Poesía alemana contra la guerra
Con selección de Dietmar Geissendorf y Francisco Díaz Solar, la antología Poesía contra la guerra de la literatura alemana, del Barroco hasta nuestros días,1 recorre cuatro siglos de creación literaria en Alemania, Austria y Suiza, “presentando poemas que representan críticamente las guerras que marcaron esa historia [de los países de lengua alemana]. La cronología de las más importantes épocas y sus peores confrontaciones, cobra vida en la perspectiva de significativos textos que la condensan”,2 expresa en su acertado prólogo el profesor Oliver Lubrich, de la Universidad Libre de Berlín.
Ordenados en secuencia cronológica, los poemas que recoge esta antología cuestionan y condenan, con mayor o menor énfasis, la guerra, sus motivaciones y consecuencias, y reflejan el compromiso de los creadores con la causa de la paz. Autores muy conocidos, como Schiller, Hölderlin y Heinrich Heine, alternan con otros cuyo mensaje no es menos valioso por el hecho de que sus nombres apenas sean recordados hoy. A los poemas agrupados en un mismo período literario los preceden comentarios crítico-históricos de los antologadores, cuya labor organizativa y de investigación es digna de elogio. La traducción fue realizada por Francisco Díaz Solar, Olga Sánchez Guevara y Orestes Sandoval López.
De Martin Opitz (1597-1639), uno de los más destacados literatos del Barroco alemán, es el texto que inicia la colección, “Poemas de consuelo en repudio de la guerra”. En él, se reflejan los infortunios del pueblo sencillo durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que involucró a casi todos los países de Europa.
El pobre campesino dejó todo detrás
Igual que la paloma cuando el halcón se acerca
Y huye desesperada: él está a la intemperie,
Asaltaron su tierra, incendiaron su hacienda,
Mataron su ganado, su granero abatieron…
(…)
Altas como las nubes se alzan columnas de humo,
Un océano de llamas lo está cubriendo todo…3
Descripciones semejantes se extienden a lo largo de varias estrofas, en las que está ausente el consuelo anunciado en el título, y una calamidad sucede a otra. Toda la vida adulta de Opitz transcurrió en medio de aquella contienda, y aún no había concluido al morir el poeta a los 42 años. Otros creadores del mismo período, como Andreas Gryphius y Friedrich von Logau, lamentan igualmente la monstruosidad de la guerra y claman para que termine el derramamiento de sangre.4
Ya cercano a la etapa de la Ilustración, el periodista, poeta y músico Christian Daniel Schubart (1739-1791) propone la experiencia de “El soldado mendigo” como advertencia para los más jóvenes:
En guerras y contiendas
Dios sabe que sufrí,
Y en batallas, cubierto
De pólvora me vi.
(…)
Antes bravo guerrero,
Canciones de soldado
Entoné alegre, en triunfo:
Ahora soy un lisiado.
(…)
Os advierto, hijos míos,
¡De tambores huid
Y de marchas guerreras!
¡No os pase lo que a mí!5
Un siglo después de la muerte de Schubart, el movimiento expresionista genera “una poderosa literatura antibelicista, solo comparable con la del Barroco”.6 La devastadora experiencia de la Primera Guerra Mundial hizo que muchos intelectuales pasaran de la euforia guerrera al pacifismo, en ocasiones, militante. Poco antes de morir, el austríaco Georg Trakl (1887-1914) escribe su poema “Grodek”, donde la belleza del paisaje esbozado acentúa el horror del campo de batalla:
De noche retumban los bosques otoñales
De mortales armas, los dorados llanos
Y azules lagos, sobre los que el sol
Corre sombrío; envuelve la noche
A guerreros moribundos…7
Bertolt Brecht, Hermann Hesse, Erich Kästner, Marie-Luise Kaschnitz o Hans Magnus Enzensberger son algunos de los autores del siglo XX que prestigian la antología, en cuyo prólogo el profesor Lubrich define la literatura antibelicista como “la que se ocupa críticamente del tema de la guerra, refleja sus horrores y hace visibles sus secuelas, a la vez que deja al descubierto sus causas: estructuras sociales, lógicas económicas e intereses políticos, crisis morales, inclinaciones antropológicas y mecanismos psicológicos. La literatura antibelicista deconstruye los ideologemas que alimentan la guerra […] y apela a sus lectores para que tomen partido por la paz.”8
Prestar nuestra voz a poetas tan diversos y de épocas tan diferentes fue, para los traductores, un reto y una gran satisfacción. Poesía contra la guerra… es lectura válida para cualquier tiempo en este planeta nuestro, siempre amenazado por la violencia. Esperamos que encuentre el eco deseado.
Notas:
1- Colección Sur, Ediciones Unión, La Habana, 2005.
2- Poesía contra la guerra…, p. 6.
3- Traducción de Francisco Díaz Solar.
4- Véase Poesía contra la guerra…, p. 9.
5- Traducción de Olga Sánchez Guevara.
6- Véase Poesía contra la guerra…, p. 78.
7- Traducción de Orestes Sandoval.
8- Poesía contra la guerra…, p. 6.
