Las caravanas, de Eduard Encina
Poca divulgación y una pobre tirada de ejemplares caracterizan a las ediciones provenientes de las provincias cubanas. Si bien los lectores de Oriente claman ante el agotamiento de los volúmenes editados en el occidente del país, podemos revertir fácilmente la queja. Es casi un milagro también la oportunidad de adquirir obras como esta que hoy traigo a nuestra sección dedicada a la literatura escrita para la infancia y la juventud, en plena capital cubana.
Las caravanas, de Eduard Encina, es un magnífico texto publicado por Ediciones Caserón, del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, de la oriental provincia de Santiago de Cuba, e incluido en su apartado de literatura infantil del año 2013.El esmerado trabajo de edición fue realizado por Asela Suárez, el diseño de la colección es de Marta Mosquera Rosell, y el de esta obra en específico, es de Sergio Rodríguez Caballero. Las notables ilustraciones pertenecen a Andrés Batista, quien se caracteriza por su destreza y síntesis en el dibujo y en la acuarela de portada. La composición es de Zaylen Clavería Centurión.
El autor nació en Baire en 1973. Es escritor y pintor, miembro de la organización que publica su obra y de la Asociación Hermanos Saíz. Igualmente funge como Coordinador del grupo literario Café Bonaparte. Ha sido merecedor del Premio Calendario de literatura infantojuvenil del 2002 y el de Poesía del 2004. En 2007 obtuvo la Beca de Creación Prometeo y un año después, la primera mención del concurso auspiciado por La Gaceta de Cuba.
Entre sus libros de contenido lírico se encuentran De ángel y perverso, El perdón del agua, Golpes Bajos y Lecturas de Patmos. En el mismo género ha publicado el cuaderno para niños El silencio de los peces. Su obra aparece en publicaciones periódicas y antologías. De estas últimas mencionaremos La poesía contemporánea en Santiago de Cuba, publicada en República Dominicana en 2007, y Otro elefante en otra cuerda, de Ediciones Unión, aparecida en el 2008.
Este es un libro integrado por nueve cuentos narrados con inspiración, misterio y valentía. El miedo, la tristeza, el valor, el amor filial, los cambios, la ceguera, la belleza, la locura, el abuso, la enfermedad, la vejez y la fantasía son temas universales que trata el autor en forma de relatos unas veces, otras son apenas viñetas. Su estilo recuerda al Platero y Yo de Juan Ramón Jiménez, en el intento por retratar los detalles más sorprendentes, sensibles y pintorescos de la vida cotidiana, transcurrida en un rincón que se ama, solo que esta vez el escenario no es el pueblito español de Moguer sino cualquier emplazamiento pequeño del archipiélago cubano.
La excelencia de la narración potencia el arte implícito en cada fábula. Personajes como Dany y su abuelo, Leodanis y su papá, Pichi y su madre, Brunelo Nube Negra y el Ronco, Elugerio y Vitalia, Tuto y Leo Volteretas, Laly y su mamá, son protagonistas de vidas sin otro encanto que las de ser contadas a través de la mirada soñadora de un niño casi adolescente. Muchos relatos se desarrollan en primera persona del singular, cual franco autorreconocimiento del autor en sus héroes. Los más inquietantes sentimientos se ofrecen con palabras de claro significado; la sencillez del lenguaje y sus metáforas apoya la profundidad del mensaje implícito en cada historia, de honda esencia humanista e incluyente, como este que les propongo:
Elugerio
Tiene la cabeza llena de pájaros, dicen, el negro loco que lleva siglos sin encontrar su casa. Apareció un día dormido bajo los pinos que hay a la entrada del pueblo, con sus pies anchos y rajados de tanto andar. Tiene la cabeza llena de pájaros, dicen, el negro dulce que los dibuja sobre la tierra. A veces me acerco para oírlos cantar, pero son pájaros extraños, pájaros invisibles que solo cantan para él.
El título del libro, por su parte, hace referencia a una de las más emotivas historias que subvierte los principios del abuso colectivo a un muchachito en la escuela. El recurso dramatúrgico del secreto y su revelación ante la desesperación provocada por el repetitivo suceso, es motivo para cuestionar, subvertir y sanar valores morales dañados y posiciones de poder absurdas que rigen una comunidad escolar.
La magia es el móvil de otras narraciones, como “Pata Peluda”, el güije que desaparece del dibujo de un pequeño para luego dejar huellas que preocupan al abuelo que lo había creado, una parábola sobre la lógica infantil y la incredulidad adulta.
Invitamos a disfrutar Las caravanas, de Eduard Encina, donde late el corazón, luminoso o apagado de cada personaje, pero lleno de esperanza y de respeto, desde los fantasiosos ojos de la niñez.
