Roberto Fernández Retamar en Voces de la Ciudad
.jpg)
El multilaureado poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar (La Habana, 1930), Premio Nacional de Literatura, fue el invitado de honor al espacio Voces de la Ciudad, que conduce y dirige la periodista y promotora cultural Matilde Salas Servando, en el salón La Sevillana del Hotel Inglaterra, estrechamente vinculado a la historia de Cuba.
Esa cita mensual se concibió sobre la base de dos objetivos fundamentales: celebrar el aniversario 85 del natalicio del ilustre intelectual cubano y destacar la vasta labor cultural y pedagógica desarrollada por el también profesor titular de la Facultad de Artes y Letras en la Universidad de La Habana.
La principal artífice de esa cita mensual, reseñó la fecunda trayectoria profesional y docente-educativa de Fernández Retamar, quien comenzó a estudiar pintura y arquitectura, pero acabó matriculando la carrera de Filosofía y Letras en la capitalina Alma Mater, donde se doctoró en 1954. Realizó estudios posgraduados en las universidades de La Sorbona y de Londres, mientras en la de Yale impartió un curso sobre literatura hispanoamericana, y en las de Praga y Bratislava dictó conferencias sobre literatura hispanoamericana.
Fue director de la Nueva Revista Cubana (1959-60), de la revista Casa de las Américas, y actualmente, se desempeña como director de la institución homónima, fundada en 1959 por la Heroína del Moncada y la Sierra, Haydee Santamaría Cuadrado (1923-1980). En 1977, fundó —y dirigió hasta 1986— el Centro de Estudios Martianos; desde 1985 es miembro numerario de la Academia Cubana de la Lengua. Ha sido diputado al parlamento cubano, miembro del Consejo de Estado de la República de Cuba; integrado el jurado de prestigiosos certámenes literarios, habiendo recibido disímiles premios y reconocimientos nacionales y foráneos; a lo que se agrega la publicación de varios poemarios y ensayos, entre los que sobresale su célebre Caliban.
Durante la actividad el doctor Roberto Fernández Retamar estableció un fluido diálogo con los participantes en ese espacio cultural, donde disertó acerca de la poesía, que brota del alma; el ensayo, devenido reflexión intelectual que no excluye los componentes emocionales o subjetivos, así como también la enseñanza superior, que no solo se circunscribe a transmitirle al estudiante conocimientos teórico-conceptuales acerca de las disciplinas humanísticas que integran el diseño curricular de la especialidad, sino también facilita el descubrimiento de los valores éticos, ideo-estéticos, humanos y espirituales en que se estructura la personalidad de un profesional de la cultura.
Entre otras cosas, precisó que cultiva esos géneros literarios y desarrolla la actividad docente-educativa con amor y entrega incondicionales; tareas a las cuales se ha entregado —y entregará— en cuerpo, mente y alma hasta el último aliento.
Por último, contestó todas y cada una de las interrogantes formuladas por los asistentes a esa actividad festiva convocada por la colega Matilde Salas Servando, para hacer realidad el aforismo martiano: «honrar, honra».
Editado por: Dino Allende
