Efraín Huerta por Casa una y otra vez
Cuando Efraín Huerta murió en su México natal el 3 de febrero de 1982, estaba reconocido como uno de esos poetas cuya obra quedará para todos los tiempos. Vivió 67 años y escribir resultó su pasión suprema, porque esa obra, por sí misma, abrió nuevos cauces a las formas poéticas de su época.
En Cuba se publicaron sus poemas y el autor disfrutó en la Isla del afecto de numerosos colegas de las letras. Estuvo ligado de manera especial al quehacer de la institución Casa de las Américas, que no solo divulgó y reconoció su obra, sino que lo invitó como jurado a su concurso anual: fue en los meses de enero y febrero de 1978. Efraín Huerta era entonces un escritor establecido, de 53 años a la sazón, y con un texto, Los hombres del alba (1944), reconocido entre los libros cumbres de la poesía hispanoamericana del siglo XX, poemario de culto entre los críticos y lectores, aunque no el único, pues a este le habían precedido Absoluto amor (1935) y Línea del alba (1936).
Compenetrado con el discurso poético y el discurso político y social, otros libros nutrían su currículum: Poemas de guerra y esperanza, La rosa primitiva, Poemas de viaje, Estrella en alto y nuevos poemas, Para gozar tu paz, Poemas prohibidos y de amor, Los eróticos y otros poemas… y varios más, en los que el amor y el desamor, el tema erótico, la intención de justicia social y el látigo fustigante entroncan en versos.
Escribió para la revista Casa de las Américas, en su número 111 de noviembre – diciembre de 1978: "La de Cuba es nuestra Revolución, y es Cuba la que nos impulsa a la tenacidad de la lucha contra quienes continúan, cada uno a su manera, la feroz presencia en la historia —con minúscula— de la sangrienta dictadura batistiana".
Durante su estancia en ocasión de sus funciones como jurado, Huerta figuró entre los participantes del Encuentro de Escritores Latinoamericanos, celebrado entre los días 2 y 3 de febrero, centrado en el tema “Cultura de dependencia y cultura de liberación”. No hubo convocatoria de apoyo a la Revolución Cubana en que Huerta no contribuyera con su presencia o su expresa solidaridad, avalada por años de colaboración en la revista y los programas culturales de Casa de las Américas.
Del libro Los eróticos y otros poemas es este fragmento del titulado “Permiso para el amor”, en el libro Poesía, publicado por Casa de las Américas en 1975:
Se permite que los amantes se arrullen
y aprisionen las abejitas que la brisa decapitó.
junto al hecho concreto llamado Amor
las columnas de mármol son barcos de musgo
y el malecón un diminuto tálamo
las bocas y los cuerpos de agua se arrullan
como arpas en el triunfo de los himnos.
A Efraín Huerta se le recuerda además en su condición de periodista, columnista cinematográfico y por sus Poemínimos, o poemas de solo unas pocas letras. Entre los reconocimientos que tuvo figuran las Palmas Académicas del gobierno de Francia, el Premio Nacional de Lingüística y Literatura en 1976, y dos años después, el Premio Nacional de Periodismo.
Con tales merecimientos resulta más que lógica la evocación de Efraín Huerta en el centenario de su natalicio el 18 de junio de 1914, en Silao, Guanajuato. A la celebración nos unimos los cubanos, los lectores de todo el mundo hispanohablante y los admiradores de un autor cuyo legado es tal que se le reconoce como uno de los poetas más importantes de México en la pasada centuria.
Foto tomada de Los poetas.com
