Apariencias |
  en  
Hoy es viernes, 22 de noviembre de 2019; 4:38 PM | Actualizado: 22 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 7 No 8 No 9 No 5 No 6 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

De Sagua, la última

Ricardo Riverón Rojas, 13 de enero de 2015

No solo a partir de sus celebridades se hilvana la historia de una localidad. Paralelo a las vidas de las lumbreras, el más íntimo tejido humano de un asentamiento se configura, en sus magnitudes fáctica y simbólica, a expensas del entrecruzamiento de las grandes biografías con las de esos famosos “don Nadie”, a quienes solo conocen los lugareños. Si bien los primeros configuran lo estelar, los últimos aportan, sobre todo, el imprescindible color local que contribuye a singularizar espacios y épocas.

Sagua la Grande, al norte de la antigua provincia de Las Villas, es una ciudad que, con énfasis en la segunda mitad del siglo xix y primera del xx, disfrutó de un inusitado esplendor gracias a su privilegiada posición geográfica (el cercano y otrora activo puerto de la Isabela) y a su sólido desarrollo industrial. A lo dicho debemos sumar también la fertilidad de sus tierras, que potenciaron asimismo una fuerte actividad azucarera. Fundada oficialmente en 1812, con su racional trazado urbano y su arquitectura neoclásica, compitió legítima y fuertemente con Santa Clara –al igual que Cienfuegos– por la primacía capitalina de las regiones villareñas. En las últimas décadas del siglo xx y primeras del que corre hemos sido testigos, pese a aquella vigorosa tradición, de la quiebra de su esplendor de antaño.

En mis días de director de la editorial Capiro, entre 1990 y 2004, al equipo de trabajo nos intrigaba cómo otros municipios de la provincia, con menos empuje económico y social –digamos, por citar uno, Manicaragua– aventajaban a la también llamada Villa del Undoso en la pujanza de su movimiento autoral de los últimos tiempos, al extremo que, si damos por descontados los de José Antonio Fulgueiras –nacido en Sagua pero residente en Santa Clara–, solo en la primera década de los dos mil un autor de ese territorio logró publicar un libro en nuestra casa editora, pese a que la política editorial por la que nos guiábamos trataba de acentuar las posibilidades para que el talento de esos territorios periféricos cobrara presencia pública. Sin perder de vista el carácter extraliterario de mi razonamiento, lo antes dicho hace que me satisfaga especialmente comentar el volumen ¡Vaya, última de Sagua! (Editorial Capiro, 2014), con el cual el periodista Alberto González Rivero ganó el premio literario Fundación de la Ciudad de Santa Clara en 2013, pues, además de su impronta reivindicativa del terruño, confirma varias de mis expectativas de promotor literario: el alto valor contenido (y tantas veces ignorado) en los procesos locales, unido a las posibilidades de hacer buena literatura partiendo de la anatomía periodística.

De este libro de Alberto González Rivero (Sagua la Grande, 1961) resalta –como hace notar el prologuista– la sabia mano con que se reconstruye el embrujo ecléctico característico de esa ciudad, donde han convivido armónicamente, en un imaginario unas veces histórico y otras legendario, grandes personalidades y extravagantes y coloridas figuras folclóricas que, más que personas, semejarían personajes. 

Entre los sagüeros ilustres que González Rivero no podía obviar en sus crónicas tenemos a: Wifredo Lam, Jorge Mañach, Joaquín Albarrán, Concepción Campa, Rodrigo Prats, Antonio Machín, Víctor Mesa, Conrado Marrero, Alfredo Sosabravo, Mario Rodríguez Alemán, Ramón Solís, Enrique González Mantici, Julio García Luis, Manuel Gayol… Y codo a codo, dibujados con mayor esmero desfilan junto a ellos, entre otros: Bombillo, relampagueante ciclista lego; Alfredo Firifollo, pintor de brocha gorda que veía en cada brochazo un trazo; Pucha Caltapila, guapetona indigente con ínfulas de modelo que exhibía sayas de yute y un bastón de marabú; Achaó, el negro percusionista de corazón encandilado para siempre por una mujer blanca que conquistó y perdió con sus tambores; José Someillán, contrincante de José Raúl Capablanca en una partida con piezas vivientes que, por el pelo de un caballo, no ganó; Cantinflas, cuyo nombre se borró para siempre en el apodo (más bien alter ego) y cuya única gloria era la imitación perfecta del casi simpar cómico mexicano; Manino, pionero en un periodismo local para nada localista y en el cultivo de los archivos... Y así, en un inusitado algoritmo inspirador y conmovedor, la memoria afectiva y las cuidadosas pesquisas del cronista lograron hilvanar su oda a la villa, aunque para quienes conocemos el deterioro actual de sus espacios sagrados, en alguna medida el canto nos llegue como elegía.

