Apariencias |
  en  
Hoy es viernes, 22 de noviembre de 2019; 3:41 PM | Actualizado: 22 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 7 No 8 No 9 No 5 No 6 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

Omarito el feo
 

Ricardo Riverón Rojas, 27 de abril de 2015

(...) con un poco de amor, porque así sobrevive y la tristeza va cambiando de color.


Omar Rodríguez García siempre fue, entre nosotros, Omarito el feo, aunque debió ser, con total legitimidad, Omar el poeta (sin diminutivo ni calificativo oneroso).

Fue un hombre con poca suerte, con una figura enjuta, una cabeza en franco desentono con el resto del cuerpo, los dientes botados y una habilidad descomunal, acaso intuitiva, para la poesía. Mucho sabía Omarito de caireles, hemistiquios, armonía melódica, armonía imitativa, reduplicación, hipérbaton, anadiplosis… y todo tipo de figuras retóricas que, quizás como nadie en estos lares, desplegaba sobre el papel con colorida pericia. Yo a veces lo llamaba «nuestro Rubén Darío», por esa exactitud que siempre mostró en la música plural del verso, pleno de connotaciones y luces sinfónicas.

Creo que se nos murió sin que nos diéramos cuenta de su real dimensión poética. Había nacido en Remedios, en 1952, y en ese mismo pueblo lo perdimos relativamente joven, en 2009. Acaso para no cargar con la culpa que me tocaría, sospecho que en su furtiva invisibilidad influyó notablemente el que se mantuviera siempre lejos de esos centros consagratorios que son las instituciones con sede en la capital (nacional o provincial, cada cual excluyente en su medida). Pero no por eso resulta perdonable su escasa presencia pública durante más de tres décadas de rica vida literaria en nuestra región. Una posible argucia para autojustificarnos sería pensar que él mismo, con oscura humildad, nunca buscó la cercanía con nada ni nadie que pudiera promoverlo. Era, sencillamente, un creador consciente de la fuerza de su credo poético y de la capacidad de la poesía para andar, sola o desolada, por el mundo.

Lo conocí en 1975, cuando apenas tenía 23 años. A los pocos meses ganó el entonces codiciado Premio 26 de Julio en literatura para niños, con el libro Una aventura terminada en fiesta (Editorial Gente Nueva, 1976). En aquellas páginas mezclaba poesía y narración de una manera magistral e infrecuente entonces. Ambos éramos debutantes en los talleres literarios y por esa razón con mucha frecuencia hacíamos yunta en casi todos los eventos. Existe un poema suyo de aquellos años, con el cual compitió dos veces y alcanzó mención en los encuentros debate provinciales, donde hacía la apología de una «vieja guásima del fondo», a la que calificaba en el epifonema como «trapecio de mis sueños infantiles». Siempre me gustó ese poema. Varias gestiones he hecho, tras su muerte, por hacerme de él, porque remitía mi memoria afectiva a otro trapecio similar, solo que en mi patio. Pero ninguno de sus dispersos albaceas me ha dado razón de poseer el texto. Ya ni sé si lo soñé o si fue un espejismo, porque tratándose de Omarito, hasta eso es posible. A lo mejor algún día aparece el texto, mantengo la esperanza.

Sin embargo, lo poco que publicó, que se concreta en el libro ya citado y, además, Mariposa, también de narrativa poética para niños (Ediciones Capiro, 2001) y De flor y soledad, de sonetos (Editorial Capiro 2003), acumula sobradas virtudes para justificar mi alta valoración sobre sus capacidades poéticas. El soneto que reproduzco lo considero digno de antología:


¿Qué soy, sino la sombra desgarrada
de algún otro que fui, sin ser yo mismo,
como la nada acaso de ese abismo
que se dice ser Dios, y que no es nada?

¿Qué soy, que a veces pienso en mi locura
–en mi eterna locura de egoísmo–,
que no existe el amor, que es espejismo
de aquello que sin ser, es desventura?

¿Qué soy, que no respondo por mi nombre,
por mi nombre divino de ser hombre,
de ser hombre y jugar mi propia suerte;

Quizás mi sombra ignora, en su caída,
que entre el ser y el no-ser pasa la vida,
dejándonos, a solas, con la muerte.

