Comentan libro sobre Padura
Los rostros de Padura. Obra y vida de un escritor, proyecto del primer texto cubano que aborda la existencia y carrera literaria de Leonardo Padura, fue comentado en el III Coloquio de Literatura Policíaca, auspiciado por Ediciones Extramuros y celebrado en la sala Villena de la UNEAC.
Con motivo de mantener vivo el género policíaco en el país, Extramuros, una de las editoriales más antiguas de La Habana, decidió promover el acontecer profesional y vivencial de este autor.
Los editores del libro son Michel Encinosa y Vivian Lechuga.
Alrededor de 11 reseñas con aproximaciones al ensayo, acerca de la obra de este escritor, son presentadas por Rafael Grillo, Lorenzo Lunar, Rebeca Murga, María del Carmen Muzio, Dulce María Sotolongo, entre otros.
El prólogo del libro correrá a cargo del crítico e investigador Rolando Pérez Betancourt: “fue él quien me abrió la biblioteca de su casa para leer libros de autores que no circulaban en Cuba”, confesó Padura.
Los trabajos abordan disímiles miradas sobre su obra, tales como el por qué apareció el personaje Mario Conde y su cubanía, personaje del cual, según María del Carmen Muzio “Leonardo no ha podido separarse”; la alusión del escritor en sus textos sobre grandes creadores del género; el acierto de sus narraciones en el interés del lector, la transversalidad frente a tendencias actuales, es decir, Padura ante su propio sendero; el ejercicio del periodismo en sus textos; la adjetivación en sus novelas, entre otros.
El libro consta de una cronología actualizada de la obra de Padura y de testimonio gráfico.
El autor de La novela de mi vida felicitó a los organizadores por el empeño en rescatar el policíaco: “estos coloquios pueden tener una mayor presencia sobre el género”.
Habló sobre su última novela, Herejes, y la deuda para con el público lector que aun espera por su aparición. “Herejes es una novela extraña, hereje en si misma también; ha ganado un premio de novela histórica aunque no creo que sea histórico en sí misma. Los riesgos de practicar la libertad visto desde la visión de un cubano contemporáneo es el tema fundamental de esta narración, aunque no solo refleja la vida de un cubano, es un tema que me obsesiona”, comentó a los presentes.
La novela comienza en 1642 en el estudio del pintor holandés Rembrat, quien “realizó una serie de pinturas prohibidas de Jesús”.
No dejó de mencionar su novela más querida: La novela de mi vida, de la cual un capítulo sirve de inspiración para el guión de la película Regreso a Ítaca, envuelta en un misterioso silencio después de haber sido programada en el pasado Festival Internacional de Cine de La Habana y suspendida su proyección a última hora.
