José Manuel Poveda y sus Versos precursores
José Manuel Poveda pertenece al vasto catálogo de artistas, dígase mejor intelectuales en general, a quienes siempre recordaremos jóvenes, en fotografías que nos muestran un rostro terso y una sonrisa optimista. Son aquellos que apenas sobrepasaron la juventud y pese a ello han legado una obra que perdura y los mantiene vivos.
Se cumplen ahora 90 años del fallecimiento del santiaguero Poveda, a los 38 años, al cabo de publicar un solo libro, Versos precursores (1917), que le asegura un capítulo en la historia de la literatura cubana.
Se afirma que su personalidad es inconfundible dentro de la poética insular, aun cuando se le reconocen diversas influencias, de autores nacionales (como Julián del Casal), el nicaragüense Rubén Darío, del francés Baudelaire... Pero aun así es él un representante, entre los más distinguidos, del un estilo que, si bien toma como fuente el modernismo, pretendió expresarse de una forma diferente a este género, con una estética cuidadosa y un perfil elegante.
Sobre la plazuela toca un organillo
y parece la misma luna quien lo toca;
retreta lunática de misterioso brillo
que a la gente plebeya vuelve medio loca.
Pero dura bien poco esta alegría.
La luna, tal como una bruja, asciende
en su palo de escoba, y hasta tal lejanía
que su lueñe lenguaje ninguno abajo entiende.
Cada quisque busca entonces su escondrijo;
se cierran las puertas;
la policía disgrega el enredijo
de los curdas, y quedan las calles desiertas.
(Fragmento de “Luna de arrabal”)
La sensibilidad es uno de los rasgos de su verso, aquella que lo hacen “ver” más allá, como si se tratara de algo que solo los ojos del poeta son capaces de descubrir.
También el padre de José Manuel tuvo su impronta poética, que el hijo heredó y cultivó con formidables bríos. El joven estudió la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana, se graduó en 1921 y poco después se dedicó al ejercicio de la carrera, como juez suplente de Manzanillo.
A las publicaciones periódicas dedicó sus esfuerzos intelectuales, a través de ellas promovió además la obra de otros autores, al punto que pronto figuró entre los poetas jóvenes más conocidos, junto a Agustín Acosta y Regino Boti.
Entusiasta y multifacético, Poveda se destacó por su labor de conferenciante, en tanto el periodismo lo enfiló hacia los temas de apreciación política y actualidad ¡Hasta preso estuvo, brevemente, acusado de faltar el respeto a uno de los presidentes de la República en una de sus crónicas!. Tal vez menos conocido resulte que también publicó varios relatos y sus trabajos ensayísticos le merecieron el elogio de los críticos. Aun así, no fue todo: José Manuel Poveda incursionó en la traducción de textos del francés al español y algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, alemán y ruso. De ahí que no resulte atrevido afirmar que se trata de uno de los autores cubanos de mayor reconocimiento internacional.
Poveda nació en febrero de 1888 y falleció el 3 de enero de 1926. Dejó una abundante producción lírica inédita, buena parte de la cual se perdió para siempre pues su viuda culpó al ejercicio literario de la prematura muerte del esposo. Lástima que así fuera, porque seguramente sucedía lo contrario: ¡ Era la poesía una fuente vida y energía en José Manuel!
Mucho se ha continuado escribiendo sobre el joven bardo, se han reeditado sus obras, se le estudia y recuerda. Es esta la mejor manera de seguir vivo, entre los lectores, los críticos y sus compatriotas en general
Editado por: Dino Allende
