traducidas, las había distribuido entre amigos y poetas, quienes las conservaron hasta el día de hoy. Mi intención fue buscar todas las cartas, volver a colocarlas en el cofrecito de ébano y marfil, descifrar si ciertamente era Rilke su autor, y dar fe de todo ello, a destiempo, en esa apuesta por la poesía y los poetas de hoy.
Italia, 1903
Estimado José Kozer, poeta:
Con estas palabras reciba mi afecto y agradecimiento por enviarme su poemario BBBBB160.* Ha llegado en un momento muy importante, pues veo que su obra se adentra en ciertas zonas donde la imagen se articula a través de ella misma. De ahí que el título, que en primera instancia me resultó algo extraño, justifica su entrega, que ya tengo en mi pequeña biblioteca con la necesaria —al menos, para mí— dedicatoria.
Su poemario es una gran experiencia alrededor del verso. Por eso la figuración de la imagen asume un hard-core a lo intelectivo, fisgoneando ciertas catedrales barrocas para edificar un mundo muy personal, cargado de esencias. Esa aproximación a la imagen me resulta lógica y entendible en la medida que el elemento visual se suma a esa dramaturgia orgiástica para golpear al lector con cada palabra. Incluso infiero que hay una delineada manualidad en su creación, pues me confiesa que escribe en hojas numeradas y que, en ese mismo orden, se consuma la entrega.
Lo lógico pudiera, racionalmente, llevarnos a lo equívoco, por lo que desde ese mundo intelectivo abre paso a un razonamiento que me parece más espontáneo al sesgo arte de la escritura. De allí que las imágenes se fusionan y, en lo ilógico, aparentemente se especula o rumia una verdad que hace suya como si fuera un misionero.
¿Circula la sangre? Despierto, ¿reincido? Va más lento, no
cabe duda: todo a su tiempo,
en cada instancia la instancia
gobierna el movimiento.
La sabiduría de estos textos nos recuerda los templos judíos antiguos, en tanto el arte sale de la costumbre de los ancianos y se cuece allí toda la historia anterior, como deleite o reafirmación de la historia misma: “Yo estoy mirando este mundo en rededor con la retina acuosa del / vejete…”. Ríspida es la imagen, y me resulta incluso justificable en la medida que hay una especie de letanía que asevera lo dicho. No hay aquí, en sus poemas, hojarasca ni palabras con otra beldad que la expuesta ante los ojos del lector, quien debe —infiero— asumir este poemario como un lujo para estos tiempos en que la poesía no está en su mejor momento.
La configuración de lo real a partir de lo irreal, que tanto marcó la obra de José Lezama Lima, aquí se vuelve a ratificar, con una gran experiencia —diría vital— para poemas como “Actividad del azogue” o “Naíf”, textos estos que bien nos hablan de una rara fabulación asumida para ponderar una imagen mucho más real, más de nuestros tiempos.
Querido Kozer, su poemario BBBBB160 es un gran bosque de imágenes donde los cedros, algarrobos y caobas se nos van imponiendo en el camino, como si fuera un laberinto o un ritual necesario para llegar a un supuesto fin. En esas demarcaciones, usted es todo un genio; quién sabe si un día logra el Premio Nacional de Literatura de su país. Yo apuesto por ello.
Me parece un lujo esta entrega que acuña una poética tan extraña como intensa. Desde esas colinas le abrazo y le auguro, con ese mismo título de uno de sus extraordinarios poemas, “un día feliz”.
Suyo,
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Nota:
* Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2013.
