Osvaldo Rojas Garay da a conocer su libro Fidel nunca se poncha
El periodista deportivo Osvaldo Rojas Garay (Villa Clara, 1962) dio a conocer su libro Fidel nunca se poncha el pasado viernes en la Calle de Madera, de la Habana Vieja, como parte del programa de actividades que rinde homenaje al 90 cumpleaños del líder de la Revolución cubana.
El volumen de trescientas páginas, publicado por la editorial Capiro en su colección Margen Apasionado, es un alegato múltiple, vibrante y profundo, una radiografía de Fidel y la pelota, dos pasiones que comparte y sustenta el pueblo cubano, dijo en la presentación Susel García Mena, directora del Centro Provincial del Libro y la Literatura de Villa Clara.
Con suficiencia y humildad, testimonios de protagonistas (muchos de ellos glorias deportivas) y la iconografía, una selección de fotos memorables, “nos acercan al presidente de una nación, a practicantes y héroes del deportes, para mostrarnos el envés de una historia conocida y la responsabilidad de un líder certero que ve en cada juego internacional una extensión del patriotismo y la excelencia”, agregó.
Resaltó además que se trata de una obra de referencia para los amantes de béisbol, “un libro necesario que explica determinados contextos de nuestra historia, y ofrece anécdotas y confesiones que van a satisfacer la curiosidad de muchos por las estadísticas que atesora”.
Por su parte, Rojas Garay afirmó que Fidel nunca se poncha aborda la “influencia decisiva de un hombre irrepetible de carne y hueso, pero fuera de lo común. No es la exaltación exagerada de una persona, sino del estadista vigilante que asistía incluso a los entrenamientos para estar al tanto desde la preparación física y psicológica de los deportistas, hasta la alimentación y las lesiones”.
Al referirse al título del libro evocó el ponche que el presidente venezolano Hugo Chávez diera a Fidel en Barquisimeto, estado de Venezuela, “un lanzamiento malo y sin embargo cantado bola strike por el árbitro, lo que hizo decir a Chávez más tarde: Fidel nunca se poncha”.
Rojas Garay también confesó haber tenido, mientras escribía el libro, varias personas involucradas para que lo ayudaran a convencer a Chávez de redactar un prólogo. “Lamentablemente la muerte, ese accidente irremediable de la vida, se lo llevó físicamente en plenitud de sus facultades”.
