Notas al Programa de Café Dulce
Esta fiesta interactiva, como es habitual desde su inicio en octubre de 2004 comprende narración oral, poesía, música, teatro, juegos y acercamientos a diferentes saberes. En esta ocasión, con el tema de la Amistad (en términos amplios, hacia las personas, animales, plantas etc.) anticipa la celebración del Día de los Niños.
Aunque esencialmente dirigido a los infantes, el programa alcanza a un público mixto por la necesaria compañía de familiares adultos y por la estimulación permanente a la participación y creatividad de los pequeños.
En la ocasión presente se rinde homenaje al cuentero Onelio Jorge Cardoso, en su centenario, y habrá de efectuarse una ronda para Teresita Fernández que tuvo su partida recientemente y que regaló a Café Dulce una de sus más bellas actuaciones unos años atrás.
Un acto de mucha significación será la siembra de una nueva ceiba en el jardín del Castillo de la Real Fuerza (tal como ocurriera el 14 de junio de 2007, celebrando el Día de los Niños y el nacimiento de Antonio Maceo y Che Guevara). La siembra dará paso a la ronda por Teresita Fernández con la canción “Tin tín, la lluvia cayó” que, iniciada por el escolar Abraham Prieto, continuará con interpretación grabada de la propia autora y la intervención del público asistente.
Han sido invitados dos destacados artistas de la plástica con especial sensibilidad hacia los infantes, cuyos talleres de arte funcionan en la Habana Vieja, en áreas cercanas a los espacios habituales de la fiesta Café Dulce. En el caso de Amelia Carballo, entre otros aportes, ya ha ofrecido su valiosa colaboración a partir de una clase magistral y un taller (y exposición de obras infantiles) relacionado con la cerámica.
La invitación a la escritora Olga Marta Pérez, en su condición de editora y directora de la Editorial Unión, tiene el doble propósito de un acercamiento al público en su condición de autora de ficciones, así como la posibilidad de entablar ameno diálogo referente al valor y los itinerarios del libro.
Durante el desarrollo de la fiesta se dará espacio al intercambio de mensajes en consonancia con el tema que anima este Café y se producirá, de hecho, un reencuentro amistoso entre niños que asistieron a Café Dulce a la edad de cinco o seis años y hoy son adolescentes que harán sus propios aportes, según la vocación que desarrollan. María Lorente Guerra, una de aquellas pequeñas, próxima a cumplir quince, filmará la fiesta para elaborar un documental.
El juego de El Tesoro Escondido que pone fin a la fiesta, abre la posibilidad de un intercambio consistente en la donación de algún libro o material escolar o algún objeto curioso que pueda ser agregado al “tesoro” y se convierte así en símbolo de amistad.
Como ha sido práctica espontánea en cada Café Dulce, celebremos la posibilidad de dejar libre a nuestro niño interno para crear y jugar, incluso con el niño (real) que se trae de la mano a la fiesta y que, con seguridad, va a agradecer haber visto esa otra nueva y maravillosa imagen de quien lo acompaña día a día.
