Poemas de Luís de Camões
Poco se sabe con certeza sobre la vida de Luís Vaz de Camões, uno de los más importantes poetas en la literatura lusófona, y cuya obra se cuenta entre los grandes hitos en la poesía de Occidente.
Nació en el seno de una familia de la nobleza menor, en Lisboa o en Coimbra, alrededor de 1524; por línea materna estaba emparentado con el gran navegante Vasco de Gama. De joven recibió una sólida educación que incluía el latín, la literatura y la historia. No está documentado su paso por la Universidad de Coimbra, pero se cree que estudió allí. Frecuentó la corte de Don Juan III, fue militar y vivió un tiempo en África y luego en la India. De regreso a Portugal publicó la epopeya nacionalista Los Lusíadas, su obra más conocida. Por los servicios prestados a la Corona, el rey Don Sebastián le otorgó una modesta pensión, la cual no impidió que el poeta pasara sus últimos años en la pobreza.
La poesía lírica de Camões, dispersa en manuscritos, fue reunida y publicada póstumamente en 1595 bajo el título Rimas. Su obra, que abarca los géneros lírico, épico y teatral, ha sido traducida a diversas lenguas, e influyó en generaciones de poetas de varios países. Con el tiempo, Camões se convirtió en uno de los más fuertes símbolos de identidad de su país, y en una referencia para toda la comunidad lusófona internacional. En la fecha de su muerte, acaecida el 10 de junio de 1580, se celebra la fiesta nacional de Portugal, y lleva su nombre el premio literario más importante en lengua portuguesa, creado en 1986 por los gobiernos de Brasil y Portugal. Han recibido el premio Camões, entre otros, Jorge Amado, José Saramago, Sophia de Mello Breyner y António Lobo Antunes, Desde 1992, el Instituto de Lengua y Cultura Portuguesa lleva el nombre de Instituto Camões.
Los poemas que aquí presentamos han sido tomados del libro The Oxford Book of Portuguese Verse, University Press, Oxford, 1952.
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Jacob y Raquel
Siete años de pastor Jacob servía
al padre de Raquel, serrana bella,
mas no servía al padre, sino a ella,
que a ella sola por premio pretendía.
Los días esperando solo un día
pasaba, contentándose con verla;
pero Labán, actuando con cautela,
en lugar de Raquel le entregó a Lía.
Viendo el triste pastor que con engaños
así le era negada su pastora
cual si no la tuviera merecida,
comenzó a servir otros siete años,
diciendo: ¡Más sirviera si no fuese
para tan largo amor, tan corta vida!
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Alma mía gentil
Alma mía gentil, que así partiste
tan presto de esta vida descontenta,
¡reposa tú en el cielo eternamente,
y viva yo en la tierra siempre triste!
Si en el asiento etéreo al que subiste
memoria de esta vida se consiente,
¡no te olvides de aquel amor ardiente
que en mis ojos brillar tan puro viste!
Y si vieras que puede merecerte
en algo este dolor que me quedó,
el pesar sin remedio de perderte,
ruega a Dios, pues tus años acortó,
que tan presto de acá me lleve a verte
cual presto de mis ojos te apartó.
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Soneto
Mudan los tiempos y las voluntades,
múdase el ser, múdase la confianza:
todo el mundo está hecho de mudanza,
tomando siempre nuevas cualidades.
Continuamente vemos novedades,
a la esperanza en todo diferentes:
del mal quedan pesares en la mente,
del bien, si alguno hubo, las saudades.
Otorga el tiempo al suelo verde manto,
al que antes cubrió la nieve fría,
y en mí convierte el lloro en dulce canto;
y afuera este mudarse cada día
consuma por amor otra mudanza,
que no se muda ya como solía.
Selección, traducción y presentación: Olga Sánchez Guevara
Editado por Heidy Bolaños
