Una tarde con Witold Gombrowicz
La librería Fayad Jamís, del Instituto Cubano del Libro, colapsó el miércoles pasado ante el público que acudió a presenciar la tarde con el gran escritor polaco Witold Gombrowicz (1904-1969) programada durante la IX Semana de la Cultura Polaca en La Habana.
Con motivo de celebrar los 70 años de la traducción al castellano de Ferdydurke, la novela más famosa de Gombrowicz, se representaron lecturas dramatizadas de las piezas teatrales Ivonne, princesa de Borgoña, y El matrimonio, dirigidas por Carlos Díaz y Sahily Moreda, respectivamente, un anticipo de lo que podrán contemplar los amantes del teatro antes de que culmine al año, aseguraron Díaz y Moreda.
El público tuvo la oportunidad también de acceder a la edición cubana de Ferdydurke, a cargo de Torre de Letras y la editorial Arte y Literatura, la cual cumple una deuda histórica con Virgilio Piñera, quien estuvo vinculado a la primera traducción del texto al castellano siete décadas atrás y fuera el intermediario principal para que la editorial Argos, de Argentina, se arriesgara a publicarla.
Calificada por muchos como una de las mayores audacias literarias del siglo XX, Ferdydurke representa un momento de madurez de la vanguardia al adelantarse a la posmodernidad y sentar las bases de un futuro literario que llega a nosotros y continúa su paso, aseguró el narrador y crítico Francisco López Sacha durante la presentación.
Novela de aprendizaje memorable, ofrece el viaje desde la infancia al inicio de la madurez y enfrenta al mundo desde el padecimiento, rompe prejuicios en su búsqueda de realización, y es un rechazo total al dogma que puede frenar a la sabiduría, aseveró el crítico.
El No piñereano y la negación de Gombrowicz se entrelazan en los mismos alardes vanguardistas y sentimientos iconoclastas en una pelea contra los demonios que pretenden imponer los esquemas. Asimismo, la indagación del mundo social, de las diferencias de clases en Polonia, son entrevistas a través de un lenguaje caótico que parodia los valores de una cultura en constante renovación, subrayó.
La revelación de un mundo interior desconcertante e inconfesable, las tribulaciones de un hombre que acometió la hazaña lingüística de una obra total, pueden leerse ahora desde el desconcierto, pero asomarse al universo de Gombrowicz será una experiencia imperecedera, aseguró Sacha ante un público en el participó una representación diplomática polaca y contó, además, con la presencia de Antón Arrufat, Premio Nacional de Literatura y albacea de Virgilio Piñera.
