La Sociedad de Amigos de la República ante la crisis institucional cubana (1955-1958) (II)
El 6 de septiembre de 1955 se efectuó un acto público convocado por la Sociedad de Amigos de la República (SAR) en el Club de Leones. En este acto hicieron uso de la palabra Cosme de la Torriente y José Miró Cardona para expresar su desacuerdo del gobierno y divulgar con mayor amplitud las formulas que propugnaban.
Torriente, apoyándose en los postulados de la Constitución, catalogó a Batista de dictador y tirano; también criticó al Tribunal Supremo de Justicia y a la directiva del Consejo Nacional de Veteranos de la Guerra de Independencia que habían hecho causa común con la dictadura.1 Por su parte, Miró Cardona en su intervención trajo a debate el tema de la neutralidad que el régimen exigía a la SAR en la mediación.2
Al gobierno le convenía una institución aparentemente neutral que facilitase un arreglo, teniendo como base el hecho de que eran ellos, los dueños del poder. La camarilla batistiana podía desde posiciones de fuerza presionar para lograr una componenda favorable a sus intereses. No le convenía una institución con escrúpulos legalistas que buscase una salida en igualdad de posiciones para las fuerzas de la oposición y afectase los cimientos de la dictadura.
El gobierno aspiraba a una neutralidad pasiva y desarmada de principios. Por otro lado, la SAR era neutral en el sentido de que no favorecía a partido político alguno en específico, pues lo que proponía era la armonía de los partidos políticos tradicionales en general. Pretendía lograr una coherencia, un orden de cosas que le permitiera a la burguesía captar el consenso popular y evitar que el descontento generalizado del pueblo condujera a una revolución.
La respuesta de los máximos personeros del régimen a los pronunciamientos de la SAR no se hizo esperar y al día siguiente se presentaron en el Club de Leones, Jorge García Montes, primer ministro; Gastón Godoy, presidente de la Cámara de Representantes y Anselmo Alliegro, presidente del Senado. García Montes en su discurso cuestionó nuevamente la neutralidad de la SAR y señaló que el país debía seguir el ritmo ordenado que la Constitución prescribía sin precipitaciones de ninguna clase, lo que significaba que el régimen no iba a adelantar las elecciones generales que la SAR demandaba.3 Mientras, Gastón Godoy consideraba un llamado a la violencia y a la subversión la demanda de las elecciones generales planteada por la SAR, cuando precisamente para evitar que se desencadenara la violencia fue que dicha asociación entró en la palestra pública.4
Frente a Batista había dos alternativas consecuentes que implicaban que se le otorgase al pueblo la facultad de determinar si la dictadura debería permanecer en el poder. Si esto no se evidenciaba en las urnas, el pueblo acudiría a las armas totalmente convencido de que esa era la única salida para combatir al régimen. La SAR y los partidos tradicionales de la oposición peligraban en esta maniobra debido al posible fracaso de sus formulas políticas, lo que produciría su descrédito ante las mayorías.
Por otra parte, mientras esas gestiones se agotaban, los preparativos insurreccionales aumentaban en todo el país y Fidel Castro al frente de los jóvenes emigrados revolucionarios aguardaba el momento propicio para desencadenar la revolución nuevamente. Se iban a deslindar bien los campos y la tesis política que demostrara su viabilidad obtendría el consenso popular.
A partir de ese momento Cosme de la Torriente se dio a la tarea de contactar con Batista para poner a su disposición el modelo de solución de la SAR. Don Cosme era una persona perseverante, quería ir a la fuente de donde emanaban las decisiones, pensaba que poseía elementos de persuasión suficientes para hacer recapacitar a Batista. Por esas razones, le envió una carta al dictador en la que le solicitaba una entrevista.5 Batista, con el deliberado propósito de dilatar un posible contacto con la oposición, le contestó a Torriente que todavía los partidos tradicionales no le habían dado las suficientes atribuciones para entrevistarse con él.6
A raíz de estos sucesos la SAR se reunió y decidió llamar a todos los sectores oposicionistas para que públicamente reiterasen el poder que le habían otorgado y tratar con el gobierno sobre las pautas a seguir para una solución de los problemas políticos cubanos. También se consideró la posibilidad de que la SAR convocase un acto de características nacionales, con la asistencia de todos los partidos políticos.7 El acto público previsto fue convocado para el 19 de noviembre de 1955 en el Muelle de Luz.
