Para una muy libre versión cubana de Kalevala
“Los héroes son propiedad humana, comensales de toda mesa y de toda casa familiar.”
José Martí (1853/1895)
Fascímil de la Primera edición
Ensimmäinen runo (Texto original del canto primero)
Mieleni minun tekevi, aivoni ajattelevi
lähteäni laulamahan, saa'ani sanelemahan,
sukuvirttä suoltamahan, lajivirttä laulamahan.
Sanat suussani sulavat, puhe'et putoelevat,
kielelleni kerkiävät, hampahilleni hajoovat.
Veli kulta, veikkoseni, kaunis kasvinkumppalini!
Lähe nyt kanssa laulamahan, saa kera sanelemahan
yhtehen yhyttyämme, kahta'alta käytyämme!
Harvoin yhtehen yhymme, saamme toinen toisihimme
näillä raukoilla rajoilla, poloisilla Pohjan mailla
Lyökämme käsi kätehen, sormet sormien lomahan,
lauloaksemme hyviä, parahia pannaksemme,
kuulla noien kultaisien, tietä mielitehtoisien,
nuorisossa nousevassa, kansassa kasuavassa:
noita saamia sanoja, virsiä virittämiä
vyöltä vanhan Väinämöinen, alta ahjon Ilmarisen,
päästä kalvan Kaukomielen, Joukahaisen jousen tiestä,
Pohjan peltojen periltä, Kalevalan kankahilta.
…………….
Runa primera (segmento) Versión libre de Lourdes Arencibia
El impulso que me acosa y el pensamiento en la mente
son ansias de recitar las fórmulas consagradas
y los aires conocidos que me llegan a la boca
ya entonados bien atrás
y al desgranar las palabras, una por una calmadas
espárcense entre los dientes, pero de pronto se evaden.
Escucha fraterno mío que desde joven me sigues
acompáñame en mi canto, vámonos juntos a entonarlo
cántalo y vente conmigo y que se escuchen las voces
para gozar del instante
ahora que iremos unidos en un único momento
pocas veces alcanzado
en esta triste Pohjola de un norte bien desolado.
Oprime manos y dedos y cantemos, canta amigo
Vamos a resucitar relatos, escúchenlos cuanto puedan
Niños, jóvenes, ancianos, mozas y lugareños
Los viejos los repitieron sacados del arsenal
del justo y viejo Vainamoinen y del herrero Ilmarinen
del filo de Kaukomieli, de la flecha de Joukakainen
de Kalevala los bosques y atrás, de Pohjola los campos…
Elias Lönnrot (1802/1884), por cierto contemporáneo de José Martí, admirador de su obra, compiló y rearmó su Kalevala a partir de una minuciosa labor de rescate de la dispersa cantera de cantos populares y campesinos que se habían transmitido oral y por lo regular anónimamente de generación en generación, lo cual le permitió ensamblar el repertorio de distintos cantores o regiones, reelaborar los cantos, enlazar historias, concentrar personajes y locaciones y dar lugar a una obra coherente que tuviese de leyenda, fábula y balada. La primera edición con 5052 versos en 32 runas o cantos apareció en 1835, y en 1849, se publicó la edición definitiva, con 23.000 versos y 50 runas. Hasta el presente, se ha traducido a 51 lenguas. 1
El finés es una lengua declinada con bastantes elementos tomados del latín que asigna una relativa abundancia de casos al sustantivo. Es además, una lengua aglutinante, prescinde de los pronombres y añade directamente los sufijos a la raíz junto al caso correspondiente. Ello le concede cierta libertad para crear nuevas palabras a partir de conceptos preexistentes y hacer continuos paralelismos entre la imagen y la palabra.
En el más somero análisis de cualquier texto finés se hace evidente la exhuberancia vocálica de la lengua, de suerte que las vocales tienen un gran protagonismo, pero a nivel de la articulación fonológica, no se sirve de núcleos consonánticos complejos. El poema tiene un modo de canto muy original sin estrofa, ni rima, con la aliteración y repetitividad de los fonemas iniciales o importantes dentro de cada verso característicos de la poesía cantada.
