Juegos Florales de Matanzas
Matanzas, cada noviembre está de Fiesta Floral. Dos días y medio que reúnen a escritores de todo el país: conferencias, intercambios, recitales de poesía, homenajes a personalidades de la cultura de la provincia, visitas de recreación, y lo más importante, hacer llegar al pueblo el quehacer literario de los invitados (hasta diez finalistas por cada género convocado) mediante lecturas en centros de trabajo o de estudios; los receptores votan por el texto que más les gusta, lo cual definirá el ganador del “Premio de la Popularidad”.
Se entregan Premios (Flores artesanales, libros y diplomas) y Menciones que otorga un jurado competente, quien es el encargado de seleccionar a los finalistas; además, el lauro más esperado por los “competidores”, el Premio de la Popularidad, el saber que su obra fue bien recibida por el público oyente.
Considero a los Juegos Florales de Matanzas, un evento imprescindible para la Literatura Cubana, el cual no puede dejar de existir bajo ninguna justificación; pues mediante él, los escritores van al lector, y cuando se trata de los niños –una experiencia inolvidable de la cual he sido protagonista-, de seguro se aporta un granito de arena a que los más pequeños se inclinen por la lectura.
Para salvar a este evento –cada año en riesgo de perderse-, las entidades culturales de la provincia, llámense Editoriales, UNEAC, Centro Provincial del Libro o Dirección Provincial de Cultura, deben involucrarse un poco más y apoyar al Centro de Promoción Literaria “José Jacinto Milanés” (organizador), tanto en garantizar el hospedaje (aspecto que en 2013 puso en riesgo la realización del certámen), conceder un pequeño aumento presupuestario en la medida de lo permisible por la situación económica del país, con el fin de extender el encuentro al menos medio día más, para que el programa no sea abrumador ni sea necesario prescindir de alguna actividad de las ya programadas (inauguración, dos lecturas en publico, conferencia sobre la personalidad a quién se dedica el evento, encuentro con el escritor invitado de honor, visita a un teatro, concierto y recital de poesía, así como la imprescindible visita a le Ermita de Monserrate, y acto de premiación y clausura), así como publicar en la revista provincial o en pequeños cuadernos promocionales los trabajos premiados, para que los autores vean estimulada su creación, y el certamen conserve una impronta de su existir.
Sería injusto no agradecer en este artículo la atención y calidad gastronómica del hotel Guanimar, que casi todos los años acoge a los participantes –aspecto este que las autoridades de la provincia debieran garantizar a toda costa-; y la preocupación y empeño de Lucía Cristina Pérez, organizadora y directora del Centro de Promoción, quien me consta, defiende el evento con todas las fuerzas e influencias que posee.
Para que quienes lean este trabajo puedan corroborar la calidad de los textos que participan en el concurso, muestro –con licencia de los autores-, algunas de las creaciones premiadas en la más reciente edición, en la que se convocó en cuento (una cuartilla) y poesía (hasta dos cuartillas), en las categorías infanto-juvenil y adultos.
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Categoría: Cuento Infanto-juvenil.
“Premio de la Popularidad”
“Mención del Jurado”
Autor: Lázaro Alfonso Díaz Cala
"Cuando regrese papá"
Ten calma, le digo a Pepito, mi osito de peluche, pronto llegará papá. Él se desespera y mira a un lado, al otro, pestañea, pone la carita triste…
Con Pepito converso, le cuento mis alegrías y tristezas, también le hablo de cuánto extraño a papá. Lo llevo conmigo a la escuela, oculto en la mochila. No lo saco en el aula porque no debo disociarme de las clases ni entretener a mis amiguitos, pero sé que está cerca de mí, y él prefiere acompañarme a quedarse solo en la casa.
Pepito duerme abrazado a mí, él cuida mis sueños, aleja las pesadillas y atrae aquellos en que felices, viajamos por mundos lejanos, conocemos a niños de otras latitudes con los que reímos y jugamos.
Cuando llega papá, tras muchos besos y un largo abrazo, vamos a mi cuarto y comenzamos a jugar. Todos los muñecos se ponen en fila: la pantera, el conejo, el pollo, el perro… Cada uno tendrá su turno de pararse frente a los demás y decir un chiste o una adivinanza, para que los otros se rían. Papá siempre inventa cosas muy graciosas, a mí me causan mucha risa y a los peluches juguetes también; a veces son un poco tristes, pero el final es feliz y nos emociona.
Luego dividimos los muñecos en dos bandos, Papá dirige uno y yo el otro, nos rotamos a Pepito, porque también es su preferido.
Papá relata aventuras que escenificamos: unas veces los suyos son los buenos y otras los malos, pero al final de cada episodio, todos terminamos amigos.
A la hora de merendar, papá trae galletitas o algún dulce, Pepito come junto a nosotros, bebemos refresco o jugo de frutas que prepara mi mamá.
Con los estómagos llenos, jugamos a los escondidos, papá se encarga de ocultarlos y yo debo descubrir dónde está cada uno.
Pepito se impacienta aún más, lo calmo, trato de entretenerlo leyéndole poemas. Antes, papá vivía con nosotros, pero ya no es así, ahora viene dos o tres veces por semana.
Cada vez que papá se despide, mi osito entristece y me pregunta ¿cuándo volveremos a jugar? Y yo le respondo: muy pronto, Pepito, cuando regrese papá.
Categoría: Cuento para Adultos.
