Lázaro y Yamil en Aire de luz
Para celebrar el onceno cumpleaños de Aire de luz, su anfitriona Basilia Papastamatíu invitó a los poetas Yamil Díaz Gómez y Lázaro Castillo. La ya acostumbrada “ronda” poética fue iniciada por el escritor Lázaro Castillo, de él dijo Papastamatíu:
(…) Con una escritura calma, equilibrada, es como si se detuviera a pensar en lo vivido, para entregarnos con palabras imágenes, bien pensadas, la interpretación de sus experiencias existenciales, de lo visto y de lo soñado, de lo amado o padecido, de sus dudas, zozobras y esperanzas. Y prefiere mostrarlo o solamente sugerirlo a través da la seducción del lenguaje poético, pero con un marcado sentido de la medida, del recato de la expresión, de una economía de la escritura, que evita lo decorativo y lo superfluo, buscando una comunicación más profunda y necesarias.

Castillo escogió de su libro A la entrada de la noche, publicado por la editorial Sed de Belleza, los poemas: “Tú puedes ser el agua”, “17 y C”, “Versos para una ópera”, “Olvidos memorables”, “Luminosa sombra” y “La puerta”.
Sobre el modo en que Yamil asume la escritura poética ―dijo la anfitriona de su segundo invitado― debemos decir que lo hace tratando de conjugar su amor por la poesía que lo precede, sea clásica o romántica, con las tentaciones de la modernidad, a las que es también vulnerable. No quiere descartar como fuentes nutricias de sus versos, nada que él mismo pueda recuperar y renovar de los admirables textos heredados, sean fieles o transgresores, de los cánones vigentes en cada época. Y también quiere incorporar en su obra no solo sus vivencias personales, subjetivas y los hechos de su entorno social sino también todos los elementos de la historia cultural que lo atraen, lo han marcado y ha atesorado en su memoria durante toda su vida y ya forman parte de su ser. De esta manera su poesía asume el difícil riesgo de hacerlos coexistir y hasta fusionar en un mismo libro, lo que es siempre un verdadero desafío estético.
Yamil Díaz Gómez seleccionó para su lectura: “La voz de los poetas”, “Mi pan rebanado en solitaria mesa”, “Solo el amor engendra melodía”, “Copas con alas”.
En un segundo momento Lázaro Castillo leyó: “Luz fosfórica”, “Manchas de vino”, “Tarde de invierno”, “Ebrio de hojarasca”, “A Roque Dalton” y “Desde la pendiente”.
“Discurso en una esquina de París”, “Con los ojos de tu abuelo”, “Primer poema con Aurora”, “Letanía menor por tu mano” y “Contra el muro” fueron los últimos poemas recitados por Díaz Gómez.
En esta interacción directa entre el público y el autor, los asistentes expresaron su satisfacción por la calidad de los poemas y haber pasado una tarde muy agradable.
