Siempre hay una música que nos salva
Como un libro provocador, para pensar, reflexionar y mover la discusión sobre la música cubana, calificaba su autor, Rafael Lam, el volumen titulado El imperio de la música cubana que, publicado por la Editorial José Martí, en su colección Cinquillo, era presentado en el habitual espacio de promoción literaria Sábado del Libro, en la Plaza de Armas capitalina.
Se trata, en opinión del investigador, de dos libros reunidos en una misma entrega. En el primero, integrado por una decena de capítulos, se explica la importancia de la música cubana, por qué los grandes músicos de la Isla son ídolos en América y en parte del mundo y la razón de que un país tan pequeño sea «el imperio de la música».
En la segunda sección, bajo el título “Reyes de la música cubana”, se presentan documentados y amenos acercamientos a la vida y la obra de casi un centenar de creadores, desde el siglo XVIII hasta la actualidad, tanto de formación académica como autodidacta, quienes han enriquecido el panorama insular de tan fértil y fecunda manifestación artística.
En la introducción a El imperio de la música cubana, Rafael Lam escribe que reúne en este volumen artículos y entrevistas, publicados en diversos periódicos, revistas y sitios web cubanos y de otras latitudes del mundo. «Es un libro –confiesa— dedicado a los músicos y a la música de la Isla, un homenaje a los que durante más de cinco siglos, en los tiempos modernos, dieron alegría y fama a los cubanos».
Periodista e investigador, considerado –por Ciro Bianchi Ross— como el cronista definitivo de la música cubana, Rafael Lam es un asiduo colaborador, desde el año 1978, de periódicos y revistas, así como de varios programas de la radio y la televisión, siempre con temas vinculados a la música creada en la mayor de Las Antillas.
Entre sus libros publicados, aparecidos fundamentalmente bajo el sello de la Editorial José Martí, sobresalen títulos como La Bodeguita del Medio (1994), Tropicana, un paraíso bajo las estrellas (1997), Esta es la música cubana (2007), Polvo de estrellas (cantantes cubanos) (2008), Los reyes de la salsa (2011) y Juan Formell y los Van Van. La leyenda (2015).
Durante la presentación, en el Centro Histórico habanero, de El imperio de la música cubana, Rafael Lam anunciaba la próxima publicación de otros libros de su autoría –que conforman lo que sería una historia de la música—, entre ellos uno relacionado con Buena Vista Social Club y el son cubano y otro que presentará, en setenta capítulos y 300 páginas, una biografía de Benny Moré, el Bárbaro del Ritmo.
En práctica inusual en este encuentro semanal con las novedades editoriales aparecidas en la Isla, el autor invitaba al público asistente a formularle las preguntas que deseara, lo cual motivó un diálogo centrado en temas como el alcance de la música cubana en el escenario y en el baile de salón, la creciente presencia de la música foránea en la radio y el programa televisivo Sonando en Cuba.
Al dar respuesta a una de esas interrogantes, Rafael Lam afirmaba que «mi lema es que la música cubana dio a nuestro país lo más importante: la unidad –en momentos en que había muchas diferencias entre chinos, negros, blancos y personas de todos los países—; la identidad –somos cubanos, ante todo por la música—; y la alegría –y qué es más importante en la vida que la alegría».
«La música –concluía— ha sido la salvación de Cuba. Cuando los negros esclavos se morían, uno tras otro, fue la música la que los salvó. En los momentos más difíciles de Cuba fue la música la que salvó a este país. Ahí siempre han estado el son, la rumba o la conga. Y cuando el Período Especial, la música alivió la situación de la gente humilde. Son historias que hay que contar y por eso se cuentan en este libro. Porque aquí, en Cuba, siempre hay una música que nos salva».
Editado por Yaremis Pérez Dueñas