"De flor y soledad (II)"1


A solas con su muerte lo dejamos en vida. Hoy me pregunto por qué entre 1976 y 2001 no publicó libro. ¿Hacia dónde mirábamos, –pregunto– que se nos perdió? Y lo recuerdo tocando la guitarra armónica en un combo de su natal Remedios, todavía en los años setenta, cuando los jóvenes les injertábamos quillas a los bajos de los pantalones para acampanarlos y los Pasteles Verdes, por hipocresía, morían de sed teniendo tanta agua; o un poco más acá, hablándole en Inglés a los turistas, en busca de «empleo». O quizás como aquel delicioso contertulio de los eventos que lo mismo se tomaba dos botellas de ron con uno que se las zampaba solo, porque los otros nos lanzábamos a la captura de poetisas de boina gris y corazón en calma. Pero lo más seguro es que no olvide aquella vez en que se hizo pasar por hipnotizador, a tal extremo habilidoso en aplicar la teoría de Nicolás Spanos que el chispeante Mario Brito, cuando debutó en el encuentro de 1980, creyó que de verdad Omarito lo había convertido en un león y, para actuar en consecuencia, salió del cuarto del hotel rugiéndole a todos y a todas, hasta que una decimista de corazón medio atarantado (que obtuvo mención) le dijo: "no te hagas el león conmigo, que te conozco, guajiro". Puro surrealismo, pero estrictamente cierto. ¡Cómo voy a olvidar el pase con que Omarito, con los ojos en blanco y voz de ultratumba (creyéndose Allan Kardec), logró en Mario la metamorfosis! ¡Qué manera de divertirnos! ¿Cómo pudimos perder a semejante jodedor durante tantos años?

Según supe por Jesús Díaz Rojas, paisano, colega suyo, y uno de sus contertulios de los tiempos finales, dejó inéditos varios libros. Me envió una relación de los originales en su poder: "Pequeña epopeya de un ángel", "A cielo errante", "Bajo el cielo de San Juan", "Casi al estilo de Dios", "El caballero inmortal" y "Por no perder la locura". Me refirió también que además de esos existen otros: en poder de su viuda unos, en las gavetas de su hermano otros. Ojalá tengamos lucidez para que en algún momento se publiquen, con lo cual le jugaríamos una buena pasada al flaco olvido.

Del primero de los originales citados: "Pequeña epopeya de un ángel" tuve noticias tempranamente, en 1979, año en que fue finalista del Premio Casa de las Américas. Lo creía perdido, pero gracias a Dios, Jesús lo conserva. Según me comenta, Omarito recibió un diploma que "guardaba con orgullo de niño travieso". La poesía que en ese cuaderno recopiló Omar, nos enseña otra faceta suya, y el asombro no cesa. Lejos ya del verso medido y rimado, pero con la misma gracia metafórica e igual sentido del ritmo, fluye el verso libre:


Así como un ángel
he nacido de bruces. Por mi pecho han cruzado
–con andar de serpiente–
las arenas sin rumbo de infinitos desiertos,
ello siempre con sed de encontrar un oasis,
cuyo sitio parece no existir en mis ojos.

Cada día del mundo
que mis pasos arrastran,
solo doy con la Esfinge de mi propia presencia.
¡Qué soledad de ocaso circunda mis parajes
con visos de impiedad!

Pero atesoro en ristre mis alas para el vuelo
de auroras por venir;
y hay en mi frente un algo
–inexplicable y fiero–,
que recuerda en su niebla no sé cuál virgen clara
–efigie de lo puro–
y que añora el abismo musical de los astros
cuando el can de la vida me roe los adentros.

Casi así como un ángel
he nacido de bruces. Por mi rostro han rodado
–como cintas de piedra–
las calles de este pueblo,
donde anclado me tienen
hasta el mar de la sangre las raíces de un niño.

Era un niño juguete de los días de Reyes,
que vagó por los parques pregonando jazmines.
Hace veinte miserias se me fue de la piel,
mas yo siempre al volverme lo descubro descalzo,
de tarde tras el vuelo
de incautas mariposas,
corriendo por encima de los soles hirientes
que destellan los vidrios.

Casi así como un ángel
he nacido de bruces, y espero que a la postre
de tanta desventura,
no me tilde la vida de ser un ángel único.

Estamos ya pasado con tres versos de bruma
de la mitad del Siglo.
Denuncio ser un cuello que estrangula la suerte,
con sus manos de invierno, sutiles como sombra.

"Pequeña epopeya de un ángel (II)"


Siempre lo recordaré vivo, sobre todo como era en los años de nuestra común iniciación. Aquel Premio 26 de Julio de 1975 le hubiera bastado para que lo consideraran un consagrado en nuestro ámbito. Pero no sucedió así. Baste saber que nunca ingresó en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) cuando otros, con menos oficio y menos obra lo consiguieron. Duele la injusticia. De momento, quizás nos quede el dudoso consuelo de luchar por impedir que el olvido devore sus perfiladas páginas.

Finalmente estamos de acuerdo, hermano: hipnotízanos. Conviértenos en lo que te parezca, siempre podremos recomponernos cuando nos reclame una poetisa con (o sin) boina, con (o sin) el corazón en calma.

Notas

1Omar Rodríguez García: De flor y soledad, Editorial Capiro, Santa Clara, 2003, p. 12. 

Editado por: Yeni Rodríguez Valdés

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 7 No 8 No 9 No 5 No 6 No 4 No 3 No 1 No 2