María Teresa León, más allá de Alberti

Justo en el año que yo nací, 1988, fallece allá en España la escritora María Teresa León, un 13 de diciembre. La fecha nos sirve esta vez para recordar nuevamente a esa mujer marcada por el compromiso ideológico con su época, una obra prolífera en numerosos géneros literarios, y su vida en unión del destacado poeta Rafael Alberti.
Yo, que solo soy una joven que aprende, recorro los caminos de la historia de las letras hispanas, encuentro a menudo mujeres tan sorprendentes como María Teresa, y siento un deseo enorme de ser como ellas. Aunque esta escritora se ha conocido mayormente por las referencias a su esposo, develaremos ahora su propia huella, más allá de Alberti.
Desde muy joven, cuando tuvo que enfrentarse a las críticas sociales y expulsiones de escuelas ortodoxas, ya se vislumbraba en su carácter la estrella de los que hacen historia. Leía libros entonces prohibidos, se empeñaba en estudiar más allá de la edad establecida, aspiraba, protestaba, soñaba, crecía por encima de su tiempo.
Autora de guiones de cine y teatro, novelas, ensayos, cuentos, y otras creaciones, María Teresa León abarcó numerosos espacios de las letras y la escena. Su obra se inserta en ese grupo de autores españoles que se han incluido en la Generación del 27.
Luego de publicar su tercer libro, la colección de cuentos Rosa Fría (1934), la escritora, ya casada con Alberti, comienza a viajar por Europa, con el objetivo de estudiar el movimiento teatral en la región, por lo que sus visitas a Berlín, la Unión Soviética, Dinamarca, Noruega, Bélgica y Holanda, quedaron reflejadas luego en temáticas de sus escritos.
Pero María Teresa no fue solamente una escritora de pluma y papel, sino que se involucró activamente en momentos históricos que determinaron en gran medida su actitud artística. Estuvo muy relacionada del movimiento literario soviético y sintió de cerca los acontecimientos de la Guerra Civil.
Sus vivencias en el Madrid bélico serán reflejadas más tarde con gran intensidad en dos novelas: Contra viento y marea (1941) y Juego limpio (1959), ésta última de gran carga dramática, cruda e intensa, con importantes notas autobiográficas, en la que narra el día a día de un grupo de actores.
Se afirma que la evolución de la escritura de María Teresa León surge desde los primeros cuentos de corte tradicional en los años veinte, pasando por una etapa vanguardista tras conocer a Alberti, y sigue con un realismo socialista a partir de la República.
Con el final de la guerra y la derrota republicana, el matrimonio de escritores tuvo que exiliarse, primero a Francia, luego en Argentina, donde según algunos autores es que madura su prosa. Más tarde se marcharon a Italia, hasta que finalmente regresan a España en 1977, tras la llegada de la democracia a su país.
Después de tanto andar por el mundo, María Teresa no pudo disfrutar a plenitud su regreso a la Patria, debido a las incidencias del Alzheimer, la enfermedad que le hizo perder una memoria llena de experiencias valiosas. No obstante, la memoria del mundo la revive ahora, nuevamente, más lúcida que nunca.
