Un libro para Olivia, una niña de estos tiempos
Nester Núñez es psicólogo, periodista, editor y guionista de radio y televisión. Nació en Matanzas, en 1975. Como escritor, despunta en la creación literaria para la niñez, por la cual obtuvo en 2009 el premio “Fundación de la Ciudad de Santa Clara” con el texto Olivia la pamplinosa, que publicado un año más tarde por la editorial Capiro, constituye la primera parte del libro que hoy les propongo: Nadie se ríe de Olivia, sobre las ocurrencias, graciosas conclusiones y tremendas anécdotas de la pequeña Olivia Núñez Zaragoza y su familia, constituida por su mamá, su papá y sus hermanos Julio y Pablo, este último, hijo del padre en un matrimonio anterior.
Aunque, según manifiesta el autor en la dedicatoria del volumen, el libro recoge sus propias vivencias en su seno familiar —donde resaltan la unión entre sus suegros, en tanto ejemplares abuelos de sus hijos, y su-esposa amiga—, Olivia es un personaje que, en su diseño, representa a muchas niñas cubanas —la lectura incita a la identificación, más que al extrañamiento estético—: tiene cuatro años y va al círculo infantil, donde la cuida la seño Marisleidi y la acosa Víctor, un travieso que le hala el cabello y la amarra a las sillas; cuenta con muchas amigas con nombres rimbombantes y extraños, o tradicionales como Leandra y Talía; posee un mágico amigo imaginario muy oportunamente llamado Nadie, que aparece cuando ella se cae de su catre de dormir la siesta; y también están su perro Aputi, secreto devorador de la comida que no le apetece a la dueña, y el muñeco de colores nombrado Uno y apellidado Solo, porque los padres pudieron comprar únicamente ese para los tres hermanitos.
Físicamente, Olivia es una niña gordita y rubia a quien le encanta tomar yogurt de fresa y leche con chocolate. Quiere tener una estrella en la frente, como el Che, y una estatua como José Martí, tal cual expresan las poesías y lecciones de su nivel escolar. Dialoga con las hormigas, y ha descubierto que, con su risa, puede quitar el dolor a su tío Tonito, hermano de su mamá, y el enojo a su papá. No soporta a los varones destructores de juguetes, como el tal Alfredito, hijo de Adriana, la mejor amiga de su madre. No le gustan los carros interprovinciales con olor a gasolina, pero tampoco los choferes degenerados que no paran cuando se les necesita. Sabe que su mamá y su papá son los Reyes Magos que compran juguetes cada año. Así transcurre su vida, entre juegos e imaginaciones, testimonio veraz y elocuente de un mundo por momentos absurdo, diseñado por los mayores, que la niña analiza con mirada escrutadora y divertida a la vez, mientras vierte criterios originales y creativos a partir de la interpretación literal de conversaciones adultas o de conclusiones que extrae de contextos ajenos a su edad.
La primera parte consta de 33 capítulos, y la segunda, de 20. En esta última, los títulos aparecen a manera de curiosos versos. Aunque, por lo general, cada acápite nos hace disfrutar de las espontáneas expresiones de esta chiquitina que vemos replicarse diariamente en nuestras hijas, sobrinas, vecinitas o amigas, a través de la acertada dramaturgia implícita en cada relato, se destaca el capítulo titulado “¿Por dónde el niñito se habrá ido? ¿Por el cráneo partido?”, en el cual la protagonista juega con intertextualidades tomadas del cancionero infantil cubano y universal, y con el significado y la raíz de ciertos vocablos.
Con edición de Josefa Quintana Montiel e ilustraciones, cubierta y composición de Mariela Valdés López —a partir de la pauta de diseño general creada por María Elena Cicard para la colección Veintiuno de la Editorial Gente Nueva—, el libro invita a lectores menudos (o ya crecidos) a internarse en el rico y animado mundo de Olivia, una especie de Alicia cubana, muy original, pero similar en fantasía y humor a otras de digna recordación, a las que “nunca les sucede nada”.
Editado por: Tupac Pinilla
