Yevgeni Evtushenko: “un poeta en Rusia es más que un poeta”
“Me encantaría ser ingenuo como mi padre
pero nací en cautiverio: yo no soy él.
El que me da de comer, me traicionará
El que me cuida como animal doméstico, me matará.”
Yevgeni Evtushenko
La obra del poeta, novelista, pedagogo, actor y director de cine ruso, Yevgeni Evtushenko, adquirió popularidad tanto en su país como en Occidente por sus poemas de rasgos contestatarios y su estilo de lectura pública. Precisamente porque su nombre es notorio dentro de las mejores plumas del universo literario ruso, es que su onomástico se recordó con particular entusiasmo este 18 de julio.
Hijo de un geólogo poeta y una actriz, no es de extrañar la polifacética vida de este intelectual ruso cuyo nombre no solo es distinguido en la Tierra, sino también en el cosmos, pues un planeta menor fue bautizado con su nombre en 1994.
Evtushenko emergió como poeta en medio de la generación de los sesenta, o época del Deshielo, como también se le conoce a la apertura en el ámbito de las artes y la literatura que sucedió a la muerte de Stalin en la entonces Unión Soviética. Precisamente con esta etapa se encuentra indisolublemente emparentado su éxito, o sea, a su deseo tenaz de testimoniar y hacerse de una voz reconocida en un momento tan importante.
Se adscribió, entre otras tendencias, a la llamada poesía de los estadios, esa que llenaba arenas deportivas con sus versos. Escribía sobre todo para los jóvenes que, como él, anhelaban cambios profundos en su país. Yevtushenko quería reunir en la poesía rusa el vigor de Vladímir Mayakovski y la ternura de Borís Pasternak, dos figuras eminentemente representativas.
Vivo en el país llamado Más o Menos,
donde,
muy extrañamente,
no hay ningún partido oficial llamado “Masomenosista”…
donde ellos
leen a nuestros escritores clásicos… más o menos.
En sus versos se advierte una abundante pirotecnia verbal, así como en empleo recurrente de asonancias, aliteraciones y juegos de palabras. Los recursos lingüísticos provenientes del slang y la poesía oral también minaban la mayoría de sus textos. Sin embargo, sorprende a veces cierto lirismo y tono oratorio, acompasados con su gusto por la histrionización de la poesía, gracias al cual se le reconoce como uno de los más destacados autores de performances.
Su poema “Stantsia Zima” (1956) introdujo en la literatura soviética temas novedosos como el destierro en Siberia, la relación intimista entre la literatura y la ideología y la asunción del predominio del yo poético, proscritos durante decenios por la censura estalinista. Pero la atención de la crítica y el público alcanzó un pico aún mayor con los poemas “Babii Iar” (1961) y “Los herederos de Stalin” (1962).
En 1991 viajó con su familia a los Estados Unidos y se instaló en Tulsa, Oklahoma, a cuya Universidad se vinculó entonces. Actualmente alterna su residencia entre Rusia y Estados Unidos, pero en este último país escribió y publicó la antología de poesía rusa Las estrofas del siglo (más que 1000 páginas, más que 875 poetas) (1993).
Yevgeni Evtushenko es un icono de la cultura rusa. Bajo su firma se encuentran también varias novelas, ensayos y filmes como Soy Cuba (1964), Jardín de infancia (1984) y Pokhoroni Stalina, de las cuales fue guionista. No extraña entonces la trascendencia internacional de este intelectual pleno y moralmente inamovible cuyos versos fueron siempre una declaración de principios.
El escribano del Zar me golpea deliberadamente entre sus dientes,
repitiendo,
implacablemente:
“Decidiste lanzarte contra el pueblo, ¿no es así?
¡Tú sabrás ahora contra quienes lo hiciste!”
Me contuve pero sin bajar mis ojos.
Escupí mi respuesta con mi propia sangre:
“ ¡Contra los dueños de la tierra,
es cierto!
¡Contra el pueblo,
nunca!
No reniego de mí mismo,
¡He elegido mi propio destino!
Editado por Ruth Lelyen