“Premio de la Popularidad”
“Mención del Jurado”
Autora: Aida Elizabeth Montanarro Torres
"Aniversario"
Por primera vez en muchos años, ella no tiene un obsequio que ofrecerle a su esposo en fecha de aniversario. Durante todo el día exprimió su musa en busca de la solución que no encontró.
Llegada la hora en que él regresa a casa, ella, como todos los días, se sienta en el portal. Al verlo se pone de pie, le da un beso y agacha la cabeza. Él la mira extrañado y tomándola de la mano la conduce al cuarto, se sientan en la cama y le pregunta:
-¿Qué sucede, mi amor?
Ella, sin alzar la vista, le responde:
-Por primera vez no he encontrado algo especial que regalarte, quiero que elijas tú mismo lo que más quieras de mí”.
Mirándola fijamente a los ojos, él quiere cerciorarse de lo escuchado:
-¿Estás segura que puedo elegir lo que más desee?
-Claro –responde ella-, me harías inmensamente feliz”.
Sin pensarlo dos veces, él se dirige a la mesita de noche, extrae una navaja de la gaveta y virándose súbitamente hacia su esposa, le propina un corte profundo en la garganta. Con el arma homicida abre su pecho, extrae el corazón aún tibio y sosteniéndolo en sus manos grita:
-¡Al fin me has dado el regalo que siempre esperé, ahora tu corazón es solamente mío!
Irrumpe el sonido de una profunda carcajada de felicidad en toda la casa y afuera, los vecinos envidian la celebración.
Categoría: Poesía para Adultos
“Premio del Jurado”
Autor: Yonnier Torres Rodríguez
"Dios no me tiene en cuenta"
A Reinaldo Arenas
I
Celestino escribe un poema inmenso en los árboles que rodean su casa El viejo toma el hacha y corta de un tajo cada tronco corta la debilidad la angustia.
Mi padre dice: deja de escribir esas tonterías y carga agua desde la cisterna arregla el tanque del inodoro clava estas puntillas en el cuarto para probar la resistencia del mosquitero.
Dios no me tiene en cuenta.
Cargo agua arreglo el inodoro clavo puntillas miro con dureza las figuras geométricas en el suelo busco una imagen que me permita escribir un poema inmenso sin debilidades sin angustias.
Celestino corre a los sembrados a las cercanías del río escribe en las matas de tamarindo en los naranjales y en las ramas de las pomarrosas que vierten sus lágrimas en la superficie del agua El viejo descuelga el azadón los cuchillos Descabeza el poema la debilidad la angustia
Mi madre dice: deja ya de escribir tonterías sube a la terraza para mover la antena espantar esas tiñosas que interfieren la señal de la televisión esas tiñosas del sexto piso que arman un barullo por todo no pagan la Junta ni asisten a las reuniones.
Dios no me tiene en cuenta.
Muevo la antena espanto a las tiñosas pero se quedan allí apenas se alejan un par de metros para gritarme Una me llama poeta otra me dice maricón no se de momento cuál de las dos injurias me molesta más.
Celestino atraviesa todo el valle y da de frente con las costas de un mar encabritado Intenta escribir sobre la piedra pero la piedra no cede Grita a viva voz un poema inmenso el viejo le corta de un tajo la garganta la debilidadla angustia
Mi hermana dice: deja de escribir esas tonterías y ayúdame a servir la mesa ya estamos a punto de almorzar.
Dios no me tiene en cuenta.
Coloco vasos y cubiertos miro con firmeza las figuras del mantel busco una imagen que me permita escribir un poema inmenso un poema sin debilidades ni angustias.
II
Los primos se reúnen en el techo de la casa hablan en voz baja planean matar al viejo la noche de Navidad le preguntan a Celestino cuantas palabras le faltan al poema él responde que está a punto de comenzar Los primos traman algo macabro algo que le dé fin a tanta debilidad a tanta angustia.
Afuera el sol quema al asfalto mis primos ya no me invitan a la playa al terreno de fútbol o a la represa me acusan de escribir poemas de no gritar: ¡pinga! o ¡cojones! cuando fallo el tiro a la portería mis primos le han confesado a las tiñosas -con vergüenza- que tienen un pariente maricón.
III
En la noche de Navidad llegan las tías ¡Qué lindas las tías! ¡Qué tristes las tías! a quienes se les han muerto todos los hijos Los primos se reúnen en el techo Celestino baja del único árbol que ha sobrevivido un árbol donde se colgaron los tíos uno tras otro siempre en la noche de Navidad.
Mis padres han preparado una fiesta ya llegan las tías ¡Qué lindas las tías! ¡Qué tristes! a quienes se les han muerto todos los maridos En el arbolito, sobre la nieve de algodón, descansan los regalos yo pedí una máquina de escribir recibo a cambio una calculadora.
Los primos sacan un cuchillo y dicen: ¡mátalo, mata a ese cabrón! Celestino busca al viejo lo encuentra de espaldas amenazando a sus tías con el filo del hacha le clava el cuchillo el viejo grita gritan las tías grita Celestino los primos muertos se van volando del techo no esperan el momento de los regalos Mi hermana recibe unos aretes las tías chillan de emoción ¿qué me habrán de regalar?, se preguntan ¿un vestido, una muñeca de porcelana, un collar de perlas?
Dios no me tiene en cuenta.
Mi calculadora apenas funciona las baterías están caducadas Celestino pide un montón de hojas y una pluma recibe un camión de volteo un camión inmenso donde podrá escribir su poema que la madre borrará cada noche a fuerza de agua y alcohol agua y alcohol agua y alcohol.
