Presentan libro sobre las relaciones Cuba y Estados Unidos
El libro Cuba─Estados Unidos. De enemigos cercanos a amigos distantes (1959-2015), del historiador y diplomático Francisco López Segrera, fue presentado ayer en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, en un cónclave en el que participaron expertos y estudiosos del tema, entre ellos, Juan Valdés Paz, Oscar Oramas Oliva y Jesús Arbolella.
Si bien el texto presenta un resumen de la mirada del conflicto Cuba-Estados Unidos, de sus raíces históricas a las perspectivas que ofrecen las relaciones diplomáticas establecidas el pasado 20 de julio, no debemos olvidar que “el cambio de táctica no elimina el objetivo estratégico”, coincidieron los especialistas.
A partir de ahora se abren nuevos y mayores desafíos, el mayor de todos es, sin dudas, preservar la independencia, ya sea económica, política o cultural, porque en cada una de estas esferas se abren otros desafíos a enfrentar, subrayó Valdés Paz.
Pero si en algo insiste esta acuciosa investigación es en actualizar la memoria sobre el conflicto, analizar cuál ha sido el papel histórico que hemos interpretado desde siempre en las relaciones con Estados Unidos, y evaluar también la capacidad que tendremos que dar para administrar los desafíos que surgirán en la nueva etapa de negociaciones, acotó el historiador.
Por su parte Oramas Oliva calificó el ensayo de “libro abierto y reflexivo que propicia el debate, un esfuerzo lúcido y sostenido por comprender la nueva etapa de normalización de las relaciones”, e instó a estar alerta ya que la normalización no significa lo mismo para Cuba que para Estados Unidos.
Durante su intervención, Arbolella estimó que el mayor reto está en construir un modelo de socialismo que impida el retorno de Cuba al capitalismo dependiente y el modelo neocolonial anterior a la Revolución, y destacó el papel insoslayable de la intelectualidad cubana para encauzar este nuevo camino.
En este sentido resaltó que a pesar de las críticas al desempeño del gobierno cubano, el despliegue económico mínimo alcanzado y la capacidad de resistencia del pueblo cubano no hay que agradecérselo a que “seamos propensos particularmente al estoicismo” sino a la eficacia de las políticas gubernamentales que lograron articular esa resistencia y hacerla viable en las condiciones de Cuba durante más de medio siglo.
López Segrera admitió que si su “modesta contribución” tenía algún mérito se debía al esfuerzo colectivo de muchos historiadores que le ayudaron con sus valiosos conocimientos. “He escrito este libro de manera fluida y sin acribillarlo de notas porque la intención es que lleve al mayor número de lectores”, dijo.
Además pidió a la UNEAC, Casa de las Américas, al Instituto Cubano del Libro, entre otras instituciones, que le ayuden a imprimir el libro en Cuba, ya que al ser publicado por Ediciones El Viejo Topo, en España, circulaban contados ejemplares en la Isla, “lo que ha dificultado que los presentes puedan llevarse el ejemplar a su casa”.
Editado por: Dino Allende