En vísperas del acto, Miró Cardona compareció al programa televisivo “Ante la prensa” donde se refirió a la situación que enfrentaba Cuba. A los jóvenes, según su entender, había que ofrecerles una solución de la crisis lo suficientemente amplia si se quería neutralizar su acción revolucionaria.
En la SAR se agruparon un grupo de ideólogos activos de la burguesía que alertaron a los demás políticos del peligro que una revolución significaba para sus intereses de clase y de la atención que debía prestarse a la juventud como sector potencialmente revolucionario. De ahí que llamasen a los partidos políticos de la oposición para que no se plegaran a la formula de las elecciones parciales con la que se iban a desprestigiar aun más ante la nueva generación y entendían que dicha fórmula política debía garantizar un mínimo de requisitos que permitiera detener el proceso que se avecinaba.8
Miró Cardona temía que el pueblo canalizara sus rebeldías fuera de los partidos políticos tradicionales. Por eso llamaba a los partidos de oposición a que no aceptaran arreglos que implicasen una supeditación política a la dictadura. La vitalidad de estos partidos era la garantía para mantener la secuencia de poder de las instituciones burguesas. Si los partidos tradicionales eran absorbidos o anulados por la dictadura, no habría futuro para la vida de estas instituciones y quedarían en el panorama político solo dos fuerzas: la dictadura batistiana generadora de descontento popular y las juventudes rebeldes decididas a revolucionar el país hasta las últimas consecuencias.
Al histórico acto de Muelle de Luz, el 19 de noviembre de 1955, asistieron para hacer uso de la palabra todos los dirigentes máximos de los partidos tradicionales: José Pardo Llada, Manuel Antonio Varona, Carlos Prío, Amalio Fiallo, Raúl Chibás, Ramón Grau y José R Andreu. Estuvieron presentes, además, Ayda Pelayo por el Frente Cívico de Mujeres Martianas, Ramón Zaydín y los máximos líderes de la SAR, Cosme de la Torriente y José Miró Cardona, quienes abrieron y cerraron el acto respectivamente.
Para ratificar la posición revolucionaria del estudiantado y contraponerla a la del resto de los partidos tradicionales hizo uso de la palabra el presidente de la FEU, José Antonio Echeverría. El Partido Socialista Popular convocó a sus militantes al acto para denunciar la maniobra de los paridos de oposición. La juventud revolucionaria, al igual que en todos los actos que se dieron por estos años, estuvo presente en el acto y lanzó su grito de “!Revolución!”. Destacaban entre los presentes en la multitud relevantes militantes del Movimiento 26 de julio como Antonio “Ñico” López.
Por su parte Fidel Castro, al frente del M-26-7, desde el exilio envió una misiva a Torriente para que fuera leída en aquel relevante acto público pero la misma no se dio a conocer a los que concurrieron y entre sus contenidos destacaba que:
“Ahora el pueblo es quien debe poner las condiciones y el pueblo, señor Don Cosme, después que ha sido necesario lanzarlo a la calle ya no se conforma con una promesa de elecciones generales presididas por el propio Batista que no le brinda garantía a nadie y ejerce un poder usurpado.(….). El gigante que se ha puesto de pie no quiere partes, exige el todo de sus derechos arrebatados (…). El gigante tiene hambre de libertad, de justicia y de pan”.9
Resumiremos brevemente algunas intervenciones más destacadas del acto.
