Poesía de Yanelys Encinosa Cabrera
Un manejo incisivo de la realidad se aprecia en la creación de Yanelys Encinosa Cabrera. A la realidad se atiende en cada uno de sus textos, pero para procurarle el productivo envés que debió ostentar y que bajo circunstancias destructivas ha perdido totalmente.
En esto reside su sentido crítico, que es continuo, pero también su capacidad de esperar unos días más altos en la condición humana. Sus versos se escalonan o agrupan unos distantes de los otros, todos rodeados sabiamente de blancura, como aguardando.
Su juventud y su fervor de vivir se imponen, y se aguarda un vuelo más nítido de la propia vida, mientras el verso deja constancia de la torsión o pérdida que no debió de sufrir la realidad. Todo es acción humana ya, y hay que hablarle a la acción humana.
Habla una mujer, activa, hermosa, creciente, que agrupa en sus ojos todos los sueños y todas las esperanzas. Y alrededor suyo quiere esa actividad, esa hermosura, esa crecida. Y sus versos son los heraldos de esa impalpable solicitud de bien y de belleza.
Son declaraciones de justicia, impulsos de equilibrio, una fuerza eólica que le sube desde el corazón y la inteligencia equidistando sus segmentos auspiciantes, sus ramas inquisitivas. Todos sus textos abandonan en la mente un deseo de ascensión.
Muchos son los jóvenes poetas cubanos de hoy dignos de atención, por sus cosmos recién vertebrados. Entre ellos, va Yanelys Encinosa Cabrera comunicando la buena nueva, aglutinando las verdes tropas del espíritu para las batallas más altas de la gracia.
ROBERTO MANZANO
Yanelys Encinosa Cabrera (Bejucal, La Habana, Cuba, 1983). Poeta, promotora, crítica y ensayista. Su cuaderno poético Del diario de Eva y otras prehistorias, publicado en el 2008 por Ediciones UNIÓN, obtuvo el Premio David de Poesía 2007. Actualmente trabaja en la revista cubana de poesía Amnios.
SOL MAYOR PARA UNA VELADA
Esta que ves no ha de someterse al cartílago
a la blandura
que junta la quietud
de los incapaces los audaces
se han lanzado en ventaja
no pretendo acomodarme al borde del camino
no he de verlos pasar con su trofeo de sueños exprimidos por las vísceras
mi aplauso les festejará el desvelo
sólo desde cerca habrán de escucharlo
no puede conocerme la piedra del camino
Señor
concédeme el insomnio de la hormiga
y la frescura que premió la cigarra
Tú
que olvidaste para mí el palco
que no me falte la luz
al adentrarme en el bosque
y escalar la montaña
PENÉLOPE
La vigilia se dispara en la arena de la isla
ha visto crecer al hijo
las arrugas
el insomnio
muchos años de soledad cruzan su frente
las fiebres en noches de juventud y de menopausia
apagadas contra las olas de Ítaca
mientras adentro
el bullicio
festín y disputa
el mercado
a la espera del tejido
en la orilla
el torso curtido del esposo
los cabellos amados entibiando su pecho
las únicas manos para el arco recorriéndola
el delirio
el llanto y las olas ahogan los más altos sueños
otra vez hacer y deshacer el hilo
en palacio
un extraño pretende tensar el arco
un conocido temblor la devuelve a sus mejores tiempos
bajo el disfraz intuye la luz de aquel rostro conocido
el vencedor se acerca
observa extasiada la flecha
le mira a los ojos para pronunciar una segunda prueba
en el iris de Ulises la sombra de Calipso
ella calla
niega con su cabeza
y regresa a la orilla.
MULATA EN EL MALECÓN
Ella entreabre las piernas
no esconde pudor su minifalda
ni titilan azules los astros a los lejos
la tatarabuela ruborizábase
ocultaba bajo el sayón los apretones
el temblor por la aversión y el agravio
el viento de la noche gira en el cielo y canta
el desafuero de la sal sobre la piedra
principios de las curvas descubiertos
donde otrora fue la mancha del ultraje
donde el blanco profanó la tersura del ébano
el índice invita al oscuro propósito
se acerca el objetivo y lo detiene
con su golpe de cintura lo derriba
luces y sirenas contra el mismo muro
nosotros los de entonces ya no somos los mismos
él viene al festejo y a la amnesia
no recuerda el ardor de sus ancestros
ni sonrójale la culpa de la afrenta
ella omite la lágrima de la abuela
olvida la historia tantas veces repetida
la subvierte
blande las sutiles armas
esclaviza
muchas veces la venganza
perdón
la vergüenza
es un golpe de olvido en la memoria
HAY OTRAS MANERAS DE MIRAR AL CIELO
Una puede agarrar el telescopio
y apuntar hacia la pata delantera del león
para arrasar el mundo cuesta abajo
sueltas melena y voluntad
una puede apuntar la cámara
hacia la flecha del jinete
y de un flash herir la atención del transeúnte
que aquilata el uñero de sus pies
una puede equilibrar el timón de la nave con exactitud
atravesar las nubes simétricamente
y sopesar cualquier avería
para permanecer gravitando en el azul
incluso franquear el cristal
con la mirada redonda
de apetecer esa agua marina de arriba
cuanto más se enturbia la pecera
pero me acomoda este mirar sereno sediento
con los ojos cerrados
los brazos abiertos
para abrazar y agradecer la luz
ALGUNA DEFINICIÓN MUCHAS VECES REPETIDA
I
A Voltaire, que también lo supo.
Se sabe que nadar es un país
mojarse de golpe en las inciertas aguas
de un mundo mejor posible
mirar atrás con el ojo pequeño
cuando la frente es demasiado amplia
desterrarse
despeñarse
se sabe que volar es un continente
flotar de levedad en nubes soportables
de no saber cultivar la huerta
mirar abajo con el ojo pequeño
cuando la frente es demasiado amplia
alentarse
alejarse
nadar volar
cruzar la orilla
tropezar con otra en cualquier morada
mirar al frente con el ojo empequeñecido
cuando la espalda es demasiado amplia
hoy alguien siente que partir es regresar
estar siempre en el principio
II
Al grupo Orígenes, por la definición.
Cualquier isla puede ser un universo
y a la vez
todos repetidos
repartidos
en la inmediatez
del pan y la sustancia
vino común
con la única sangre
repartida
repetida
en el tiempo y la palabra
cualquier universo puede ser una isla
todas las veces
repartida
repetida
en la persistencia
de la sal y la memoria
agua circular
con transparencias y espejismos
repetidos
repartidos hacia todos los océanos
esta isla puede ser
repartida a todos
repetida en todas
compartida en un único verso
que nos defina.
