Ernesto García Alzola: poeta, narrador y muy especialmente pedagogo
Ernesto García Alzola nació el 7 de noviembre de 1914, en el poblado de Ceiba del Agua, en La Habana. Como observará el lector, se conmemora ahora su centenario.
Quien redacta estos apuntes lo conoció en su hogar, por los años ochenta. Fueron un par de visitas que devinieron savia nutriente (para quien escribe) en medio de una charla sobre temas de poesía, porque García Alzola era un muy avezado conocedor de literatura y, en sí mismo, un notable poeta.
Los pormenores de aquella conversación ya no quedan, pero sí permanece el recuerdo de su condición permanente de pedagogo, de su vocación de enseñar y de su capacidad para hacer de la lectura y el estudio un goce, una satisfacción espiritual de intenso alcance. Porque uno de los propósitos de su magisterio estuvo en la enseñanza de la apreciación de las posibilidades de la lengua oral y escrita, en transmitir esa agradable sensación de la importancia de la palabra a los educandos.
La experiencia del doctor Ernesto García Alzola fue muy vasta, tanto como su conocimiento. Su bibliografía es extensa e ilustrativa de sus variados perfiles como escritor. Rumbo sin brújula, cuaderno de poemas, apareció en 1939. A este le sucedieron Diálogo con la vida, de 1947, y Martí va con nosotros, de 1953, también poemarios. El paisaje interior, de 1956, es un libro de cuentos. A continuación vendrá un libro que si bien se publicó por vez primera en 1971, tuvo cuando menos una segunda edición al año siguiente. Nos referimos al muy útil y antológico texto titulado Lengua y literatura. Su enseñanza en el nivel medio, que como expresa su autor “es un libro de divulgación y orientación, apoyado en criterios de educadores y especialistas diversos de numerosos países”. Se suman a esta relación de sus libros La literatura como arma, de 1986, del género ensayístico, y Ensayos acerca de Manuel Cofiño, de 1989, en que corrió a cargo de la selección y el prólogo.
Ernesto García Alzola se graduó primero en la Escuela Normal para Maestros, entre los mejores expedientes; comenzó a trabajar en el magisterio y emprendió entonces los estudios del doctorado en Pedagogía que concluyó en la Universidad de La Habana en 1939, con numerosos premios en su expediente.
Para 1945 era ya director de la Escuela Anexa a la Normal y codirector de la Escuela Libre de La Habana, en tanto impartía clases de Literatura.
El doctor García Alzola no permaneció al margen de la situación del país y a partir de 1959 ocupó un destacado rol sindical dentro de la Escuela Normal. El rango de sus disciplinas se amplió a la enseñanza de la literatura española y cubana, la filosofía y la economía política, y fue miembro fundador del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.
La vida universitaria se entretejió a su existencia personal, formó parte del Consejo de Dirección de la Facultad de Humanidades como representante del Instituto Pedagógico e integró la Comisión Nacional de Investigaciones Pedagógicas.
El prestigio ganado por sus conocimientos y dedicación hicieron del doctor Ernesto García Alzola una de las personalidades de mayor relieve dentro de la docencia en Cuba. Quizá los que entonces lo conocieron pasaron por alto, o ignoraron por su extraordinaria modestia, sus condiciones y obra como poeta y narrador. Sin embargo, también esto se tuvo en cuenta cuando se le designó vicepresidente de la Asociación Cubana de Naciones Unidas y secretario de la Comisión de Escritores y Artistas del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos.
La vida larga y fructífera de Ernesto García Alzola se extinguió a los 81 años, el 14 de abril de 1996. En ocasión de su centenario lo evocamos en su múltiple condición de escritor y pedagogo, de intelectual culto y esencialmente cubano.
Editado por: Dino Allende
