Nuevas “vías” de un sabio carpintero
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A quince años de El viejo carpintero, regresa Antón Arrufat con la serenidad y la paciencia de un orfebre para dejarnos, en el consciente colectivo, sus Vías de extinción; titulo merecedor del premio Nicolás Guillén de poesía en 2014. El pasado 4 de agosto, la Calle de Madera de la Plaza de Armas, acogió a curiosos y seguidores de la labor de este narrador, dramaturgo y poeta, para juntos ser testigos del primer lanzamiento de este libro, en compañía del narrador Ahmel Echevarría y del editor, Boris Badía.
Silencio, sobriedad, inevitables despedidas, forman parte del "paisaje pequeño que dura pese a las disposiciones y los clarines"; un conjunto de textos que por varios años han ido tomando su forma definitiva y que cuestionan, ubican en el preciso espacio, a aquello y a quienes parecían ya no estar destinados al recuerdo. La argamasa que funde este poemario, lleva el tono ríspido y agudo de quien sabe que un poema puede desvanecerse con el mismo temblor con que ha llegado; no escapan sus versos de alguna dosis de tristeza sarcástica, reluciente y dura, que le permite nombrar las cosas por sus dolores y ausencias, por la tenacidad con que nos hieren esas promesas no hechas de un instante exacto.
Casi una treintena de poemas, acompañados por el diseño frugal de Alfredo Montoto elaborado a partir de las fotografías de Omar Sanz, atrapan al lector que no puede menos que ser cómplice de Arrufat, transitar por su universo paralelo, y como él, asumir que alguien puede regresar o esperarnos en el umbral.
Por lo pronto, Antón iniciará un viaje hacia las provincias del centro del país*, acompañado de algunos de los autores galardonados con el premio Alejo Carpentier 2014, en los géneros de novela, cuento y ensayo, complicidad creativa que, de seguro, abrirá “algunas puertas” y esparcirá el sonido de la buena literatura, tal como sucedió este 4 de octubre en una Plaza antigua de La Habana.
(Texto leído en la presentación en la Calle de Madera)
“Vías de extinción”
(fragmentos)
Los poemas del fin del mundo
cantan a los pájaros y a las nutrias
que dejan de existir o ya no existen.
He perdido aquel gorrión saltarín y coqueto
que venía a picotearme los pies en la mañana.
Cantan a los ríos secos y al paisaje quemado,
elegías a las inesperadas subidas del mar
que han de salar las aguas
dulces de nuestra vida.
Los poemas del fin del mundo
plenos de adioses pálidos, sublimes despedidas,
olores de la tierra
que permanece intacta en las fotos
de los viajeros muertos y de los paisajes
pintados.
Si me hubieras amado cuando podíamos amar
sin penas ni culpas, sin ver el fin de las rosas,
de las lluvias que nos acompañaban
sin conocernos,
sin presentir que nosotros,
con las manos cogidas,
íbamos, pareja tras pareja, devorándolos
sin tregua.
Podíamos entonces sentarnos tranquilos
en una piedra,
contemplar la tarde, morada de los viejos
amantes,
la tarde que pronto se demorará en llegar
o vendrá
con un reguero de hojas, convertida en sombras.
Amarnos cuando podíamos prometernos
envejecer juntos,
cerrarnos los ojos: la tierra era entonces
la misma cada día, inquebrantable,
con sus medidas estaciones y sus yelos polares.
Si me hubieras amado cuando no veíamos
torturar en medio de la sala, con la mesa servida
de viejos alimentos,
el desfile de féretros, el luto en las banderas…
Si nos hubiéramos amado cuando podíamos
amar
con una fuerza ignorada
en los poemas del fin del mundo.
*Gira de los Premios Alejo Carpentier y Nicolás Guillén 2014
Día 17. Matanzas: Antón Arrufat (Premio Nicolás Guillén) y Javier R. Fragela (Premio Alejo Carpentier de novela).
Día 18. Villa Clara: Antón Arrufat y Pedro de Jesús (Premio Alejo Carpentier de ensayo).
Día 20. Sancti Spíritus: Antón Arrufat.
Día 22. Cienfuegos: Antón Arrufat y Daniel Díaz Mantilla (Premio Alejo Carpentier de cuento).
Día 24. Holguín: Daniel Díaz Mantilla y Pedro de Jesús.
Día 25. Santiago de Cuba: Daniel Díaz Mantilla y Javier R. Fragela.
Día 27. Pinar del Río: Pedro de Jesús y Javier R. Fragela.
Editado por: Nora Lelyen Fernández
