Todo x 1
[…] El diamante, antes que luz, es carbón
José Martí
Todo x 1, del escritor y dramaturgo Elio Fidel López Velaz, con versión y dirección del versátil artista Juan Carlos Cremata Malberti, es el estreno que la agrupación teatral El Ingenio llevara a la capitalina sala El Sótano.
Dicha obra se estructura sobre la base de cuatro monólogos El mundo sin ellos, por Hugo Alberto Vargas (Pupy); El tiempo lo puede todo, por Maridelmis Marín (Cristina); Ha muerto un héroe, por Carlos Estévez (El Rata); y Homenaje, por Sheila Roche (La China).
Esos cuatro monólogos están interrelacionados entre sí, pues los personajes protagónicos son seres humanos caracterizados por la incomprensión, la soledad, la discriminación o el acorralamiento de que son víctimas por parte del medio socio-familiar donde (mal) viven, aman, crean y sueñan (a su manera), y que le muestran al auditorio todo el sufrimiento (estado de desesperación e impotencia que fabrica la mente humana cuando no acepta la realidad o quiere algo que no existe o que no es real) y la inconformidad que les corroe la mente y el alma; manifestaciones signadas por la ironía, el sarcasmo, las palabras malsonantes y el erotismo (incluidas alusiones directas a la masturbación, el acto sexual, así como a la homosexualidad masculina y femenina y un desnudo de El Rata, que provocó sonoras carcajadas, y al parecer, no escandalizó a nadie).
En esos cuatro monólogos, López Velaz muestra su capacidad para elaborar el entramado psicológico y espiritual en que se estructuran los personajes principales, y consecuentemente, desarrollar dicha caracterización en relatos, donde el humor —en sus más disímiles variantes— alterna con las desgarraduras interiores involucradas en las situaciones trágicas que mediatizan —en buena medida— la existencia terrenal humana.
Capacidad percibida e interpretada con inteligencia global y emocional por Cremata Malberti, en una puesta donde desempeñan una función «clave» la sencillez, el uso de iluminación pautada por las vertientes dramáticas y un bien dosificado desenvolvimiento escénico.
Por otra parte, el monólogo es uno de los géneros más difíciles en los que se sustenta el arte de las tablas, porque constituye una «prueba de fuego» para el/la artista que asume dicha responsabilidad, que consiste —básicamente— en focalizar la atención y el interés del público y los colegas de la prensa especializada en lo que, según las coordenadas trazadas por el guión, el o ella hace con el esquema corporal y dice con el lenguaje dramatúrgico (verbal y extra verbal), en ese contexto sui generis.
Todos y cada uno de los actores y actrices que participaron en la función dominical a la que asistió este cronista, desempeñaron un loable papel, y por ende, salieron airosos/as de esa compleja situación que debieron enfrentar delante del espectador y la crítica.
Por supuesto, hubo quienes sobresalieron más que otros/as.


Sin subestimar el buen desempeño artístico-profesional de Sheila Roche, quien liberara —con acierto— los «ángeles» y los «demonios» que, delimitados por una línea imaginaria, habitan en el inconsciente freudiano de la actriz, y de Hugo Alberto Vargas, quien le prestara piel y alma a un joven con cierto grado de déficit intelectual, habría que destacar la excelente actuación de la carismática Maridelmis Marín, quien hizo gala de sus excepcionales dotes interpretativas, así como la de Carlos Estévez, quien con indudable talento y elevado vuelo histriónico, incursionara en el inframundo de la marginalidad, así como en la jerga lingüística —incomprensible para quienes hablamos la lengua cervantina—, utilizada por ese sector poblacional como forma de comunicarse entre sus miembros.
Todo x 1 deviene una puesta en escena que hace reír y reflexionar a los amantes de las artes escénicas acerca de esas « […] almas trémulas y solas que despliegan un universo infinito, y que [dignas más de compasión que de desprecio] claman urgencia de amor, comprensión y un poquito de más entendimiento [hacia aquellos] seres [socialmente] venidos a menos»1.
Nota
1.El Ingenio. Notas al programa. La Habana: Sala El Sótano, 2014.
Fotos: Ismael Almeida
