Denise Ocampo y su empeño en la formación de lectores
Para celebrar el Día del Libro Cubano y el Día del Libro Infantil con un motivo muy puntual este año, el aniversario 210 del natalicio del danés Hans Christian Andersen, invitamos a apreciar el universo de las letras infantojuveniles, desde una perspectiva poco abordada.
El pasado año 2014 obtuvo el Premio literario Pinos Nuevos en la categoría de Divulgación Científico-Técnica, el proyecto titulado: Libro infantil y juvenil. Formación de lectores, de la joven investigadora cubana Denise Ocampo Álvarez, ante un jurado integrado por los escritores Cira Romero como presidenta, además de Rafael Grillo y Teresa Blanco. Este texto fue recientemente presentado como parte de la 24 Feria Internacional del Libro de La Habana, aún en curso.
El volumen se inserta dentro del campo de las investigaciones socioculturales sobre política editorial, específicamente dentro de la literatura infantil y juvenil, descrita por las siglas LIJ en el mundo hispanoparlante. Pero lo hace de manera muy novedosa y, digamos, develadora de secretos que muchos imaginan crípticos a los ojos de los lectores.
Explícitamente la autora define como público meta de su mensaje a todos aquellos que escriben o que desean escribir para la infancia y la juventud, y ofrece a sabiendas una serie de parámetros que son tenidos en cuenta por las entidades cubanas a la hora de seleccionar las obras que se ofrecerán al público en cada plan editorial.
El texto se divide en una introducción y tres capítulos acompañados de una extensa y variada bibliografía. En la primera, titulada “Caminar como Montag”, Denise nos remite al relato “Farenheit 451” de Ray Bradbury, un “clásico imprescindible”, como bien apunta la autora, para motivar la pesquisa que la lleva a estructurar el resto de su investigación.
¿Cuáles libros son susceptibles de ser elegidos, y a cuáles otros se les someterá al silencio, a la negación y a la sombra? Difícil tarea que la escritora expone en el capitulo I desde el punto de vista de los decisores, abundando en sus posibles motivaciones culturales, políticas, literarias y sociológicas. La autora titula este segmento “Del riguroso y grande escrutinio”, como aquel que hicieran ciertos personajes cervantinos en la biblioteca del infortunado Don Quijote. Aquí abunda en cada epígrafe sobre la elección de textos y el discurso editorial, el rol de la editorial en el ciclo del libro, la evaluación de los originales según los requisitos de elegibilidad y la elaboración del catálogo por categorías o tipos de libros para niños y jóvenes.
En el capitulo II, Denise nos ofrece distintas miradas existentes hacia el concepto de “niño lector”. Su mano nos guía desde una imagen preconcebida y arquetípica hasta variables que pueden modificar esta referencia, como la edad, la madurez y algunas otras recomendaciones en extremo interesantes. Para ello se auxilia de conocimientos extraídos de la psicología más avanzada: esa que, aunque pase el tiempo, sigue al servicio de la mejor causa: la comprensión de la infancia, una etapa que los adultos muchas veces olvidamos o cubrimos con percepciones deformadas por el tiempo.
Para la tercera parte, la autora intenta llegar a los ojos de su lectora o lector a partir de esos derechos que siempre debiera defender la LIJ, como la inclusión, la satisfacción, la participación y el desarrollo de la niñez. Para ello, toma como ejemplo el proyecto editorial y de promoción de la lectura “Carrusel de Cuentos”, presentado en escuelas de conducta, centros de oncología pediátrica y zonas afectadas por fenómenos naturales, como una acción que promueve estas líneas de trabajo.
El capítulo IV entrega una actualización completa del mundo de la LIJ en cuanto a publicaciones, clasificaciones, éxitos de venta o literarios (necesaria e interesante discriminación), para quién o de quién es la LIJ, y otras interrogantes sugerentes.
Para finalizar, Denise nos propone un quinto capitulo a favor de los mediadores de la LIJ, con el propósito de estimular la lectura a todos los niveles, ya sea en la escuela, en la familia, en la biblioteca, o fuera de los marcos institucionales. Insta a realizar esta labor de modo formal e informal, orienta y razona a partir de la necesidad de la fantasía para la realización de una vida.
Es relevante el trabajo con las citas y el diálogo con otros autores, que manifiesta la investigadora en cada página, donde contrasta y comenta opiniones diversas hacia cada tema. El debate especializado está presente para enriquecer un monólogo que no es en ningún caso emitido desde una posición superior y absoluta, sino a partir de un análisis abierto e inteligente.
Denise Ocampo Álvarez se licenció en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana. Es máster en Lingüística aplicada en la mención de Semántica e Ideografía y posee un diplomado en Edición de Libros. Miembro del equipo de Análisis del Discurso del Grupo de Estudios Semánticos de la Universidad de La Habana, ha impartido conferencias en su alma mater y en centros de estudios superiores de Reino Unido.
Además, ha coordinado y dirigido proyectos en Cuba y en Panamá. Igualmente colabora con el Instituto Cubano de Investigación Cultural, con el Comité Cubano del IBBY y con la editorial Gente Nueva, siendo miembro del Consejo Editorial de su revista especializada en LIJ En julio como en enero. Trabaja hoy como investigadora del Instituto de Literatura y Lingüística perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba.
Quien la conoce de cerca, sabe de sus desesperados afanes por hacer que la lectura llegue a todos. Celebramos la aparición de su volumen e invitamos cordialmente a su lectura, que mucho beneficiará a bibliotecarios, padres, maestros, creadores y promotores de literatura escrita para las más cortas edades.
Editado por Yaremis Pérez Dueñas
