Cuba en el imaginario de los Estados Unidos
La sala Villena de la UNEAC acogió este martes el encuentro con el historiador y escritor cubanoamericano Louis A. Pérez Jr., a propósito de la presentación de su libro: Cuba en el imaginario de los Estados Unidos, a la cual asistieron el Doctor en Filosofía y Letras, escritor y político, Ricardo Alarcón de Quesada; el presidente de la UNEAC, Miguel Barnet; y Josefina Vidal, directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, entre otros invitados.
En las palabras introductorias, Ricardo Alarcón expresó que la edición cubana de este libro se suma a la fértil cosecha de quien es profundo estudioso de Cuba y de sus vínculos con los Estados Unidos. Su publicación, añadió, tiene vital importancia ahora cuando el restablecimiento de las relaciones diplomáticas provoca tantos comentarios, especulaciones y también, no pocas ilusiones.
A este tema, el de nuestra posición hacia el poderoso vecino, dedicó José Martí amplias reflexiones que siempre tendrán plena vigencia, entre ellas —mencionó Alarcón— su recomendación de examinar con ojos judiciales lo que era y habría de ser cuestión determinante para suerte de la nación cubana.
“El Apóstol era todavía un adolescente cuando el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, descubrió que apoderarse de Cuba era el secreto de la política norteamericana, y que para llevarlo a cabo, buscarían el momento más oportuno y las condiciones más propicias”.
A ese cálculo frío y actitud malévola se referiría Martí, quien conoció como pocos aquella sociedad y alertó a tiempo el peligro mortal que encerraba para Cuba, subrayó el historiador cubano.
Publicado por la Editorial de Ciencias Sociales, “el texto es fruto también de un conocimiento a fondo de la sociedad norteamericana, es resultado de una investigación minuciosa que abarca todos los terrenos, desde la política hasta la vida cotidiana, incluyendo las más diversas manifestaciones de la cultura”.
Agrega Alarcón que la lectura de Cuba en el imaginario de los Estados Unidos puede sorprender a quienes han reducido el tema a contradicciones coyunturales y a las desavenencias que enfrentaron a dos buenos vecinos a partir de la Revolución Cubana de 1959, el llamado Diferendo, eufemismo muy abusado a ambos lados del Estrecho de la Florida.
“Este volumen prueba que se trata de algo mucho más complejo y antiguo, anterior al surgimiento de la nación cubana. Su origen se remonta a los años inmediatamente posteriores a la independencia de las 13 colonias y ha perdurado como una constante invariable a lo largo de más de dos siglos, durante todo el proceso de formación, expansión y desarrollo de los Estados Unidos”.
El libro examina también el papel de la metáfora y los símbolos como instrumento para el logro de objetivos políticos, y para captar la mirada de los receptores, ofrece un abundante repertorio de textos oficiales, discursos, reproducciones, varios artículos de prensa y no falta una amplia muestra de caricaturas de la época. Este valioso estudio abarca el siglo XIX y los primeros años del XX.
Sin dudas, precisa Ricardo Alarcón, la intervención de los Estados Unidos a Cuba en 1898 no fue vista como lo que era, una conjura imperialista, sino como la realización de un ideal noble y puro. Sumarse a los mambises y pelear junto a ellos fue el anhelo de muchos.
“Esa visión generosa, desprendida, aparecería en la Resolución Conjunta que, sin embargo, contradecía al verdadero plan oficial. Lo que vino después es conocido, los sueños frustrados, la lucha siempre renovada y luego, cientos de muestras de resistencia en los que no faltaron la hazaña y los sacrificios, los momentos de amargura y alegría, pero sobretodo, la certeza de haber llegado a la tierra prometida”.
Ahora, concluyó Alarcón, cuando se anuncia un nuevo capítulo en esta larga saga, pueden impedir que el olvido cubra de sombras el camino tan minuciosamente recorrido, porque como decía Cintio Vitier, en un texto que tanto hoy como mañana habrá que recordar, “el ahora actual de Cuba sabremos que nuestra verdadera fortaleza está en las ideas y la victoria”.
Por su parte, el doctor en Ciencias Louis A. Pérez Jr., autor del texto Cuba en el imaginario de los Estados Unidos, se refirió al histórico papel —desde la época del senador Platt— que desempeñaban los cubanos para los Estados Unidos, catalogados como “niños, devotos, apasionados por los sentimientos de libertad e independencia, pero hasta ahora no tienen la menor idea ni responsabilidad para llevar adelante un gobierno”.
La representación de los cubanos en el imaginario de los estadounidenses siempre versaba como necesitados de apoyo y defensa, vulnerables ante los peligros, inmaduros, desposeídos, incapaces de comprender nada en el mundo de la política, apuntó el historiador.
Natural de los Estados Unidos y cubano por su obra, Louis A. Pérez Jr., es profesor de Historia de Cuba en la universidad estadounidense de Carolina del Norte, en Chapel Hill, y ha publicado más de un centenar de libros y artículos, la gran mayoría de ellos, abordan las complejas relaciones entre la Mayor de las Antillas y los Estados Unidos.
Tomado del portal de la UNEAC
Foto de Abel Rojas
Editado por: Dino Allende
