Enrique Núñez Rodríguez: un cronista inolvidable
Entre los géneros periodísticos pocos hay como la crónica que tanto tengan que ver con la literatura y es por ello que El vecino de debajo, de Enrique Núñez Rodríguez, publicado por Ediciones Unión, más que una compilación de estampas es una muestra del talento del gran humorista y guionista que fue ese hombre inolvidable..jpg)
Realizada por su nieto, Tupac Pinilla, la selección incluye textos escritos por Núñez entre los años 1987-2002 para el periódico Juventud Rebelde y es una muestra de lo beneficioso que resultaría para nuestra prensa retomar esta idea de las columnas, en aras de ofrecer al lector algo más que la simple información.
Titulada El vecino de abajo por el lugar que ocupaba en el diseño de la página del periódico, Enrique fue capaz de competir amistosamente con una firma como la de Gabriel García Márquez y, cuando este dejó de publicar sus maravillosos escritos, el cubano se negó a ocupar “el piso de arriba” por razones que explica exhaustivamente en el texto con el que inicia el libro titulado Este acogedor sótano y que lleva la fecha de 1990. Como bien recuerda Abel Prieto en su prólogo, “el impacto popular de estas crónicas, mientras iban apareciendo fue milagroso, explosivo, impresionante” y así tenía que ser porque a su maravillosa memoria, este escritor sumaba la eficacia de un lenguaje sencillo y asequible a cualquier lector y el gracejo criollo que fue marca de su personalidad y de toda su obra. Fiel a su Macondo, que fue el pueblecito de Quemado de Güines, Núñez Rodríguez tenía la facilidad de trasladarnos en el tiempo y hacernos convivir con los estrambóticos personajes que nos presentaba y que bien pudieran formar parte de una galería perteneciente al mundo de la ficción.
Aunque, quizás, nunca sabremos si el autor exageraba al revelarnos aquellas anécdotas cargadas de nostalgia y humor, el lector las asume como verosímiles porque se trata de un mundo donde el escritor ha puesto toda su voluntad de verosimilitud. Según nos informa el compilador “esa columna fue nutriente esencial, cuando no exclusivo, de casi todos sus agotados libros….Pero queda mucho más de aquella historia en los archivos del periódico”. Incluso cuando todavía no haya visto la luz ese “mucho más” del que nos habla Pinilla, lo cierto es que en este volumen no hay material de relleno. Cada uno de los textos escogidos conducirán al receptor hacia un mundo casi mágico que yo no vacilaría en calificar de literario a pesar de su realismo avasallador. Lástima que en estos momentos solo aquellos elegidos que asistieron a sus presentaciones en Quemado de Güines o en la UNEAC puedan disfrutar de su contenido. La morosidad de la distribuidora ha impedido que El vecino de abajo haya llegado a las librerías.
Esperemos que llegue en los próximos días porque se trata de un volumen digno de llegar al mayor número de personas posibles. Las que seguramente estarán de acuerdo conmigo en que Enrique Núñez fue y todavía sigue siendo un cronista inolvidable.
