Los premios quedaron en casa
Por primera vez desde el año 2000 en que se celebran los premios de la ciudad de Nueva Gerona todas las obras ganadoras resultaron libros pineros. Convocados esta vez en los géneros de narrativa y poesía por el 185 aniversario de la ciudad de Nueva Gerona y la fundación de la colonia Reina Amalia. Hay que ser justos y aclarar que a concurso llegaron no más de 15 proyectos de libros y los menos eran foráneos. Aun así fue una jornada como pocos recuerdan aquí al sur, en esta ínsula donde celebrábamos la jornada por la cultura pinera y que tuvo su culminación en la noche del 17 de diciembre en medio de una asamblea solemne del gobierno donde se homenajearon a varias personalidades de las ciencias y la cultura en el territorio.
Hay que destacar los sendos recitales de poesía llevados a cabo en el patio de Artex, el rincón del Sucu suco, donde poetas del terruño leyeron junto a los poetas convocados de la Habana para ejercer de jurados. Y la también excelente lectura de narrativa que tuvo lugar en la sede pinera de la UNEAC donde también leyó el jurado obras inéditas y la proyección antes en el cine de dos audiovisuales basados en sus obras. El lucimiento una vez más de la joven editorial Ancoras con sus novedades y presentaciones que continúan cautivando a sus lectores donde quiera que presentan sus hermosos libros a pocos meses de sus 20 cumpleaños.
Nueva Gerona tuvo una fiesta de las letras en sus poetas y escritores.
El premio colateral Waldo Medina que otorga la UNEAC municipal a la obra de un autor pinero recayó por segunda ocasión consecutiva en un libro de cuentos del joven escritor Daniel Zayas Aguilera: Las cuadernas, un libro que destacó por el ambiente opresivo de sus historias que cuestionan al mismísimo lector. Aquí fueron finalistas otros tres libros en el género de poesía: Marginales y sangrías, de Eduardo Sánchez; La humedad en la piedra, de José Antonio Taboada y Cuando todos los puentes se quiebran, de Joel García Martens, un poeta recluso que para quienes duden aun del trabajo de los talleres literarios este año también se alzó con el premio Poesía de amor de Nueva Gerona.
El premio de poesía donde dirimieron justicia los poetas Ismael González Castañer, Julio Mitjans y Jorge Luis Garcés determinaron que el mejor libro fue Marginales y sangrías, del poeta de Guisa, apinerado desde hace pocos años en esta ínsula cual Robinson, Eduardo Sánchez Montejo. El año anterior ya había ganado el lauro en Ensayo con una obra sobre la poética Lezamiana. Marginales y sangrías destacó por la limpieza y oficio en la construcción de un libro que va in crescendo a medida que el lector se sumerge en la poesía dialogante y su fina ironía donde va tejiendo todo un universo alrededor del poeta y su soledad que interactúa con muchos paradigmas de la literatura universal.
En el género de cuento los jurados de esta xv edición del premio de la ciudad de Nueva Gerona conformados por los habaneros Alberto Guerra Naranjo, Rafael de Águila y el pinero Enrique González coincidieron en la obra de la joven escritora Ailín G. González titulada Tempo de suite. Por el hábil manejo en el erotismo de sus historias y ese mundo fascinante y femenino que narra con crueldad, y a su vez con una voz poética que no se detiene a adornar el asunto de un mundo narrativo bien fabulado.
En esta ocasión vale destacar que la xv edición del premio de la ciudad de Nueva Gerona contó con un par de trofeos en metal que envidiarían hasta el más renombrado premio literario, obra de los artistas plásticos Dariel Martínez Corteguera y Manolo Álvarez Galán. También agradecer otros premios colaterales que otorgaron la ACAA, el Consejo de las Artes Plásticas, Artes escénicas, la AHS y el Fondo de Bienes Culturales.
Editado por Heidy Bolaños
