Carta a un amigo palestino
Querido Basem,
Este es el cuarto día de la guerra entre mi país y el tuyo –si es que puede llamarse país a la atribulada franja de Gaza. Mi gobierno y Hamas la llevan adelante, nuestros pueblos pagan el precio y no podemos avizorar el final. Me has escrito que rezas por la paz y el bienestar de ambos pueblos. Tú nunca te olvidas de rezar por nosotros, aún cuando tu propia familia está bajo fuego israelí. No se rezar y no hallo palabras que puedan ahora expresar mi dolor, mi ira y mi angustia.
Pienso en tu solitaria voz que aboga incansable y valientemente por la paz y la no violencia frente a un régimen que no está dispuesto a tolerar una opinión tal. Pienso en el precio que has pagado. Pienso en lo absurdo de tu destino, perseguido y bombardeado tanto por Hamas como por el ejército israelí; en las duras decisiones que te has visto obligado a tomar: permanecer junto a tu familia o salvar la propia vida. No logro imaginarte como alguien perteneciente a otro pueblo. Para mí tú eres mi pueblo más allá de cualquier duda –y esta no es una mera frase: eres mi hermano en el más natural y evidente de los sentidos. Compartimos las creencias más esenciales; tú hablas en lo más hondo de mi idioma.
En el día de hoy me has escrito: "Necesitamos las voces de intelectuales israelíes, esas voces que no han perdido la esencia de los valores humanos y la nobleza. Necesitamos oír la voz de la razón en ambos lados, las palabras que derriben las barreras entre nuestros pueblos".
Te aseguro que esas voces están hablando aquí y ahora, que escriben y publican y que claman en manifestaciones –las mismas voces que han estado hablando contra la ocupación continua de Palestina y contra la política del gobierno israelí: guerra y agresión en lugar de luchar por la paz. Son voces que se parecen a la tuya, que intentan romper el círculo vicioso de sufrimiento y desesperanza. Es difícil oírlas ahora, entre las explosiones y los gritos de hostigamiento. Trágicamente, el odio, el miedo y la venganza avanzan como fuego-, más rápido.
Los misiles de Hamas han alcanzado la ciudad donde vivo; por tres días me ha despertado el sonido de las sirenas, las explosiones y el temblor en las ventanas, pero es tu familia la que está en peligro mortal día a día, hora a hora. Gaza sufre la amenaza de un apagón eléctrico, pero soy yo quien siente que te escribe desde la más profunda oscuridad. Sin embargo, no renuncio a la esperanza de que tú y yo, que mis hijos y los tuyos y tu pequeña nieta Tal* puedan sobrellevar esta época enferma y oscura para vivir las vidas que merecemos vivir. Y es tu tenaz optimismo el que me da esperanza.
Me sostengo en esa luz. Todos mis pensamientos están contigo.
Tal
*Nota: Al-Nabriss ha llamado Tal a su primera nieta en honor a Nitzán.
Tal Nitzán (Jaffa, Israel). Poeta, editora y destacada traductora. Activa en el movimiento contra la ocupación, su obra ha sido traducida a más de 20 idiomas. Actualmente vive en Tel Aviv. Tal intercambia cartas con el poeta palestino Basem Al-Nabriss, antiguo Director General del Ministerio de Cultura de la Autoridad Palestina hasta 2007.
Traducción al español: Gerardo Lewin
Publicación original en Restless Books
Editado por: Nora Lelyen Fernández
