Presentan en la Asociación Cubana de Naciones Unidas, el libro Un Maine detenido en el tiempo
Un Maine detenido en el tiempo, del coronel (retirado) René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba, y publicado por la Editorial Verde Olivo, fue el título presentado en la sede capitalina de la Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU).
El libro, además de sus valores literarios, aborda y profundiza en un álgido y actual tema histórico: A más de un siglo de la ilegal ocupación de 118 kilómetros cuadrados y de 90 millas de aguas jurisdiccionales cubanas por fuerzas militares de los Estados Unidos, radica, en la bahía de Guantánamo, la más antigua base naval que poseen en un país con el cual no tienen relaciones diplomáticas, y a cuyo gobierno desean derrocar desde hace casi seis décadas.
Narrados hábilmente, el autor nos da ejemplos concretos acerca de cómo, en ese enclave militar, se pisoteó la dignidad nacional antes del triunfo revolucionario, aunque la ultraderecha cubana miamense se empeñe en defender a ultranza todo lo contrario.
El texto relata, muchas veces de primera mano, los excesos y abusos que se cometían no solo contra cubanos y cubanas, sino, incluso, entre marines y tripulantes de los buques de la armada que, ebrios, se enredaban a golpes en medio del pueblo y eran lanzados como fardos al mar, por su propia policía militar. No obstante, González Barrios no afirma —nada más lejos de la realidad ni de su intención— que todos los oficiales y clases de las fuerzas armadas de los Estados Unidos fuesen unos salvajes. Los había excelentes personas. A través de las noticias internacionales conocemos que hechos similares al que vivieramos siguen ocurriendo en otros países. En nuestro caso, la base sigue ahí, en una bahía insular, a pesar de todos los pesares.
El tema, más ahora, no deja de ser interesante debido a la promesa electoral del presidente Barack Obama, premio Nobel de la Paz (2009), de cerrar la prisión que radica en el enclave militar; promesa incumplida aún en su segundo mandato. Lo impiden fuerzas oscuras, sin nombre público, un gobierno invisible pero macabro, con mucho más poder que el ostentado por el primer magistrado de la nación más poderosa del orbe, pero la más empobrecida en cuanto a sus valores ético y humano.
Un Maine detenido en el tiempo ofrece mucha información poco conocida, olvidada u obstruidas por ciertas fuerzas políticas neo-anexionistas que desea ocultar, disfrazar o distorsionar la realidad. En las 250 páginas de tan excelente obra, René González Barrios narra otras anécdotas; algunas, muestran el respeto existente entre los altos oficiales de Cuba y los Estados Unidos cuando se reúnen. Encuentros que generan una reacción alérgica en los mafiosos miamenses, quienes desean ver correr la sangre de los cubanos y los jóvenes marines, sobre todo, afroamericanos y latinos, su carne de cañón preferida.