Impresionada frente las múltiples dificultades que la traducción de ese poema planteaba a cualquiera que se atreviese con sus cantos; motivada por la circunstancia de conocer del interés declarado de Martí por la obra; decidí en suma, hacer lo mismo que ha hecho la mayoría de los autores que se han motivado por el Kalevala en el mundo entero sin conocer la lengua del original.
“un verso es un hecho de arte, cultural por tanto, y sujeto a reglas, formaciones, transformaciones, imitaciones y expansiones de pueblo a pueblo, que no coinciden con las reglas gramaticales de una lengua y los avatares de sus mutaciones con el tiempo, sino que son en gran medida independientes de ellos.” dice Agustín García Calvo, el prologuista de la edición del Kalevala en español traducida por Joaquín Fernández y Ursula Ojanen.2
De suerte que me procuré las versiones del Kalevala que me han parecido mejores, escritas en lenguas que yo pudiese leer y entender, incluída la mía, con miras a realizar un estudio comparativo de los distintos acercamientos. De las versiones disponibles, elegí las francesas como modelo: la primera de ellas, en prosa, de la pluma de Louis Léouzon le Duc, que se publicó en 1845 con el título de La Finlande. Fué la segunda traducción que se realizó del primer Kalevala antecedida únicamente por la versión al sueco y se me hace que quizás fue la que conoció Martí. Consulté además, otras tres traducciones integrales al francés que son muy buenas . Una segunda versión de Louis Léouzon le Duc de 1867 también en prosa, y la de Jean Louis Perret (1927) muy conocida, con métrica. Finalmente, está la de Gabriel Rebourcet de 1991, que he desechado porque pone acento excesivo en restituir sin conseguirlo los arcaísmos lingüísticos de un original del que finalmente se aparta. Pero, no contenta con eso y siempre en pos de las esencias originales, he terminado por acudir al servicio cultural de la embajada de Finlandia en España, donde se me ha brindado un apoyo inmediato y generoso y proporcionado el ejemplar de la obra original con que trabajo.
No oculto que la curiosidad sobre lo que pudo haber seducido a Martí en el Kalevala me ha servido de acicate para indagar sobre este trabajo que resulta poco conocida en Cuba y pienso que a través de obras como el Shah Nameh3 o La canción de Hiawatha,4 en las que nadie duda que los aires del Kalevala por algún sitio flotan, en un momento de su vida Martí se sintió motivado por aquel monumental poema épico en 50 extensas runas o cantos, obra cumbre de la literatura finesa. Los héroes del poema finés: Vainamoinen, Leminkainen, y muchos otros recibían desde su nacimiento poderes mágicos sobrenaturales y conocimientos esotéricos y de ocultismo. Provistos de un repertorio de cantos sagrados, que como los coros griegos acompañaban y secuenciaban el relato, iban penetrando así en las raíces de la vida.
A mí me asustaba bastante por ejemplo, cómo se relacionaba en la obra nórdica el ritmo con la prosodia en la épica tradicional, en la separación del esqueleto rítmico de su modo de ejecución; y no menos, el tema de la distribución de las dos clases de sílabas (largas y breves) junto al de la ubicación de los acentos de palabra, siempre en su primera sílaba. Decidí acometer una versión de mi inspiración absolutamente liberada de la métrica, que tratara de recoger sobre todo el espíritu y el mensaje, la eterna lucha entre las tinieblas y la luz que impregna toda la epopeya. En la poética española, la aliteración no existe. En cambio, sí he conservado tal cual la forma de algunas expresiones fijas del poema original que invariablemente acompañan y califican a determinados personajes, identifican ciertas locaciones o se usan para establecer relaciones familiares y que se repiten a guisa de ritornello o estribillo en muchos pasajes de las runas :
Ej: Vaka vánha Vainämöinen, (el viejo y sabio Vainamoinen) ;
