Un diccionario acerca de asuntos financieros internacionales
La Editorial Ciencias Sociales ha publicado un nuevo libro de Francisco Soberón, titulado Diccionario de términos e instituciones del Sistema Financiero Internacional, de 230 páginas.
El autor expone en la “Introducción”: “Los mercados financieros internacionales han adquirido una dinámica y una importancia sin precedentes en la historia de las relaciones económicas internacionales”. Con este espíritu, se hace necesario saber el significado de los instrumentos que operan en estos mercados, así como identificar a los sujetos que la realizan y a cada una de las instituciones financieras internacionales que, dentro del Sistema Financiero Internacional, se desempeñan de manera significativa. Y todo esto nos lo da Soberón en su libro. Además, también se plantean entradas que ayudan a que se tenga una noción clara de los hechos que han tenido que ver dentro de la historia de todo este sistema para llegar, finalmente, a su formación hasta el día de hoy. Es más, en algunos de los diferentes artículos que se inscriben en este diccionario, se insertan partes de las teorías de Marx y de Lenin que están directamente relacionadas con los temas tratados, de modo que se pueda aquilatar el verdadero peso de cada circunstancia, de cada enunciado.
Francisco Soberón ha ocupado diferentes cargo públicos desde 1961, incluso en la representación de empresas cubanas en el exterior. Ha estado en representación de Cuba en distintos eventos de las finanzas en diferentes países, hasta responsabilizarse con la presidencia del Banco Central de Cuba, por lo tanto es una persona que domina muy bien todo lo que se plantea en el diccionario. Sin embargo, como toda obra colectiva que cada libro es, no tuvo reparos en pedir ayuda a una serie de compañeros muy especializados en cuestiones afines a lo que trata este lexicón, y estampa los nombres de quienes tuvieron a su cargo la revisión de diferentes partes de libro, según la especialidad de cada uno.
En este diccionario se tuvo en cuenta que, realmente, son pocas las publicaciones en idioma español acerca del tema que aquí se trata, y con este libro se podrá, en lo posible, ir obviando tal situación. Además, como los términos tratados son de mayor conocimiento en idioma inglés, pues se le ha añadido al nombre de la mayoría de las entradas en español, su significado en español.
En la parte central del libro se han incluido entradas que resultan de interés a muchos, como a estudiantes y a profesionales de la materia, esto es, de asuntos financieros y contables, entre ellos los estudiantes del Instituto de Relaciones Internacionales y los especialistas trabajadores del comercio exterior cubano, pero, además, a aquellos que en nada tienen que ver con el Sistema Financiero Internacional, pero que están interesados en estos temas. A todos, a unos y a otros, siempre les será de mucha ayuda.
Entre los grupos e instituciones antes mencionados, se encuentra la Conferencia de Bretton Woods, localidad del estado de New Hampshire, en los Estados Unidos, que se efectuó en 1944 antes de terminarse la Segunda Guerra Mundial; en esta conferencia se crearon dos fuertes instituciones: el Fondo Monetario Internacional (FMI), junto al Banco Mundial. El primero de ellos, fundado originalmente por 44 naciones, sería una organización que “debería contribuir al equilibrio de las finanzas internacionales y promover el comercio”, y para que una nación fuera miembro del FMI, previamente había que pagar una cuota, parte de ella en oro, pero después se estableció que esa parte podía ser en dólares. Sin embargo, en un análisis hoy día, se puede ver que el FMI no ha podido lograr la encomienda que se le dio en su momento de creación. Por su parte, el Banco Mundial, cuyo nombre real es: Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, fue creado para conceder préstamos y otros servicios a los gobiernos de países de ingresos bajos, pero para ser miembro del Banco Mundial se debe primero ser miembro del FMI. Además, hay otras entradas en las que se habla de diversas instituciones financieras, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco del Sur, el Banco de los Brics, el Club de París, la Moneda Común Africana, el Capital Golondrina —dinero de naturaleza especulativa que se mueve por los mercados internacionales y puede durar solamente un día y después volar hacia otro rumbo—.
Existen otros artículos que vale la pena repasar, como el de la entrada de concentración de recursos financieros, donde se intercala un comentario muy interesante, de Carlos Marx, en El capital, acerca de este tema. Y además, se inserta otro, este de la Conferencia Internacional Monetaria Americana, de 1891, celebrada en Washington, en la que participó Martí, como delegado de la República Oriental del Uruguay, y tuvo un desempeño maravilloso, pues fue él, junto al delegado de la República Argentina ―quien más tarde llegaría a ser presidente de esa nación, Luis Sáenz Peña― los que dirigieron la ofensiva para hacer fracasar la idea de convertir las monedas de los países de Latinoamérica al patrón plata, como deseaban los Estados Unidos, con la finalidad de controlar todo el comercio de los países latinoamericanos. Tras el cierre del cónclave, Martí publicó su trascendental ensayo “La conferencia monetaria de las Repúblicas de América”, donde dice:
Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pueblo que quiere morir, vende a un solo pueblo, y el que quiere salvarse, vende a más de uno. El influjo excesivo de un país en el comercio de otro se convierte en influjo político.
Por su parte, en el libro hay referencias acerca de las diferentes bolsas de valores más importantes del mundo, como las de Londres, Nueva York y Tokio, y en todas estas entradas aparecen datos muy interesantes, a veces poco conocidos, de la vida interior de tales instituciones y corporaciones. En otras entradas del diccionario también se encuentran datos que al desconocedor le será de un gran privilegio conocer, como la de los eurodólares, la del euro, la de los fondos buitres y la de fort knox. Es una lástima que no hay alguna entrada que hable del ecu, que fue, digamos, el paso previo para la puesta en marcha del euro, y resultó ser algo así como hoy lo es la moneda virtual para América Latina, esto es, el sucre. A lo mejor en una próxima edición el autor le abre una entrada al ecu y ahí explique el papel que desempeñó en su oportunidad.
Se hace muy interesante todo el proceso que tuvo lugar para que se implantara la moneda única en diversos países de Europa, es decir, el euro, que en un principio fueron once los que primero aprobaron el acuerdo en una reunión de Jefes de Estado y de Gobierno llevada a cabo al efecto: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos (Holanda) y Portugal. Posteriormente, se fueron adhiriendo otras naciones más, hasta llegar a diecinueve, que usan el euro como moneda única: Grecia, Eslovenia, Chipre, Malta, Eslovaquia, Estonia, Letonia, y Lituania.
Al final del libro se encuentra un Apéndice que tiene catorce tablas interesantísimas y muy sencillas, en las cuales se tratan distintos asuntos, todos relacionados con el Sistema Financiero Internacional. Entre ellas está la de Bolsas de valores más activas, Países con mayor número de votos en el Fondo Monetario Internacional y Países con mayores reservas internacionales.
Aquí menciono solamente algunas de las entradas que recomiendo examinar de este Diccionario de términos e instituciones del Sistema Financiero Internacional, de Francisco Soberón, el cual creo que deben consultar no solamente aquellas personas ligadas por el estudio o por su trabajo con estas lides financieras, sino todo aquel que quiera saber de una serie de asuntos de los que a diario se habla por todos los medios y, quizás, a la postre, nunca sabe nada, y se preguntará qué es esto o lo otro. Pues conocer de estos términos financieros y de sus instituciones, así como de la historia de ellos, es la suma de la adquisición de nuevos elementos culturales.