Cosme de la Torriente expuso su tesis de que solamente el estado de derecho que sustentaba la Constitución sería capaz de impedir el colapso de las instituciones republicanas. A su juicio, entre los dos polos opuestos que constituían la dictadura y la revolución se debía interponer la legalidad burguesa como elemento neutralizador. Además utilizaba la amenaza de la revolución para atemorizar al gobierno y trataba de intimidar a los revolucionarios con el poderío armado de la dictadura.10 En tanto, el ex Presidente Carlos Prío propuso interesar a la juventud para que participara en la componenda política de la SAR.11 Todos los líderes de los partidos tradicionales que hicieron uso de la palabra se manifestaron contra el Plan Vento de elecciones parciales, pues se daban cuenta de que en ese caso perderían prestigio y no ganarían el poder.12 Otro tópico abordado fue el de la crisis que se avecinaba como consecuencia de la errónea política económica de Batista, lo cual evidencia que había sectores de la burguesía que no se sentían seguros del futuro de sus negocios debido a la inestabilidad política y económica que vivía la nación.13
José Miró Cardona en su discurso expuso los postulados básicos de la SAR. Al gobierno le sugirió que no confiara en la fuerza para imponerse, que se percatara que no podía ejercer sus funciones normales si gobernaba contra la mayoría. Le advertía que si no cedía a los reclamos de la SAR, llevaría a la República y a las instituciones republicanas a un desajuste total. A los partidos de la oposición les llamó la atención para que no cayesen en disputas que lo debilitasen ante el gobierno, que mantuvieran su prestigio para poder orientar al pueblo y sustituir en el mando político a la dictadura del 10 de marzo. Por último se dirigió a los jóvenes para que no optaran por la violencia revolucionaria, la que eventualmente podía destruir la estabilidad de la República.14
Sin embargo, el acto de Muelle de Luz no solo sirvió a las dirigencias de los partidos tradicionales para exponer su concepción de unidad. Sectores revolucionarios utilizaron el acto para llamar al pueblo a la revolución, demostrar que no bastaba tan solo una solución política formal y había que ir a las causas básicas del problema nacional cubano e iniciar transformaciones socioeconómicas que beneficiasen a las mayorías. En ese sentido cabe destacar el brillante discurso pronunciado por el presidente de la FEU, José Antonio Echeverría:
Mantenemos que únicamente una transformación profunda de nuestra realidad política, económica y social puede ser cura de males de nuestra patria. El problema inmediato de Cuba es derrocar al usurpador Fulgencio Batista y establecer un gobierno democrático y después emprender una obra revolucionaria que resuelva el problema de los desempleados, de los campesinos sin tierra, de los obreros explotados, de la juventud condenada al destierro económico. Cuba está urgida de una verdadera revolución que arranque lo que Martínez Villena en versos encendidos llamara la “dura costra del coloniaje”.15
La reacción del régimen no se hizo esperar: el Senado condenó por subversivo el mitin del Muelle de Luz con 21 votos a favor y 7 en contra, estos últimos fueron los de la minoría del Partido Auténtico bajo el liderazgo de Ramón Grau San Martín.
Citas y notas
1-El momento político de Cuba. Editorial Lex, La Habana, 1955, p.82.
2-Documento copia mimeográfica. En: Recortes Varios No. 38, Colección Facticia No. 38, Biblioteca Nacional José Martí p. 30-A.
3-Diario Nacional, 8 de septiembre de 1955. En: Ibidem p. 44-a.
4-El Mundo, 8 de septiembre de 1955. En: Ibidem p. 34.
5-Diario Nacional, 19 de octubre de 1955. En: Ibidem p. 44-a.
6-Ibídem.
7-Diario Nacional, 20 de octubre de 1955. En ; Ibidem p. 46-a.
8-Documento, copia mimeográfica, programa Ante la Prensa CMQ, Radio Centro, 17 de noviembre de 1955 p. 4. En: Ibidem p. 65.
9-ArmandoHart. Aldabonazo. En la clandestinidad revolucionaria cubana. 1952-58. Editorial Pathfinder,2004 p. 122-123.
10-Documento, copia mimeográfica, programa Ante la Prensa CMQ, Radio Centro, 19 de noviembre de 1955 p.4). En : Ibidem p. 68.
11-Ibidem.
12-Ciertamente, si la oposición aceptaba el Plan Vento le hubiera concedido legitimidad al gobierno de Batista, que era resultado de un golpe de Estado. Además el poder real se hubiera mantenido en manos de la camarilla batistiana.
13-Discurso de José R Andreu en copia mimeográfica. CMQ Radio Centro, 19 de noviembre de 1955. En: Ibidem p. 76.
14-Discurso de José Miró Cardona en copia mimeográfica. CMQ Radio Centro, 19 de noviembre de 1955 . Ibidem p 78.
15-Discurso de José Antonio Echeverría en copia mimeográfica. CMQ Radio Centro, 19 de noviembre de 1955. Ibídem, p. 70.
