Ledo Ivo, el poeta de Maceió
Poemas que el escritor brasileño Ledo Ivo (1924-2012) dedicara a su ciudad natal: Maceió, han sido reunidos en Todo lo que en silencio es lenguaje, una antología bilingüe (español y portugués) publicada este año 2015 por Vigía, casa editorial que radica en la ciudad de Matanzas y es reconocida por sus peculiares producciones manufacturadas.
La selección y traducción de este volumen estuvo a cargo de los poetas matanceros Karel Bofill y Mailan Álvarez, quienes incluyeron 24 poemas que habían permanecido “dispersos” en algunos de los cerca de treinta libros de poesía dados a conocer por el autor brasileño, desde su inicial As imaginações (1944), hasta Réquiem (2008) y Mormaço (2011).
Estando en vida, Ledo Ivo autorizó la publicación de esta antología, y de hecho participó activamente en ella, al punto de incorporarle un lúcido y emocionante prólogo, titulado “Rumbo al faro”, y en el que posibilita conocer momentos singulares de su relación con Maceió, de su propia formación personal e intelectual, así como reveladoras apreciaciones de su visión sobre la poesía.
“Nací en Maceió —dice el escritor en el prólogo—, una pequeña ciudad marítima y pantanosa del nordeste brasileño (…) Ante mí estaba siempre el mar, con sus olas sucesivas, los navíos que convidaban a la partida y a la evasión, y un blanco faro vigilante en lo alto de una colina. La realidad y la imaginación se fundían en el instante milagroso. Así, aprendí desde temprano que la única verdad del hombre es la verdad de su imaginación, esté ella guiando la mano de un escritor o la ambición de un niño.”
En otra parte del prólogo, mientras confiesa el impacto que le había causado leer a los quince años un texto de Rimbaud, dice: “En aquel momento aprendí que la poesía es hija de la realidad y de la materialidad e impureza del mundo visible, y solo a través de la creación poética del mundo puede ser develado. A los poetas, como a los demás creadores, cabe la tarea o la misión de proceder a visibilizar el universo. La poesía es un arte de ver —de ver y saber lo que, aún ante nuestros ojos, solo puede ser distinguido por el uso e iluminación del lenguaje”.
Según Karel Bofill, la idea de hacer la antología surge vinculada a un proceso de acercamiento personal a Ledo Ivo y, paralelamente, a su obra, que a pesar de ser muy amplia y significativa, es poco conocida en Cuba, donde apenas ha sido publicada, “incluso aunque él quería que se diera a conocer aquí”.
“Tuve la suerte de conocer a Ledo Ivo cuando yo tenía 25 años y fui invitado a participar en un festival de Córdova, en España, donde él también estaba. Lo vi en el hotel en el que nos los alojábamos y como él en ese momento no estaba haciendo nada, decidí acercármele y presentarme.
“Ledo se entusiasmó cuando le dije que era cubano y empezó a hablarme con una naturalidad tremenda. Poco después me pidió mi dirección postal, prometiendo que me enviaría uno de sus libros. Ya de vuelta a Cuba, lo recibí. Pero no fue uno solo. Fueron casi todos. Cada quince días iban llegando nuevos títulos.
“Ya con ese material en nuestras manos, no es difícil de entender que se nos ocurriera la idea de hacer algo. Escoger Maceió como centro de esta antología es señalar la fidelidad de Ledo a este lugar, a sus raíces, y una manera también de seguirlo conociendo. Por otra parte, Maceió como ciudad tiene muchos puntos de contacto con Matanzas. Es también una ciudad marítima, están las desembocaduras de los ríos, y los barcos, por supuesto. Quizás por eso se me hace tan familiar su visión, su atmósfera. Maylan y yo hicimos las traducciones y se las enviábamos. Tuvimos la suerte que lo revisara todo, aunque lamentablemente no pudo ver publicado el libro.”
Maylan señaló que el proceso de traducción fue muy complicado, pero que valió la pena y fue sumamente satisfactorio todo este quehacer, primero porque ellos mismos conocieron, profundizaron en la obra de una gran poeta, y además porque pudieron compartir esos descubrimientos con los lectores cubanos.
Todo lo que en silencio es lenguaje ha sido dado a conocer en la colección Del Estero, y cuenta con edición de Agustina Ponce y diseño y dibujos de Frank David Valdés, quien para la realización artesanal del mismo incluyó materiales como papeles blanco, kraft y ecológico, de diferentes texturas y gramajes; textiles, acrílicos, plumas y películas.
