Un regalo para los sentidos
Surge una nueva entrega, la tercera ya, de la serie Episodios de una Guerra Interminable, un proyecto literario colosal, de recuperación de la memoria histórica de España, donde la autora pretende recuperar hechos e historias, perdidas u ocultas entre los escombros y las cenizas de la Guerra Civil. Como las anteriores, aunque su universo narrativo es el mismo, su lectura es plenamente independiente, si bien dentro de cada novela se deslizan detalles que unen unas con otras, sin que se vea por ello afectada la lectura. Y como las anteriores, es otra gran novela de Almudena Grandes (Madrid, 1960) quién, a base de una extraordinaria sensibilidad y una audaz inteligencia, además de unos sólidos personajes femeninos, viene definiendo una de las carreras más importantes de la literatura española en su generación.
Una síntesis perfecta de este volumen está en su subtítulo: “El cura de Porlier, el Patronato de Redención de Penas y el nacimiento de la resistencia clandestina contra el franquismo. Madrid, 1940-1950”; el contexto son los primeros y difíciles años de la postguerra. Aquí están contenidos los objetivos histórico-políticos principales de este libro. Sin embargo, resta todavía comentar la parte más importante de la novela, aquello en lo que Almudena Grandes muestra un dominio fuera de lo común: la construcción de las historias humanas donde se materializan todos estos objetivos, las emociones y los pensamientos. A estas historias dedicaremos lo esencial de nuestro comentario.
Como eje de la novela tenemos, por supuesto, a Manolita Perales, irónicamente conocida como “la señorita Conmigo No Contéis”, pues al final es ella la que acaba metiendo las zuecas en todos los charcos. Eje familiar, se ocupa de intentar sacar adelante a sus hermanos. Eje narrativo, da entrada a las distintas historias paralelas que se desarrollan en la novela. Sobre sus hombros se soporta un armazón de historias interconectadas con extraordinaria habilidad, una urdimbre densísima y perfectamente resuelta, al que sienta de maravilla el poseer más de una voz narradora. El tono coral de Las tres bodas de Manolita (Tusquets, disponible en FantasyTienda) impulsa una visión caleidoscópica de la postguerra, donde se cruzan hilos narrativos de una crueldad humanitaria dura y fría como el pedernal, pero que precisamente por el calor de esta multiplicidad de voces no pierde en ningún momento el sentido concreto de lo íntimo y lo personal.
Innegable capacidad narrativa en la definición de la historia, e inteligencia a la hora de construir con solidez y coherencia una monumental obra coral.
El lector acabará enganchado a todos los personajes y sus historias, accediendo a un discurso equilibrado en todas sus dimensiones.
El epicentro emocional de la novela se observa en que es el corazón de Manolita quién, con sus tendencias y decisiones, sostiene las historias de esta novela: ella dedica su vida en aquel Madrid de 1940 a proteger a sus hermanas durante su reclusión en el colegio bilbaíno de Zabalbide, dependiente de la orden de los Ángeles Custodios; a proteger a su hermano Toñito, quién se oculta en un tablao flamenco del centro de Madrid; y a dar ánimos a los presos políticos recluidos en la Cárcel de Porlier, localizada en el actual Colegio Calasancio situado en el número 54 de la madrileña calle General Díaz Porlier. En aquella cárcel conocerá a Silverio, quien podrá ayudarla a poner a funcionar unas multicopistas que la resistencia al franquismo ha comprado pero no funcionan, no sin antes acceder a casarse con él a través de un simulacro de ‘vis a vis’, orquestado para el exclusivo lucro del “capellán de la cárcel y [de] los funcionarios conchabados con él”.
Estas historias se cuentan desde el punto de vista de los perdedores, de aquellos cuyo pensamiento distinto al bando fascista supuso el enfrentarse a situaciones tan duras como el robo de niños, la persecución política o la corrupción moral.
Manolita no intervino en la contienda, pero padece sus consecuencias. La divergencia ideológica se analiza como una hierba de peligrosa raíz que influencia a todo el entorno de las personas, por eso la cotidianidad de alguien como Manolita se ve tan hondamente afectada, por eso se le obliga a una joven apenas adolescente a enfrentarse tan pronto y tan radicalmente a situaciones de honda madurez. La crueldad adquiere así matices heterogéneos y, con ello, la denuncia de su inhumanidad también alcanza una impactante contundencia. No en vano, alguno de los pasajes de la novela consigue comprimirnos el corazón, además de aleccionarnos sobre los episodios de inhumanidad del conflicto, y advertirnos también sobre lo oscura que puede llegar a ser nuestra alma insondable.
Evidentemente, con semejante materia prima y una gran ambición, el ritmo del libro exige una lectura pausada atenta al detalle. Máxime si se está interesado en el preciso telón de fondo que Almudena Grandes define. Y es que el Madrid de la posguerra se podría entender aquí incluso como un silencioso secundario, caracterizado a través de los múltiples personajes de la época que esporádicamente aparecen aquí y allá, además de sus vicisitudes personales u otros detalles sociohistóricos relevantes para la historia en algún sentido. Sin embargo, el esfuerzo merece la pena y, si acaso, ni se nota, gracias a un personaje central atractivo y lleno de matices, y a un coro de secundarios que además de enriquecer al principal también lo complementan con su propia idiosincrasia. Además de que, para los incondicionales a Almudena Grandes, esta novela retoma los personajes femeninos fuertes de moral y de carácter, en cuya construcción la autora madrileña posee una soltura envidiable.
Las tres bodas de Manolita (Tusquets, 2014) supone un cambio respecto a las otras dos obras ya publicadas de esta sextología, por su argumento y su tono, pero también una vuelta de Almudena Grandes a los terrenos creativos donde se ha mostrado más habilidosa. Si a esto sumamos su innegable capacidad narrativa en la definición de la historia y la inteligencia a la hora de construir con solidez y coherencia una monumental obra coral como esta, el resultado (hasta ahora) es la mejor novela de este proyecto literario, además de una de las mejores novelas de la autora.
Un regalo para los sentidos.
Tomado de Fantasymundo
