Fabulando con Será siempre
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Este Sábado del libro se rindió homenaje al 54 aniversario de la FMC y, más que a una fémina, se invitó a una feminista por convicción, Laidi Fernández de Juan, con su libro Será siempre, de Ediciones Holguín, colección Ítaca.
En el panel se encontraban el poeta Karel Leyva y el crítico, poeta y ensayista Vícto
r Fowler, quien leyó las palabras de presentación y sus impresiones sobre el texto.
El intelectual opinó que la obra es un llamado a la melancolía que da la vida que se ha vivido intensamente. Este libro está lleno de humanidad y humanidades, recogidas en sus 26 minirelatos.
Sobre ellos, el escritor Eduardo Heras León escribió sus apreciaciones en una misiva enviada a la autora y que aparece en el volumen a modo de prólogo:
[…]…con este nuevo libro, te lanzas a explorar un nuevo camino sin abandonar los senderos de la cotidianidad. Se trata de un libro de relatos brevísimos y de minicuentos —ese nuevo género que exige un singular dominio de todos los recursos técnicos de la narrativa— signados por la nostalgia, la emoción y los recuerdos de alguien que observa la vida con la sabiduría de quien la ha vivido intensamente, y quiere compartir con nosotros, desde ese par de pequeñas joyas narrativas, que son los homenajes a sus padres "Tú en la sombra" y "Platero y tú", o la relación padres-hijos en "Más sabe el diablo", minicuento que vale por un tratado de psicología infantil; "Viaje de los hijos" y el hermoso "Tao tao bla bla bla"; o los textos que abordan el tema del amor, la frustración amorosa en "La duda", "Las aparecidas", "Aunque tú y otros” que no cito por no mencionarlos todos; o los problemas de la violencia contra la mujer, en los excelente textos "Por, Con, Secuencia”, y "Buenos días, vecina", las recuerdos de viajes, las semblanzas, la vertiginosa narración descriptiva de "Cuadra”, casi un ejercicio cinematográfico del Cine-Verdad, para terminar
con esa pequeña obra maestra que es " We have a dream” , un grito de íntima protesta por el fracaso de nuestros sueños. Te confieso que he leído tu libro tres veces (en realidad se lee de un tirón) y en cada nueva lectura descubro otro matiz, un mensaje oculto, identifico personajes que he conocido, recibo una nueva lección para la vida, y me admira cómo has sabido, prácticamente en cada texto, dosificar la emoción, mantenerla como en sordina, agarrada firmemente por las riendas, logrando con lo que yo llamo “ley del contraste” que su efecto se multiplique: esa emoción penetra dentro del lector y lo deja marcado para siempre[…].
Laidi Fernández agradeció a sus amigos reunidos, pero muy en especial a Ediciones Holguín, por el bello libro y a su hijo, Rubén Curbelo, por obsequiarle la foto que ilustra la cubierta, como es usual en el formato de ese sello editorial. En el mismo tono jocoso, en que acostumbra dirigirse a sus lectores, expresó que ojalá esas piernas (las de la mujer de la imagen) fueran las suyas.
Para leer al público escogió los minirelatos “Anchorena 388”, “Carta de un día” y el que le da nombre al libro.
