Poesía de Ingeborg Bachmann
Este año estaría cumpliendo los 90 Ingeborg Bachmann, una de las grandes poetas austríacas del siglo XX. Nacida el 25 de junio de 1926 en la ciudad de Klagenfurt, estudió filosofía, psicología y germanística en Innsbruck, Graz y Viena entre 1945 y 1950. Se desempeñó como periodista, traductora, dramaturga y libretista radial, hasta que en 1953 se dedicó exclusivamente a su labor de escritora. De entonces data su primer libro de poemas, El tiempo aplazado (Die gestundete Zeit. Gedichte, Frankfurt del Meno, 1953), al que siguieron otros poemarios, colecciones de ensayos y cuentos, así como la novela autobiográfica Malina (1971, llevada al cine en 1990 por el director alemán Werner Schroeter). En 1964 le fue concedido el Premio Georg Büchner, la más importante distinción literaria de la lengua alemana. En 1968 recibió el Premio Estatal Austríaco de Literatura Europea.
Las visiones apocalípticas que recorren su obra reflejan la experiencia existencial de la autora durante la segunda guerra mundial y la posguerra, y las secuelas que esas vivencias dejaran en su espíritu. Bachmann cuenta que, ante la entrada de las tropas hitlerianas en su ciudad de Klagenfurt, experimentó “el primer miedo de muerte”, miedo que en lo adelante intentaría exorcizar mediante una escritura caracterizada por su modernidad y una profunda vocación humana.
En 1959 fue la primera profesora invitada por la entonces recién creada Cátedra de Poética de la Universidad de Frankfurt del Meno, donde dictó un ciclo de cinco conferencias bajo el título Cuestiones de poesía contemporánea. Tras estancias en Italia, Munich y Berlín, Cambridge y Suiza, Bachmann se asentó en Roma, y allí falleció el 17 de octubre de 1973. Lleva su nombre un premio que la ciudad de Klagenfurt y la radio austríaca conceden anualmente al mejor manuscrito literario inédito.
Los poemas que aquí presentamos pertenecen al libro El tiempo aplazado.
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TODOS LOS DÍAS
La guerra ya no es declarada,
sino continuada. Lo inaudito
se ha vuelto cotidiano. El héroe
se mantiene lejos de las batallas. El débil
se ha movido hacia las zonas de fuego.
El uniforme del día es la paciencia,
la condecoración es la mísera estrella
de la esperanza sobre el corazón.
Es otorgada
cuando ya nada más sucede,
cuando enmudece el fuego de tambores,
cuando el enemigo se ha vuelto invisible,
y la sombra de eterno armamento
cubre el cielo.
Es otorgada
por huir de las banderas,
por la valentía frente al amigo,
por la traición de secretos indignos
y el incumplimiento
de toda orden.
EN LA TEMPESTAD DE LAS ROSAS
Adonde quiera que nos volvamos en la tempestad de las rosas,
está la noche iluminada por espinas, y el trueno
del follaje, que tan suave era en los arbustos,
ahora nos pisa los talones.
MONÓLOGO DEL PRÍNCIPE MISHKIN
(Fragmento)
También esto es el mundo:
un temprano planeta que cuando niños
habitábamos; distribuido en las fuentes
como contenido y lluvia de las horas,
como provisión de un tiempo más sereno.
También esto es ya espíritu, un pobre
alegre juego de monotonía, el columpio
en el aire y una risa arriba y abajo;
esta es la meta, de nosotros mismos
no estar poseídos
y errar cada objetivo;
y también esto es música,
con un tono insensato,
siempre el mismo,
de seguir una canción
que nos promete otra que vendrá.
Selección, traducción y presentación: Olga Sánchez Guevara
Editado por Heidy Bolaños