seppo Ilmarinen, (el herrero Ilmarinen);
Joukahainen jousen (el joven Joukahainen o Jouko);
noula Väinölän ahoilla, Kalevalan kankahilta, (los bosques de Kalevala, los prados de Vainola);
Louki, Podjolan emäntä , (Louki, el ama de Pohjola);
Oi Ukko ylijumala, (Ukko, el dios supremo);
Kullervo, Kalevoru poika, (Kullervo, hijo de Kalervo);
lieto Leminkainen, (el osado Leminkainen)…
Sin embargo, a éste último, que es la contrafigura de Vainamoinen, Elías Lönnrot no le asigna calificativo fijo en la obra puesto que mostraba una personalidad voluble , y unas veces le tilda de osado, pero otras de valiente, jactancioso, atrevido, alocado, arrojado y hasta de fracasado…
No obstante, me parece que lo que a Martí le resultaría más coherente con su propio pensamiento era destacar sobre todo la versión humanista y kalevaliana del héroe en carne y hueso que vibra, ama, canta, sufre, renace, combate, trabaja, y simboliza a su pueblo sin ocultar sus pasiones ni avergonzarse de ellas. Tal será pues mi Kalevala en humildísimo homenaje. Cuando ya me disponía a entregar el presente trabajo, en conversación casual e inesperada con mi colega y entrañable amigo José Adrián Vitier, a la infaltable pregunta: ¿Qué estás haciendo? me enteré que por su inconmovible dedicación a ensalzar y estudiar la figura y la obra de Tolkien, -uno de sus autores predilectos, por no decir, “el predilecto”- , ha emprendido también la traducción del Kalevala, a sabiendas de la enorme influencia que sobre Tolkien ejerció la epopeya finesa. Hemos quedado en en la obra nórdica intercambiar experiencias en esta árdua, larga y motivante tarea.
Notas
1 Unicamente una de las traducciones del Kalevala al español ha partido del original finés, todas las demás han tomado versiones a otras lenguas como modelo. La primera de ellas, muy abreviada, ha sido la de Alejandro Casona y la publicó en Buenos Aires en 1944, con una segunda edición en 1990. Luego vino otra, completa y en verso, tomada del francés Perret y del italiano Pavolini, que debemos a la pluma de María Dolores Arroyo, y vió la luz en Barcelona, en 1957. En 1967 en Madrid, aparece la de Juan B. Bergua, bastante criticada por sus inexactitudes y finalmente, la de Joaquin Fernández y Ursula Ojanen, Madrid, 1982, traducida del finés, en eneasílabos, inspirada en la edición limitada del Kalevala de la editorial Otava, Helsinski (1999), con una segunda edición en 1944, y otra edición más, a cuenta de Alianza Editorial muy conocida y relativamente bien recibida (1992, 1998 y 2004, 670 pgs.) excelentemente prologada por Agustín García Calvo, Incluye un amplio índice de nombres al final.
2 Véase el prólogo de Agustín García Calvo pp 9-32 en: Elías Lönnrot. Kalevala. Alianza Editorial, Prólogo de Agustín García Calvo. Traducido del finés por Joaquín Fernández y Ursula Ojainen. Alianza Editorial, de la reedición realizada bajo los auspicios del Centro de Información de la Literatura Finlandesa y de la Embajada de Finlandia en España, a cargo de Alianza Literaria ed. Madrid, 2004. 670 p.
3 El Shah Nameh , Shāhnāmé, o Shāhnāma, "El Libro de los Reyes" o "La Épica de los Reyes", es una gran obra poética escrita por el poeta persa Ferdousí hacia el 1000 y es la epopeya nacional del mundo de habla persa.
4 Henry W.Longfellow (1807-1882), autor de la primera traducción hecha en Estados Unidos de la Divina Comedia de Dante, había escrito en 1855, el poema The Song of Hiawatha, cuyo protagonista es un indio ojiwya, que es poema que llama la atención de nuestro José Martí. Para ello, Longfellow había trabajado con una copia de la traducción alemana del Kalevala (F. Singleton, A short history of Finland, Cambridge, 1989.) y a partir de aquella experiencia el estadounidnse mostró en su obra, incluso a nivel de la métrica su influencia del poema nórdico.
Presentación, selección de trozos y traducción de Lourdes Beatriz Arencibia Rodriguez
Editado por Heidy Bolaños Oliva
