Café dulce con hojas de ceiba

Si se describiera todo, pero todo, lo que sucedió en el Café Dulce, versión infantil de Bar Emiliana que es para adultos, ese día 26, cierre del verano, denominado Café Dulce, se tendrían que escribir por lo menos tres artículos, todos diferentes, porque este Café, realizado en el parque La Maestranza, más conocido como "El parque inflable", tuvo de todo: una ceiba, juegos, música y un concurso.
Podría decirse también que este café fue dulcísimo, no como un caramelo, pues a su anfitriona Soleida Ríos no le gustan las comidas chatarras, sino como un mango, que te embarra la boca, las manos y la ropa.
En este mango dulcísimo estaba la bella canción Vinagrito, de Teresita Fernández, que comenzó la actividad; luego siguieron los dos cuentos de Enid Vian incitando a los niños a preguntar de las palabras; más tarde el ya acostumbrado Dúo Jade; los poemas breves de Renata Pérez y los ejercicios de danza del grupo Personitas.
Bajo la sombra de una ceiba imaginaria se dijeron los ganadores del concurso infantil Para iniciar un mapa habanero de la ceiba, que como constó en el acta "se realizó con el objetivo de despertar interés, desarrollar la sensibilidad y el conocimiento del entorno, fortalecer el hábito de lectura en niñas(os) y adolescentes y dar relieve y protección a una especie que constituye uno de los tesoros de nuestro patrimonio natural". El Instituto Cubano del Libro y su proyecto Café dulce, antes de mencionar a los premiados, comunicó que la mejor noticia que podían dar es que al menos cuatro de los concursantes han decidido continuar la investigación hasta que se haya completado el mapa. "Todos los trabajos premiados aportan información valiosa acerca de los ejemplares de ceiba encontrados: su ubicación exacta, estado de los árboles y hechos significativos que les agregan valores adicionales relacionados con la historia, la vida cultural y social". Algunos informes vienen acompañados de cuentos o poemas escritos para la ocasión.
Los premios de este concurso corresponden a: Sadoni Eleutil Ayón, Amalia Hidalgo Delgado, Anyeli Francia Camejo, Anabel Leyva Oliva, Darío Alfonso Urrutía, y Renata Pérez Bordón, a quien se le otorga el primer premio.
El jurado, que estuvo integrado por Jamila Medina, Alejandra Ferrer, Marlén Tamayo, Soleida Ríos y Gertrudis Ortiz, acompañado de la alegría de los niños por los estupendos regalos recibidos: mochilas para el nuevo curso escolar, libros para engrandecer el vocabulario, perfumes con los nombre de personajes de la literatura infantil cubana, invitó al público a cantar la canción Feliz, de Teresita Fernández.
Los niños y todos los participantes regaron las tres ceibas que ya Soleida Ríos meses atrás había sembrado. Junto a este árbol sagrado para muchos ─ los mayas, pipiles, nahuas, taínos, yorubas y árbol nacional de Guatemala─, hicimos una rueda y pedimos todos nuestros deseos; uno fue, que los niños crezcan tan fuertes como la ceiba. Indudablemente que los deseos subieron por el tronco y corrieron por sus ramas abriendo los trece cielos, y el universo seguro nos oyó.