Ciudad destellante en un tiempo, duramente arañada por el fatalismo geográfico, vio nacer en ella a las grandes personalidades antes citadas y también las vio construir su gloria lejos de su rumorosa ribera: París, Sevilla, La Habana, Puerto Rico… si hasta el mismo González Rivero ha hecho vida profesional más que en Sagua, en Calabazar de Sagua, otro pueblo con imaginario propio aunque de Sagua sean las calabazas. Tampoco pierdo de vista que otro sagüero devoto, el prologuista y miembro del jurado que premió el original, José Antonio Fulgueiras, ha hecho su carrera en Santa Clara. Y es por esa razón que los casos del inveterado periodista y archivero Manino y del genial crítico y profesor Manuel Gayol Fernández, resultan para mí doblemente valiosos, pues no solo reivindican el espacio pueblerino como generador de talentos, sino que también lo validan como atalaya desde donde se puede contemplar el mundo, para que desde esa sintonía el terruño le imprima alguna marca.

No creo que en Cuba, ni tampoco en muchos lugares del ámbito iberoamericano se haya escrito un texto de tantos valores pedagógicos y de tanta sabiduría y agudeza poética como La teoría y preceptiva literaria, con el cual Gayol solo aspiró a la gloria de que funcionara como texto para la enseñanza preuniversitaria y logró, casi a contrapelo, que se convirtiera en herramienta idónea para teóricos, especialistas, investigadores y profesores universitarios. Quizá solo Teoría de la expresión poética, de Carlos Bousoño, posea tantas cualidades para que los buscadores del misterio de la poesía aprendan a desentrañar sus mecanismos genésicos dentro de la compleja estructura de la lengua castellana. Gayol vivió y murió en Sagua. Nunca recibió glorias ni homenajes a la altura de sus méritos; al parecer su modestia le puso la cota, pero la evocación que de él hace Alberto en su libro, donde nos lo presenta como cicerone de Federico García Lorca cuando este visitó Sagua y fueron juntos a un bembé, da testimonio del alto nivel donde operaba su credibilidad intelectual, sobre todo por la frase con que Lorca concluye el delirante encuentro (igual a la del poema que Miguel Barnet le dedicara al Che Guevara, pero perfectamente posible en el contexto en que la sitúa Alberto): “Manuel, el poeta eres tú”.

Sabe muy bien Alberto González Rivero sumar sutilezas para con ellas dar cuerpo al entramado simbólico de su pueblo. Por eso siempre puntualiza –convocando resonancias cómplices– el nombre de las calles por donde puso a deambular, en curiosa comparsa, tantos ilustres y fantasmas. Por eso también sabe caracterizar, con pinceladas más detallistas, a aquellos que, sin ser tan célebres fueron más constantes en su permanencia en el espacio encantado y a veces surrealista que va construyendo. Su estilo es ágil, su ingenio se apoya en lo concluyente. Regala evocaciones de sólida originalidad emotiva con las que ganan credibilidad las divertidas peripecias y los desaguisados en que se involucran sus protagonistas.

No es Sagua la Grande uno de los tantos pueblos imaginarios de la topografía literaria mundial: ni Comala, ni Macondo, ni Santa María, ni Yoknapatawpha, ni Hormiga Loca; ni Pueblo Mocho, sin embargo con ¡Vaya, última de Sagua! adquiere una dimensión literaria que lo sitúa más allá de sus coordenadas geográficas e históricas, cercano a esa Arcadia del ingenio que los más auténticos artistas ven en sus rincones natales. Este libro de nuestro Güinía –apodo por el que es conocido Alberto González Rivero en el medio periodístico– es un aporte al estudio de la cultura regional, pero sobre todo, un hermoso poema dedicado esos espacios y personas inefables que, a veces desde la sabiduría y a veces desde la ingenuidad, convocan el costado más generoso de nuestra memoria afectiva.

 

Santa Clara, 9 de enero de 2015

 

Editado por: Diana Fernández Fernández

 


 

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 7 No 8 No 9 No 5 No 6 No 4 No 3 No 1 No 2