De la A a la Z: un animal por letra
La labor de divulgar y promover el amor a la naturaleza, su cuidado y el respeto hacia los seres vivos que la componen, incluidos nosotros mismos, los seres humanos, como animales bípedos, -según definió en su Organon, colección de escritos sobre Lógica, el propio Aristóteles de Estagira desde los lejanos tiempos de la Antigüedad griega- no es oficio gratuito y fácil, sino todo lo contrario: difícil e ingrato. Es tomado generalmente a la ligera por quienes no comprenden que apenas somos integrantes de un vasto universo y, específicamente, de un planeta ínfimo dentro de él, que merece atención constante y justa por todos los recursos que recibimos a cambio, como el gran hogar azul que compartimos.
En el año 2014, la editorial Gente Nueva en su colección Juvenil publicó el libro De la A a la Z: un animal por letra, título rimado que pretende acercar a los más chicos a esa necesaria formación ecológica. Su autor, gran estudioso del tema, es Lázaro Estenoz Cosme, nacido en Matanzas en 1958. En sus páginas aparecen descripciones resumidas de 27 animales típicos no solo de Cuba, como el almiquí o el zunzuncito, quienes abren y cierran la lista, sino ejemplares de distintos lugares del mundo, como el koala australiano, el ñu rayado que corre en rebaños por las llanuras de África Meridional, el wápiti o ciervo canadiense y la Llama andina de Suramérica. Muy ocurrente es la introducción del cubanísimo pájaro carpintero, pico verde de espada, cuyo nombre científico ocupa el lugar de la letra X: xiphidiopicuspercussus.
La edición y la corrección del texto fueron realizadas por Aldo Gutiérrez Rivera, el diseño y la composición pertenecen a Marla Albo Quintana y la cubierta y las ilustraciones son del excelente dibujante y colorista que ya conocemos de otros volúmenes presentados en estas páginas: Maykel Martínez Pupo, quien vuelve a lucir su trazo seguro y sus concepciones aboceteadas del diseño que exhiben las páginas alternas del libro, donde priman los colores sienas, terrosos, de tonos neutros, que dan vida y gracia a las bellas imágenes.
La obra cuenta con una Bibliografía que refleja distintos catálogos y enciclopedias consultadas, un Vocabulario de imprescindible consulta, un glosario de consejos y recomendaciones sobre cómo cuidar y proteger a los animales, y una sección de pasatiempos -quizás para los pequeños de primaria, más lúdicos que la propia lectura; para los mayorcitos, complementarios a esta- como son los divertidos Crucigramas y Sopas de Letras sobre animales, que tienen sus correspondientes respuestas al final del libro.
El autor confiesa en el prólogo dedicado “a los niños” lo difícil que le resultó seleccionar a los integrantes de la fauna, uno por cada letra del abecedario, pues muchos le atraían y pensaba que merecían aparecer en el libro. Antes de iniciar su trabajo, tuvo que realizar una especie de investigación social para elegir a los que destacaban “por su valor histórico, belleza, tamaño o por su presencia en nuestro país y en otras partes del mundo”. Le propone igualmente a su público lector crear sus propios abecedarios tras consumir el libro, una sugerencia interactiva muy a tono con los tiempos tecnológicos que corren. Igualmente les conmina a reconocer, ayudar y proteger el medio ambiente y sobre todo, a ser responsables de él, como misión humana.
Invitamos a toda la familia al goce completo de esta publicación, para formar valores y conciencia, principalmente en los infantes que serán el futuro de la humanidad.
