René Batista o la poesía del folclore

A los 30 años, en 1971, ganó René Batista Moreno el más importante de los premios nacionales de poesía de entonces, el Julián del Casal, que confiere la UNEAC, por el libro Componiendo un paisaje.
El machetero duerme y tú lo arrullas
el machetero anda y tú lo sigues
el machetero corta y tú lo lames
(Poema “Luna”)
Los ojos de la crítica y los lectores quedaron sorprendidos por la irrupción del joven escritor y su éxito al más alto nivel nacional. Quiere ello decir que las expectativas en torno a su producción poética estaban bien fundadas.
Pero René fue siempre un hombre de provincias, un natal de Camajuaní que jamás se cansó del paisaje de la pequeña ciudad villaclareña, como tampoco se cansó de hacer por la cultura de su localidad. Definitivamente, René Batista Moreno era un enamorado de su campiña. En Camajuaní fue activista cultural, promovió el movimiento literario, y también desde allí escribió, hizo periodismo y se sumergió en su gran pasión, la investigación histórica, el viaje a las raíces del folclore. Acerca de cuan valiosa fue su labor existe una prueba: el taller literario que fundó y atendió fue el primero en poseer una publicación propia, la revista Hogaño.
Sin embargo, nunca dejó de ser poeta, por el contrario, se enraizó en la búsqueda de lo autóctono, halló su cadencia en las fuentes populares y se convirtió en un cercano colaborador de la revista Signos, dirigida por Samuel Feijóo, que tan honda huella labró en la cultura de la provincia y desde allí trascendió a la nación.
Muchos años después, René Batista recibió el reconocimiento que seguramente más le satisfizo: el Premio Ser Fiel, conferido en 2005 por el sistema institucional de la cultura en la provincia de Villa Clara, y la Distinción Zarapico, otorgada por la Asamblea Provincial del Poder Popular de Villa Clara, en 2009. Fue también miembro Emérito de la UNEAC.
De tal forma, con su labor de servicio a la cultura local no se perdió a un poeta, como tal vez algunos puedan alegar, sino que se ganó un escritor de significativa dedicación y respeto por la naturaleza.
"Fue un intelectual, no se dejó cautivar por el ego intelectualoide", testimonia el escritor Ricardo Riverón Rojas y precisó que:
"Siempre quiso ser y parecer un guajiro, un guajiro que sabía del campo y que quería que nada de eso muriera. Era como una especie de sueño del cual hablamos muchas veces (…) No debe verse a René como un segundo Feijóo, sino en una dimensión única que era la de él. Feijóo se formó en La Habana, René vivió y se formó en el campo. El campo de René es el de sus vivencias".
René Batista escribió numerosos libros, entre estos, Músicos populares camajuanenses (1989); Camilo en el Frente Norte (1993); Camajuaní: cien años de parrandas (1996); Camajuaní folclórico (1997); Los bueyes del tiempo ocre (2002); Ese palo tiene jutía (2002); Yo he visto un cangrejo arando (2004); Fieras broncas entre Chivos y Sapos (2006); Cuentos de guajiros para pasar la noche (2007); La fiesta del tocororo (2011); Cabezones en Camajuaní: una tradición canaria (2012); El vuelo de Andrés la Batúa (2012), algunos de ellos con más de una edición, otros publicados póstumamente, todos hoy día incorporados al acervo bibliográfico de los estudios del folclore cubano.
René Batista Moreno nació el 22 de marzo de 1941 y murió el 2 de mayo de 2010, en Santa Clara. En 2013 Ediciones La Memoria del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau publicó el libro El doctor Manigua, de los autores Edelmis Anoceto Vega y Alejandro Batista López. Para mayor aclaración, doctor Manigua fue la manera cariñosa como lo sobrenombro Samuel Feijóo.
Del fallecimiento se cumplen pues cinco años, ocasión especial para recordar a quien siempre está en la memoria de sus vecinos, compatriotas y cuantos lo conocieron.
Editado por: Dino Allende
