Papá Ordaz

Papá Ordaz, con guión y dirección del realizador Héctor Fernández Ferrer, es el título del documental que filmara el grupo de audiovisuales San Miguel, y cuya premier tuviera lugar en la capitalina Casa del ALBA Cultural.
Fernández Ferrer es miembro de la Asociación de Medios Audiovisuales y Radio de la UNEAC, guionista y director del documental Pastorita Núñez, inversionista de la Revolución, producido por la Oficina del Historiador de La Habana, para evocar la memoria de esa inolvidable mujer que se uniera al Ejército Rebelde, alcanzara el grado militar de primer teniente durante la lucha guerrillera en la Sierra Maestra y después del triunfo de enero de 1959, se convirtió en la columna vertebral del Instituto Nacional de la Vivienda (INAV), hasta su desaparición como entidad estatal. Fernández Ferrer fue, además, el principal creador de un audiovisual dedicado a la Iglesia de El Rincón, donde se le rinde culto a San Lázaro, en la localidad de Santiago de las Vegas, y que se exhibiera —con éxito de público y de crítica—, tanto en la Ciudad de las Columnas, como en Miami, Estados Unidos.
Papá Ordaz es un documental, caracterizado —fundamentalmente— por su excelente factura estético-artística, y por el especial interés que genera para la historia de la medicina cubana en general, y de la psiquiatría en particular.
En 45 minutos, el realizador de dicho audiovisual logra incluir valiosas imágenes de archivo y sólidos testimonios de pacientes, especialistas y familiares acerca de la vida y la obra del doctor Eduardo Bernabé Ordaz (1921-2006). Un ser humano único e irrepetible, que llegó a ser Comandante del Ejército Rebelde, y desde el 9 de enero de 1959, director del Hospital Psiquiátrico de La Habana (antiguo Hospital de Dementes de Cuba), hasta agosto de 2003 en que fuera liberado de tal responsabilidad, a la que se entregó en cuerpo, mente y alma durante más de cuatro décadas.
A través de un óptimo trabajo de edición, banda sonora y una convincente secuencia de imágenes fílmicas, los espectadores pueden apreciar cómo Bernabé Ordaz obtuvo el título de doctor en Medicina por la Universidad de La Habana, se sumó a la lucha revolucionaria para derribar al dictador Fulgencio Batista y Zaldívar; y dejó una huella indeleble en el Hospital Psiquiátrico de Mazorra, un «Infierno de Dante», que convirtiera en una suerte de paraíso terrenal para los pacientes, gracias a su esfuerzo personal y el de sus fieles colaboradores.
En este material fílmico, se le rinde tributo de admiración y respeto al único cubano propuesto a los Premios Nobel de la Paz y de Medicina, y se destaca la gestión asistencial y rehabilitadora desarrollada por el comandante-médico-guerrillero mediante el uso personalizado de la terapia ocupacional, la incorporación de los pacientes a la práctica deportiva y las actividades artístico-culturales. Tareas que propiciaron que esa institución estableciera precedentes en el campo de la Psiquiatría, tanto en el ámbito nacional, como internacional.
En su puntual intervención ante la cámara, el doctor en Ciencias Ricardo González Menéndez, profesor consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, percibe al doctor Bernabé Ordaz como un paradigma que se debe seguir en el tratamiento a las personas con graves trastornos psíquicos y un benefactor de los pacientes con afecciones mentales de larga evolución, que interiorizó y entendió los beneficios terapéuticos del Psicoballet; método de tratamiento que combina ciencia y arte, para lo que contó con la ayuda incondicional de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, directora general del Ballet Nacional de Cuba (BNC).
Con apoyo en el testimonio aportado por el hijo, Roberto Ordaz, los espectadores pudieron conocer que su padre adoptó, en el enfoque ético-humanista que le imprimiera a la rehabilitación psicosocial, tres principios básicos indispensables: disciplina, sacrificio y amor al paciente con discapacidad mental.
En mi criterio, ese audiovisual debe ser difundido por nuestros medios masivos de comunicación para mostrar —desde una óptica objetivo-subjetiva por excelencia— al hombre con una profunda convicción religiosa, amante del béisbol, trompetista aficionado y trabajador gastronómico; funciones que desempeñara para poder costearse sus estudios universitarios.
La permanente preocupación del ex presidente de la Asociación Psiquiátrica de América Latina por cuidar el aseo, la alimentación y terapéutica que recibían los enfermos recluidos en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, llevó a que no solo los pacientes, sino también los trabajadores de esa institución de salud lo llamaran, con afecto y respeto, «Papá Ordaz».
Editado por: Dino Allende
