Víctor Casaus, entre el costumbrista sorprendente y el poeta sarcástico
Cuando me acerqué a Víctor Casaus para preguntarle si en alguna zona de su poesía tenía cabida el humor, el director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau me sorprendió con un “mira esto”. Y de la pantalla de la computadora emergió un cuadro costumbrista, una simpática crónica de los años 1963-1964, que con el seudónimo Marco publicaba entonces en las páginas de la revista Mella, tabloide antecesor del diario Juventud Rebelde:
Las guaguas en Cuba alcanzan una heterogeneidad tremenda. Van desde los General Motors que se mantienen en un alarde de espíritu combativo. Y a los cuales no les queda nada más que la marca de fábrica. Porque el motor es ruso. Las llantas son nuevas. Y a lo peor, en lugar de la goma del carburador tiene el cinto de piel de caballo de Cheo, el mulatito del taller que tenía que resolver. Van desde ahí a las guaguas checas, que tienen complejo de TU-114. Y que solo se chotean a la hora de sonar el claxon. Debilidad de fábrica en las cuerdas vocales.
Víctor Casaus es citado sobre todo como poeta, incluso traducido a varias lenguas, aunque su labor como cultivador del testimonio, narrador y periodista se le equipara... sin mencionar la del cineasta. Pertenece él a una generación que irrumpe en el decenio del 60, tiene su núcleo en la redacción de El Caimán Barbudo y que en opinión de quien escribe es merecedora de un estudio exhaustivo por tratarse de una de las más productivas, talentosas e ilustres de la literatura cubana del siglo XX. Hablamos de la generación de Luis Rogelio Nogueras, Guillermo Rodríguez Rivera, Eduardo Heras León, Norberto Fuentes, Lina de Feria, Jesús Díaz, Antonio Conte, Silvio Rodríguez y varios nombres más, algunos de los cuales se nos quedan en el tintero sin que sea nuestra intención excluirlos.
En cuanto a Casaus, una amiga periodista me confesó una vez que los poemas de amor de Víctor habían sido sus preferidos en la adolescencia. Mas lo que parece que todos hemos olvidado es que, sin ser humorística su producción, este poeta sabe bien la eficacia que impregna una sonrisa inteligente al rejuego de palabras, pensamientos y matices dentro del verso, sea este de amor, político, filosófico:
La luz que en tus ojos arde
debes apagarla en mi presencia.
Ciérralos ahora que no es tarde
Ahorra tu energía y mi paciencia
(“Trova moderna”)
La obra poética de Casaus comprende los libros Todos los días del mundo (1967), Entre nosotros (1978), Amar sin papeles (1980), Los ojos sobre el pañuelo (1982), De un tiempo a esta parte -Antología personal (1985), Maravilla del mundo (1989), El libro de María (2001), Mientras cae la lluvia –Antología personal con poemas de amor (2005), Perfume y secuencia de mujer –Antología personal (2008)... algunos de ellos publicados en el extranjero.
Sus libros del género de testimonio, cuyo desarrollo tanto ha estimulado el propio Centro Pablo, incluyen los títulos Girón en la memoria (1971), Pablo: con el filo de la hoja (1983), Otro tiempo, otro vivir (1984), Que levante la mano la guitarra, en colaboración con Luis Rogelio Nogueras (1984), Cartas cruzadas (1982), El periodista Pablo (1989), Vengo de América (1993), El cisne salvaje (1995) y Che desde la memoria (2004), en los últimos cinco a cargo de la selección y el prólogo.
Aunque no abordaremos su condición de cineasta ni su abundante realización de documentales, varios de ellos premiados internacionalmente, solo recordaremos al lector que Víctor escribió el guión de largometrajes tan significativos como El hombre de Maisinicú, 1973, y Río negro, 1977.
Te lo digo
no es bueno que siempre corras a sentarte
junto a tu jefe en el acto
porque él puede ser llamado de repente
a la presidencia del acto
y tú puedes quedarte irremediablemente solo
(en el acto)
(“Consejo”)
En 1996 se fundó en La Habana, con Víctor Casaus en condición de director, el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. El quehacer de la institución es difícilmente enmarcable en unas pocas líneas, pero el Centro Pablo —así se le conoce— ha sido promotor, como ninguno, del arte digital en Cuba; creó los Premios Memoria y las ediciones del mismo nombre, convertidas en permanente documento histórico testimonial, e instauró tres lustros atrás un espacio de culto para los trovadores nacionales y aquellos que visitan la Isla: A Guitarra Limpia.
Pero ya ves Heráclito
-inmenso maravilloso consuelo
en esta noche de julio-
aunque es cierto que no fue en ningún río
ha quedado comprobado
que sí es posible bañarse dos veces
con la misma
mujer
(“La amada dialéctica”)
Mucho mundo ha recorrido Casaus impartiendo conferencias, como jurado de eventos literarios y festivales de cine, ofreciendo recitales de poesía, expresando la palabra de Cuba... Que intelectual de tan vasto quehacer en la cultura comprenda que el humor es también una manera de ver el mundo con ojos más risueños, y que en ciertos momentos de su obra así lo haya reflejado, es prueba de que si el amor es la fuerza que mueve la tierra, el humor es aquella que retira los abrojos del camino de la vida.
Editado por: Nora Lelyen Fernández
