Presentan premios Alejo Carpentier 2014 en Sábado del Libro
El premio Alejo Carpentier, que auspician la fundación homónima, el Instituto Cubano del Libro y la Editorial Letras Cubanas, tiene el propósito de fomentar la creación y promoción de obras literarias, reconocer y promover a los mejores talentos en los géneros de novela, cuento y ensayo, así como rendir homenaje al gran escritor cubano. Los libros que fueron merecedores de tan alto galardón en el 2014: El salvaje placer de explorar, de Daniel Díaz Mantilla; El cordero aúlla, de Javier Rabeiro Fragela, e Imagen y libertad vigiladas. Ejercicios de retórica sobre Severo Sarduy, de Pedro de Jesús, fueron presentados recientemente en el espacio Sábado del Libro.
El volumen de cuentos El salvaje placer de explorar, según expuso Jesús David Curbelo, tiene un marcado carácter ontológico, pues para el autor lo más importante no es dónde ocurren las historias —las hay ambientadas en la antigua Unión Soviética, España y Cuba—, ni qué comen o visten los personajes que las pueblan; sino los grandes temas consustanciales a la literatura, como el devenir del ser en el tiempo, la soledad, la muerte, el miedo, la cobardía, la represión y la tortura. Sus protagonistas, afirma Curbelo, tratan de alejarse de la sordidez, la pesadez del mundo contemporáneo para ir a las esencias del ser, a través del contacto con la naturaleza, pero esto es solo un truco, porque esa naturaleza termina por defraudarlos, traicionarlos; y de muchas maneras, unas veces trágicas, otras irónicas, torcidas, regresan para ser de nuevo víctimas de esa aridez, de esa fragmentación postmoderna, de la que no se puede salvar el individuo.

Curbelo caracterizó a Díaz Mantilla como uno de los escritores cubanos contemporáneos más interesantes, no solo por sus propuestas estilísticas, que son variadas y certeras, sino por la profundidad conceptual con que se acerca a la literatura como un hecho total, sin distinción de género ni de tiempo, ni de «esas divisiones, útiles, pero muchas veces falaces, que los historiadores y los críticos establecemos para tratar de que los demás entiendan mejor las cosas». Concluyó asegurando que la literatura de Díaz Mantilla es profundamente reflexiva y evade, cada vez que puede, las peripecias, para asentarse en esos análisis que son de alta densidad filosófica.

Como una intensa novela, que aborda las relaciones humanas y las obsesiones, fue catalogada El cordero aúlla por Michel Encinosa, miembro del jurado que le otorgó el lauro y además, su editor. Trata, apuntó, sobre la colisión entre un antojo de muerte en la vida y un ansia de vida en los umbrales de la muerte. También sobre el impacto del sexo en carne impávida, el deleitable terror de la soledad, el reclamo de un sorbo de esperanza ante las puertas selladas del porvenir, sin sospechar que tras esas puertas solo aguarda un vacío, un espacio inmedible repleto de incertidumbres quebradas. Puede parecer un poco extraña a veces, arriesgada y sobre todo atrevida —aseveró—, pues suele meterse en zonas que muchos evitan, debido, quizás, a cierta timidez o a falta de esa orientación de qué cosa es la verdad en la vida.
Encinosa cree ver en Fragela a un osado autor joven, que se diferencia del resto de su generación por su tono particular, esa chispa capaz de generar interés, crear y mantener atención, y lograr una expectativa en quien lee.

Por su parte el ensayo Imagen y libertad vigiladas. Ejercicios de retórica sobre Severo Sarduy, se propone romper el silencio que ha gravitado sobre este autor en los estudios literarios cubanos.
Vale recordar que Severo Sarduy (Camagüey, 1937-París, 1993) está considerado como uno de los más brillantes narradores cubanos contemporáneos, y «es autor de una narrativa caracterizada por su audacia experimental y por su gusto neobarroco».
Para desarrollar su obra Pedro de Jesús se vale de dos personajes: Auxilio y Socorro, «quienes sustentan con gracia y desenfado singulares el eje estructural del volumen», para desentrañar la impronta visual o icono-plástica en la novelística sarduyana y demostrar que, para lograr una justa interpretación de esta última, es necesario considerar las interrelaciones que entre mímesis e intertextualidad se establecen en ella; según se explica en las notas que aparecen en las solapas que acompañan al libro.
En lo que resultó una presentación sui generis, Margarita Mateo y Jorge Ángel Pérez realizaron una suerte de performance al apoyarse en los personajes de la primera novela de Pedro de Jesús, Sibilas en Mercaderes, para ir revelando las bondades y otros atractivos del volumen. Gélida y Cálida, a partir de un texto rebosante de humor, lo calificaron como un ensayo postcrítico de análisis contundente, sólido, que rastrea de forma exhaustiva y puntillosa los intertextos plásticos presentes en la obra de Sarduy; como un libro atrevido que mezcla los ensueños con el rigor académico; escrito sin sosiego, con una pasión capaz de delatar la esencia de la poética del autor de De dónde son los cantantes desde una prosa arriesgada, libérrima, que a vuelo de pájaro recorre los vínculos históricos entre la plástica y la literatura en occidente, para luego lanzarse a las profundidades del discurso sarduyano; que parte del conocimiento minucioso de toda su obra para jugar gozoso con los recursos retóricos, violentándolos y, al mismo tiempo, apoyándose en ellos para lograr una estructura que conduce alegre y certeramente al lector por los profundos laberintos de sus análisis semióticos.
Se trata, sin dudas, de tres nuevos libros que llegan para enriquecer el panorama literario nacional y para el goce de aquellos lectores que saben apreciar la buena literatura.
Editado por: Nora Lelyen Fernández
