Presentan libro sobre la radio santiaguera
El escritor e historiador Eric Caraballoso Díaz es el autor del volumen La palabra en el aire. Memorias de la radio santiaguera, publicado conjuntamente por la Editorial Oriente y la Fundación Caguayo y presentado por el poeta, escritor y periodista Reinaldo Cedeño Pineda, vicepresidente de la filial provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) de Santiago de Cuba.
A la llegada de la televisión, muchos percibieron la radio como hermana menor y hasta como hermanastra. En consecuencia, le decretaron la muerte y supuestamente, la sepultaron en el "baúl de los recuerdos”. Otro tanto ocurrió en fecha más reciente, con la llegada de Internet…, pero la radio sigue ahí; fiel, ubicua, acompaña a sus fieles seguidores y es capaz de llegar a donde nada ni nadie lo logran.
La voz, el “sonido para ver”, los efectos, el silencio, poseen un encanto irresistible, que muchos han calificado como la magia de la radio.
La radio, sin embargo, ha adolecido de una escandalosa orfandad de memoria. Quien se enfrenta a su análisis, sistematización y estudio, se encuentra más con evocaciones que con muestras, con nombres y anécdotas más que con guiones y grabaciones, con fechas colgadas en el aire. Ese es un handicap, muchas veces insalvable.
Irremediablemente, el investigador ha de acudir al testimonio, con todas sus virtudes y sus riesgos. Ha de llenar los vacíos, buscar tendencias, arriesgarse a conclusiones y extraer de toda la maraña de anécdotas, los pasajes más vívidos, las personalidades imprescindibles, los sucesos más notables. Seleccionar es, sin duda alguna, filtrar.
Ese texto nos devuelve a pioneros como Arturo C. de Ribas que, al inicio, trasmitía la CMKA desde el sótano de su casa —sitio que, por cierto, ocupa hoy el círculo infantil Sonrisas al mundo, en el Reparto Vista Alegre—, la CMKD y el Palacio de la Torre, Félix B. Caignet y su Chan Li Po, a la actriz Lupe Suárez, la memoria indomable de Cliserio Romero y el magisterio de la cuasi olvidada CMKR.
Por otra parte, incursiona en la etapa comercial y en los ires y venires de la Cadena Oriental de Radio. Se va tras las huellas de la singular Radio Valpín y de la CMKC, el paso del maestro Luis Carbonell o las estrategias para apoyar a la Revolución con figuras de la talla de Gloria Cuadras y Noel Pérez.
En las doscientas sesenta y cuatro páginas de ese texto, Caraballoso Díaz recorre las palabras y el rostro de algunos pilares de la radio santiaguera. Conmueve verlos. Algunos lamentablemente desaparecidos, mientras otros empujan y alimentan el sueño. En él, aparecen —por la magia de la letra impresa— Ruperto Pérez López y Ernesto Medialdea; Nilda G. Alemán, la formadora de tantos apasionados radialistas; el rostro núbil de doña Ileana Navarro y el multifacético Aldo Sanz Milá; el maestro José Julián Padilla y Rolando González.
Antonio Lloga, el mago de la dramaturgia; José Soler Puig quien jamás minimizó ni subestimó el valioso aporte de la radio a la cultura insular, Raúl Ibarra y Emilio Tamayo, el gallardo escritor de Objetivo X. La conversación con Maricela Carbonell y Jorge Luis Colomé deviene una filigrana.
El autor se asoma a los caminos paralelos de Radio Mambí y Radio Siboney, como una apuesta a la pasión. Mira a Consuelo Almaguer y evoca su duende profundo, capaz de echarse a Santiago en un bolsillo; a María Elena Pineda, con sus historias de la radio con sonido de mujer o a Iván Clavería, que hace historia todos los días, con amor y pasión.
Caraballoso Díaz cierra su libro con una entrevista a los premios nacionales de Radio, Julián Ercilio Navarro Coello, quien bautizaba a todo el mundo con su voz grave y única, José Armando Guzmán Cabrales, Noel Pérez Batista, la actriz Rebeca Hung —más grande mientras más sencilla y humilde—, y Juan Antonio Balbuena Céspedes, paradigma para los operadores radiales de nuestro archipiélago.
La palabra en el aire. Memorias de la radio santiaguera es un libro enjundioso, aunque el rico universo radiofónico santiaguero se presente infinito. Dicho planteamiento Eric Caraballoso Díaz lo deja explícito desde la primera línea: “esta no es la historia de la radio santiaguera, es más bien un esbozo, un acelerado panorama”. Y sentencia: “mirad esos rostros, mirad dentro, mirad bien. La radio es imbatible”. ¡Así ha sido, es y será!
Editado por: Diana Fernández Fernández
