Esteban: un niño que ama la música
Jonal Cosculluela, miembro activo de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), es director de vasta experiencia en la Televisión Cubana, donde labora. Ha desempeñado las funciones de co-director en la teleserie Adrenalina 360, así como la de director en la telenovela Con palabras propias.
La trama central de Esteban gira alrededor de un niño que ama la música, y en consecuencia, lucha por convertir en realidad su más caro anhelo. O sea, el argumento sugiere una historia que se aleja años luz de los temas comunes que desarrolla el cine cubano contemporáneo (sexo hetero u homo, emigración, necesidades socioeconómicas insatisfechas).
El elenco actoral está integrado por Reynaldo Guanche (Esteban), Manuel Porto1 (profesor de música) y Yuliet Cruz2 (la madre), quienes demuestran —con sus magistrales actuaciones— la excelencia artístico-profesional que los identifica en cualquier medio.
Completan el elenco, Mónica Alonso, Ismael Isaac, Yadier Fernández, Roly Peña y las actuaciones especiales de los primerísimos actores Corina Mestre y Raúl Pomares (1934-2015), su última presentación en la pantalla grande.
Ante todo, habría que destacar los valores estéticos-artísticos que los amantes del séptimo arte podrán descubrir en esa cinta, donde se habla del arte de las corcheas y las semicorcheas, pero no es un largometraje musical; de la niñez, pero no es una película infantil, sino está dirigida a la familia que vive, ama, crea y sueña en la mayor isla de las Antillas.
La película, que cuenta con el apoyo musical del multilaureado maestro Jesús («Chucho») Valdés, Premio Nacional de Música, presenta a Esteban, un niño de 9 años, quien ama la música con todas las fuerzas de su ser. Como parte de la acción dramática, se narra todo cuanto una persona hace, o es capaz de hacer, para no dejarse vencer, para cambiar el medio adverso u hostil que la rodea con tal de alcanzar la meta trazada, o hacer realidad el sueño acariciado.
Esa fortaleza interior para levantarnos cada vez que resbalamos y caemos por los traspiés que la vida nos pone delante, la ciencia psicológica la categoriza como capacidad de resiliencia. En dicho largometraje, el auditorio es capaz de percibir —con meridiana claridad— cómo la resiliencia condiciona el comportamiento humano, en una situación socio-familiar en extremo difícil…, pero no imposible de revertir, como lo evidencia el desarrollo de la acción dramática.
El sueño de Esteban por llegar a la cima de la montaña desempeña una función «clave» en ese contexto audiovisual, ya que le aguijonea sin cesar la mente y el alma y lo incita a luchar denodadamente para que su sueño no sea destruido o arrebatado, por quienes no han sabido interpretar la letra y el espíritu del aforismo martiano: «un niño me inspira dos sentimientos: uno de ternura, por lo que es, y otro de respeto, por lo que pudiera llegar a ser», porque «[…] sabe más de lo que parece».
Esteban descubre, por casualidad, que tiene talento y aptitudes para la música. Él decide estudiar música y tiene en contra a su familia que no lo entiende. Es hijo de padres separados y su madre, con quien vive, no lo secunda ni comprende, aunque al final sí y lo apoya en todo cuanto está a su alcance.
El bisoño actor que desempeña el papel protagónico se caracteriza —fundamentalmente— por la forma de comportarse, el carácter, signado por la madurez (muy poco común en un pre-adolescente), el estrecho vínculo afectivo que establece con su maestro de piano, la proyección ante la cámara, además de un físico encantador, que genera en el público una inmediata identificación emocional con el chico, sobre todo por el candor y la naturalidad con que construye el personaje que representa en la primera incursión de Jonal Cosculluela en la pantalla grande.
El mensaje que Esteban les hace llegar a los espectadores en general, es que no deben abandonar jamás los sueños y luchar por ellos hasta el último aliento, y a los progenitores de los «pequeños príncipes» en particular, que nunca se conviertan en frenos u obstáculos para sus encantadores retoños, sino en esperanza y estímulo.
Notas
1. Entrevistado en esta sección
2. Entrevistada en esta sección
Editado por Heidy Bolaños
