Rinden homenaje a Rodolfo Alpízar
El espacio El Autor y su Obra, que organiza mensualmente el Instituto Cubano del Libro, rindió homenaje en esta ocasión al escritor, traductor y editor Rodolfo Alpízar Castillo, quien sobresale en el universo literario insular por ser el principal introductor de la literatura africana de expresión portuguesa en Cuba, cuyos escritores más importantes ha dado a conocer, entre ellos Mia Couto (Mozambique), Pepetela (Angola) y Germano Almeida (Cabo Verde); es, además, el traductor cubano del Premio Nobel de Literatura José Saramago, del cual ha traducido al español varios volúmenes.
El panel que tuvo a su cargo las palabras de elogio, integrado por Esteban Llorach, Victor Malagón (ambos premios nacionales de Edición) y Luís A. González, presidente de la Asociación Cubana de Traductores e Intérpretes, coincidió en caracterizar a Alpízar como un excelente amigo, siempre dispuesto para ayudar y compartir sus conocimientos; al tiempo que revelaron detalles de su función como traductor, pues, con alrededor de cuarenta títulos publicados, ha sido merecedor del premio Aurora Borealis (por la obra de la vida) que otorga la Federación Internacional de Traductores (FIT), en la categoría «traducción literaria de no ficción», en el año 2011; así como su contribución al enriquecimiento de los catálogos de las editoriales Arte y Literatura, Casa de las Américas, Ciencias Sociales y Txalapalta (España).
Alpízar, que además destaca por ser «un cálido defensor del buen escribir y el bien decir», según afirma el periodista Jesús Dueñas Becerra en una entrevista aparecida en Cubaliteraria, tiene en su haber varios libros acerca de la adecuada utilización de nuestra lengua materna, entre los que se encuentran El lenguaje en la medicina. Usos y abusos (Editorial Científico-Técnica, 1983 y 2007, editorial Clavero, España, 2005); Apuntes para la historia de la lingüística en Cuba (Editorial de Ciencias Sociales, 1989); Traducción y terminología científica en Cuba (Editorial Científico-Técnica, 1990), y Para expresarnos mejor. El acento, la puntuación y el gerundio (Editorial Científico Técnica, 1985, 1989, 2002, 2003 y 2008).
Aunque no se abordó en el homenaje, Alpízar también posee una importante obra literaria de ficción, conformada por textos que sobresalen por el cuidado lenguaje, el humor —que en ocasiones puede llegar a ser corrosivo—, un exquisito manejo de la ironía, y por reunir dos condiciones indispensables: entretener y hacer pensar.
En su primera novela: Sobre un montón de lentejas (Ediciones Unión, 1989; ediciones Boloña, 2008 y editorial Camino, Portugal, 2000), recorre una buena parte de nuestra historia desde la tienda propiedad de una familia catalana que se afinca en Cuba en el siglo XIX. Sobre ella la crítica ha señalado un cierto parecido con la escritura de Saramago: en el ritmo, la construcción de la frase, la reflexión irónica sobre el arte narrativo y el material de la narración. También ha sido considerada como un regalo para el lector más exigente.
Amorosos y disparatados (Ediciones Extramuros, 2001) contiene varios cuentos que giran alrededor del amor, «con un alto vuelo imaginativo y poético».
Una parodia a las novelas sobre las dictaduras latinoamericanas resulta La sublime embriaguez del poder (Editorial Letras Cubanas, 2008), la cual presenta un dictador nada parecido a sus antecedentes.
Varias historias escuchadas en sesiones de Alcohólicos Anónimos le sirvieron para Brindis por Virgilio (Ediciones Unión, 2012), novela donde recrea el testimonio real de una joven que se enamora de un poeta alcohólico.
El humor, la burla y un hábil manejo de apariencias y situaciones inesperadas están presentes en la selección de relatos Amorosos disparates, aberraciones para escoger, que apareciera por la editorial José Martí, en 2012 y donde el autor fabula sobre el amor, el sexo, la fidelidad y los prejuicios. Ese propio año sale de imprenta Empecinadamente vivos, por la editorial Letras Cubanas, una suerte de novela histórica y de amor que se aproxima al quehacer del Directorio Revolucionario, antes, durante y luego del asalto al Palacio Presidencial, el 13 de marzo de 1957.
A disposición de los interesados se encuentran otros dos volúmenes en librerías virtuales: Solo Cristo salva (selección de cuentos) y De leyes y justicias, que se apropia de los recursos de la novela policial para recrear un caso de violación de mujeres.
En espera de su publicación permanecen otras tres obras: las novelas históricas Entre príncipes y habaneras y Evangelios: encuentros y desencuentros. Esta última tiene como eje central la vida del Padre Las Casas, a quien se recuerda como defensor de los indios en tiempos de la colonización española. Asimismo debe aparecer próximamente Habrá milagro, finalista por dos ocasiones del premio Alejo Carpentier y que Alpízar estima su más compleja realización en cuanto a la estructura y por tratar el siempre delicado tema de la homosexualidad.
Por su meritoria labor como traductor, editor y escritor, Rodolfo Alpízar fue premiado con la distinción Por la Cultura Nacional, que se le concedió en el año 2013, y con el sello Laureado, que otorga el Sindicato Nacional de la Cultura, en 2014.
Editado por: Heidy Bolaños
