Presentan en Cuba novela de Miguel Ángel Asturias
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Viento fuerte, una novela que se debe a la pluma del escritor guatemalteco y Premio Nobel de Literatura, Miguel Ángel Asturias, fue la propuesta que presentó, en el más reciente Sábado del Libro, la Editorial Arte y Literatura, del Instituto Cubano del Libro, y que se prestigió con la presencia de Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales, y funcionarios de la embajada del hermano país centroamericano.
Miguel Ángel Asturias, que había nacido en la ciudad de Guatemala el 19 de octubre de 1899, falleció en Madrid, España, el 9 de junio de 1974 y se encuentra enterrado en el cementerio Pérez Lachaise de París, Francia. Se le reconoce como uno de los más importantes escritores latinoamericanos por su contribución al desarrollo de las letras de esta zona geográfica. En sus obras, que se insertan dentro del llamado realismo mágico, hace derroche de un «vocabulario colorido y exuberante» —este estilo característico ha sido llamado «barroquismo tropical»—, y sintetiza sus amplios conocimientos antropológicos con sus convicciones políticas para canalizar ambas hacia una vida de compromiso y solidaridad con los desposeídos. Entre ellas destacan El señor presidente, donde recrea la vida bajo una dictadura despiadada; Hombres de maíz —que se describe a veces como su obra maestra—, una defensa de la cultura maya; Mulata de tal y Tres de cuatro soles, en las cuales de igual modo se identifica con las aspiraciones sociales y morales de la población guatemalteca.
La novela que ahora ve la luz en Cuba, Viento fuerte (1950), forma parte de una trilogía donde se encuentran además, El Papa Verde (1954) y Los ojos de los enterrados (1960), y es una suerte de relato ficticio de los resultados del control extranjero sobre la industria bananera y la forma en que los indígenas y campesinos fueron esquilmados. Este conjunto, donde, además, Asturias demuestra cómo, a pesar de las «condiciones más adversas, los explotados cultivadores de la preciada fruta mantienen viva su identidad», le valió el Premio Lenin de la Paz (1965), que se otorgaba en la antigua Unión Soviética.
En sus palabras de presentación, Pedro Pablo Rodríguez resaltó el valor de su aparición ahora en nuestro país, pues acá algunas personas, sobre todo del mundo intelectual de los años 60 y 70 del siglo pasado, no vieron con buenos ojos a Asturias por su cercanía al presidente Montenegro, que se había sumado a quienes criticaban el proceso revolucionario cubano. Y recordó cómo Asturias, que dedicó gran parte de su energía política apoyando al gobierno de Jacobo Arbenz —lo que provocó se le despojara de su ciudadanía por la dictadura que se impuso tras el golpe de estado apoyado por el gobierno de Estados Unidos—, fue merecidamente rehabilitado por el presidente electo Julio César Méndez Montenegro cuando llegó al poder en Guatemala, en 1966, nombrándolo embajador en Francia. Pero siempre estuvo al lado de su pueblo, apuntó Rodríguez, «en una actitud consecuente con lo que constituyó el centro de su obra: los olvidados de la tierra y la población indígena de Guatemala».
Pedro Pablo llamó la atención sobre dos elementos presentes en esta creación literaria. Primero: el inteligente y abundante uso de guatemaltequismos, lo cual no es un obstáculo para que se pueda leer y entender lo que se está diciendo, pues son elementos de la fauna, la flora, de comidas típicas y es para él una manera de dignificar la cultura maya. Segundo: aunque hay descripción, se trata de una novela que se apoya sobre todo en el diálogo, donde Asturias es un consumado maestro.
La publicación de Viento fuerte es una valiosa contribución de la Editorial Arte y Literatura para poner en contacto al lector del patio con la «singular habilidad en la manera de narrar» de uno de los más reconocidos escritores de la literatura universal.
Editado por Yaremis Pérez
