Traducir una ciudad
No pocos poetas, habaneros por nacimiento o adopción, han intentado “traducir” en sus textos el encanto y la magia de esta Ciudad Maravilla, Patrimonio de la Humanidad, que se aproxima al medio milenio de existencia. Yo misma, sentada junto al Capitolio una tarde del suave otoño cubano, escribí:
es bella esta ciudad que se levanta sobre sus propias ruinas: la que gastón cantara incomparable en su testamento del pez
la más bella del mundo bajo esta luz oblicua de la tarde que no parece suya
y la mole neoclásica del capitolio pasta junto a las palmas de josé maría heredia, y la india persiste en una fuente a la que un día volverán las aguas
Veamos solo algunos ejemplos, sin entrar en detalles sobre la forma en que cada autor ha “traducido” la ciudad: que hablen los poemas por sí mismos. Gastón Baquero (La Habana, 1914-Madrid, 1997) pasó la mayor parte de sus años cubanos en La Habana, y a ella está dedicado su extenso “Testamento del pez”, del que se incluyen a continuación la primera estrofa y la última:
Yo te amo, ciudad,
aunque sólo escucho de ti el lejano rumor,
aunque soy en tu olvido una isla invisible,
porque resuenas y tiemblas y me olvidas,
yo te amo, ciudad.
(…)
Quisiera ser mañana entre tus calles
una sombra cualquiera, un objeto, una estrella,
navegarte la dura superficie dejando el mar,
dejarlo con su espejo de formas moribundas,
donde nada recuerda tu existencia,
y perderme hacia ti, ciudad amada,
quedándome en tus brazos recogido,
eterno pez, ojos eternos,
sintiéndote pasar por mi mirada,
y perderme algún día dándome en nube y llanto,
contemplando, ciudad, desde tu cielo único y humilde,
tu sombra gigantesca laborando,
en sueño y en vigilia,
en otoño, en invierno,
en medio de la verde primavera,
en la extensión radiante del verano,
en la patria sonora de los frutos,
en las luces del sol, en las sombras viajeras por los muros,
laborando febril contra la muerte,
venciéndola, ciudad, renaciendo, ciudad, en cada instante,
en tus peces de oro, tus hijos, tus estrellas.
Una declaración de amor sin límites es el poema “Si no existieras”, de Fayad Jamís (Zacatecas, 1930-La Habana, 1988), nacido en México pero cubano y habanero de corazón:
Qué sería de mí si no existieras,
mi ciudad de La Habana.
Si no existieras, mi ciudad de sueño
en claridad y espuma edificada,
qué sería de mí sin tus portales,
tus columnas, tus besos, tus ventanas.
Cuando erré por el mundo ibas conmigo,
eras una canción en mi garganta,
un poco de tu azul en mi camisa,
un amuleto contra la nostalgia.
Y ahora te camino toda entera,
te vivo toda hasta la madrugada,
soy el viento en tus parques y rincones,
soy ese sol que te acaricia el alma.
Ciudad de mis amores en el polvo,
bella ciudad de podredumbre y alas,
en ti nací realmente un mes de enero
cuando golpeó en tu pecho la esperanza.
Si viví un gran amor fue entre tus calles,
si vivo un gran amor tiene tu cara,
ciudad de los amores de mi vida,
mi mujer para siempre sin distancia.
Si no existieras yo te inventaría,
mi ciudad de La Habana.
Cerramos este breve homenaje a nuestra villa de San Cristóbal de La Habana en su 497 cumpleaños, con el conocido poema-canción Sábanas blancas, de Gerardo Alfonso (La Habana, 1958), que va recorriendo la ciudad por sus barrios y calles, atrapando su poesía cotidiana:
Habana, mi vieja Habana,
señora de historia de conquistadores y gente
con sus religiones, hermosa dama...
Habana, si mis ojos te abandonaran...
Si la vida me desterrara a un rincón de la tierra
yo te juro que voy a morirme de amor y de ganas
de andar tus calles, tus barrios y tus lugares...
Cuatro Caminos, Virgen de Regla, puerto de mar,
lugares, destinos... el largo muro del litoral,
el Capitolio y Prado con sus leones,
sus visiones…
Sabanas blancas colgadas en los balcones
Sabanas blancas colgadas en los balcones
Habana, mi gran Habana…
Costumbre de darle una vuelta a la ceiba de noche
y fiestas en casas de barrios modernos y pobres
de gente noble...
Habana, si mis ojos te abandonaran...
Si la vida me desterrara a un rincón de la tierra
yo te juro que voy a morirme de amor y de ganas
de andar tus calles, tus barrios y tus lugares...
Virgen del Camino, Nuevo Vedado residencial,
lugares, destinos... Faro del Morro y la Catedral
Barrios pequeños, llenos de tradiciones
y emociones...
Sabanas blancas colgadas en los balcones
Sabanas blancas colgadas en los balcones.
Editado por Heidy Bolaños
